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La Iglesia, comunidad
en marcha hacia el Reino
por Marcelo
A. Murúa
Los Hechos de
los Apóstoles: testimonio y utopía
de la comunidad cristiana
El libro de los
Hechos de los Apóstoles narra la
actividad misionera de los discípulos
y la conformación de la iglesia en
los años que siguieron a la muerte
y resurrección de Jesús. Es
interesante descubrir el fervor misionero
que trasmiten estas páginas. Animados
por la presencia y la fuerza del Espíritu
Santo la comunidad de apóstoles va
a ir extendiendo el mensaje de Jesús,
primero en Jerusalén, luego en Judea
y Samaría, y después hasta
los confines del mundo, es decir a todos
los pueblos.
Entre los primeros
testimonios que encontramos en el libro
se hallan los pasajes que nos hablan de
la vida de la primera comunidad cristiana.
Estos tres textos, ubicados al comienzo
del libro, son importantes porque nos transmiten
el testimonio de la vida nueva que despierta
el mensaje de Jesús en aquellos que
creen y se convierten. La adhesión
a la causa de Jesús provoca un cambio
de vida que se expresa no sólo en
la esfera religiosa sino en relaciones nuevas
entre los miembros de la comunidad. Los
textos ponen el acento en la unidad de vida
que produce el pertenecer a la comunidad.
Estos "frescos"
de la vida comunitaria no son sólo
el testimonio de aquellos primeros que se
animaron a vivir en la huella de Jesús,
también son el horizonte hacia el
cual camina una comunidad cristiana. A su
manera, y de acuerdo a las circunstancias
históricas que le toca vivir, cada
comunidad cristiana deberá vivir
estos grandes ejes de la práctica
cristiana para ser fiel al mensaje de Jesús.
Por este motivo estos textos representan
tanto lo que intentaba vivir y vivía
la primera comunidad, como lo que toda comunidad
que siga a Jesucristo debe vivir como característico
del ser cristiano.
"El modelo
que Lucas presenta aquí es
muy elevado, por lo que parece imposible
alcanzarlo. Lucas lo sabe. Basta
recordar el episodio de Ananías
y Safira (Hec. 5, 1-11). Entonces,
¿por qué presenta un
modelo tan díficil? La experiencia
enseña los siguiente. Cuando
una comunidad, que vive aislada
de las otras, se encuentra con un
modelo demasiado elevado, se desanima,
pero cuando comparte con otras comunidades
el mismo camino y experiencias,
se anima con el estímulo
de las otras. Aunque sea un modelo
elevado, vence el cansancio y renueva
sus fuerzas. Un modelo así
funciona como despertador. Anbima
a las personas, pues le ayuda a
ver que en su vida hay signos y
semillas de ese ideal.
Así
funciona, por ejemplo, el ideal
de vida presentado por los fundadores
y fundadoras. Es siempre un ideal
elevado, pero no produce desaliento,
porque las comunidades de la congregación
se animan mutuamente. Lo mismo vale
para el modelo presentado por Lucas
en los Hechos. Deben asumirlo colectivamente
todas las comunidades."
Vivir
y anunciar la Palabra, Mesters y
Equipo de la CRB, Ed. Dabar.
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Propuesta
para un encuentro bíblico:
La
primera comunidad, "nuestra" propia comunidad.
Partir de la vida:
compartir
cómo son nuestras comunidades, qué
características tienen, qué
es lo que más nos llama la atención
de las mismas
La siguiente dinámica
puede ayudar a compartir estas experiencias:
- A cada persona
participante en el encuentro se le reparte
una hoja de papel. Todos deben tener algo
para escribir. La consigna de trabajo
es:
- Pensar dos
o tres características de la comunidad
a la que pertenecemos. Hacer un dibujo
que le muestre a los demás esas
características.
- Se dan cinco
minutos para completar el dibujo. El mismo
debe ser muy sencillo, para que sea fácil
de entender.
- Se comparten
los dibujos en grupos de cuatro personas.
Cada uno muestra su dibujo a los demás.
El grupo debe buscar un consenso para
señalar cinco características
que muestran la vida de las comunidades
actuales. Entre todos deben hacer un nuevo
dibujo, esta vez en un papel afiche, que
muestre las características elegidas.
También deben escribirlas, usando
una palabra para cada una, en el afiche.
Tiempo de trabajo: veinte minutos.
- Puesta en
común de los afiches. en plenario
cada grupo muestra su dibujo y se leen
las características. Entre todos
se observan características comunes
que han aparecido.
La Palabra ilumina
la vida compartida:
los Hechos
de los Apóstoles nos acercan tres
cortos relatos de la vida de la primer comunidad:
Hech. 2, 42-47
; 4, 32-37; 5, 12-16
Formar grupos
de 4 - 6 personas.
Guía de
trabajo grupal:
- Lectura de
los tres textos.
- Luego de la
lectura de cada uno se reconstruye, en
forma oral, el texto entre todos los participantes.
- Después
se lee el próximo y se repite la
reconstrucción.
- ¿Encontramos
semejanzas en los textos?
- ¿Qué
ejes plantean sobre la vida comunitaria?
- ¿Qué
nos dice sobre la enseñanza de
los apóstoles, la comunión
de bienes, la fracción del pan
y la oración comunitaria?
- ¿Cómo
vivimos en nuestros días estos
ejes centrales de la vida de fe en nuestras
comunidades?
- ¿De qué
manera podemos profundizar la vivencia
de estas enseñanzas?
- Buscar un
compromiso que nos ayude a vivir estos
cuatro ejes en nuestra comunidad concreta.
Formular cada compromiso y buscar un elemento
que sea signo de ese compromiso (en total
cada grupo debe formular cuatro compromisos
y buscar cuatro signos, uno por cada uno
de los ejes planteados en los textos).
Celebración
y compromiso:
la puesta
en común del trabajo se realizará
en forma de oración. El grupo grande
se dispone en círculo y arma un pequeño
altar en el centro.
Se proclama la
Palabra del Dios, el texto de Hech. 2, 42-47.
Cada grupo acerca
hasta el altar los signos de sus compromisos
y los explica para todos.
Se invita a una
oración en común, espontánea
y abierta a todos. Después de cada
intención todos se unen diciendo:
Señor
de la comunidad, ayúdanos a vivir
como testigos del Reino.
Se termina cantando
la canción "Somos la comunidad",
"Buenas Nuevas" u otra que hable de la comunidad
y el compromiso.
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