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Solidaridad, camino para vivir el mensaje de Jesús

por Marcelo A. Murúa

 

La solidaridad, vivir la clave del mandamiento del Amor

La Biblia no menciona la palaba solidaridad, pero habla de la justicia y el amor. El Antiguo Testamento nos transmite el mensaje de un Dios que sale al encuentro de su pueblo, para liberarlo, conducirlo a una vida digna, y velar porque se cumpla su proyecto de justicia y dignidad para todos. El Dios del Antiguo Testamento quiere la justicia, la paz y la libertad para sus hijos, para su pueblo. El Nuevo Testamento nos transmite la propuesta de Jesús, Dios de la Vida, que llega a nosotros para enseñarnos el camino hacia el Reino. Retomando la tradición profética de las enseñanzas del Antiguo Testamento, Jesús nos revela que el Reino es proyecto de justicia y vida para todos los hombres. Esta es la voluntad de Dios y esta es su propuesta.

Para servir al Reino y colaborar en su construcción, Jesús nos invita a vivir el mandamiento del amor. Este amor se concreta en la vida de todos los días en actitudes compasivas y solidarias hacia los demás, en especial hacia los que sufren o están marginados de la sociedad. Muchos textos bíblicos del Nuevo Testamento nos explicitan en qué consiste vivir el amor, desde la mirada de Jesús:

"Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado. En esto reconocerán todos que son mis discípulos: en que se mana unos a otros."

Jn. 13, 34-35


"Si uno dice: «Yo amo a Dios», y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.
Pues este es el mandamiento que recibimos de él: el que ama a Dios, ame también a su hermano."

1 Jn. 4, 20-21

 

En la sociedad del tiempo de Jesús existían muchos grupos sociales, religiosos, políticos… Era común la ayuda mutua entre los miembros del grupo, pero la relación entre los grupos no era tan sencilla ni abierta. Existían grupos considerados impuros, con los cuales no se entraba en contacto. La solidaridad, como relación fraterna, de interés, cuidado y ayuda mutua entre los integrantes del grupo, era muy fuerte. Pero también existía un egoísmo de grupo muy acentuado, que llevaba a despreciar, muchas veces, a quienes no pertenecían al grupo de uno.

 

"Jesús contradice este valor social. El salió fuera de su propio grupo religioso, social y cultural, paa abrazar a toda la raza humana como a sus hermanos y hermanas, como a sus parientes y vecinos. El mandamiento del Antiguo Testamento de amar al prójimo había sido interpretado siempre en el sentido de vivir en solidaridad con aquellos que estaban próximos, los miembros del grupo social (ver Lev. 19, 16-18). Esto eventualmente llevó a la frase que no está en la Biblia: « Ama a tu vecino y odia a tu enemigo ». Jesús contradice esto con su buen conocido mandamiento: « Ama a tus enemigos ». Prójimo es cualquier otro ser humano, inclusive los de fuera del grupo, los que son tus enemigo, que te odian, los que te ofenden (Lc. 6, 27-35). En otras palabras, el valor para Jesús no es la solidaridad de grupo, sino la solidaridad humana.

Es esta lealtad básica con la raza humana la que hace de mí un cristiano, un seguidor de Jesucristo, que se identificó con todos los seres humanos. «Todo lo que hiciéreis con el menor de mis hermanos a mí lo haréis ». Descubrir a Cristo o a Dios en otro ser humano es trascender todas las otras cosas que yo puedo tener en común con aquella persona y experimentar muy simple y profundamente la humanidad que tenemos en común. Esto es amor cristiano, compasión divina, eso es lo que llevó al buen samaritano a hacer lo que hizo con un judío socialmente despreciado. Todos somos hermanos y hermanas y Dios es nuestro Padre."

Espiritualidad Bíblica, Albert Nolan. Pág. 60-61, Ed. Dabar.

 

Para Jesús, el amor concreto pasa por la solidaridad con los que tenemos cerca, partiendo de los que sufren y son excluídos de la sociedad. La prueba de nuestro amor a Dios y la adhesión a su proyecto se verifica por la capacidad de ser solidario con los demás: compadecerse de su situación y actuar para cambiarla.

La parábola del buen samaritano nos enseña que el amor al prójimo parte de hacerse próximo del que sufre. Dios quiere que seamos capaces de generar vida para todos.

 

Propuesta para un encuentro bíblico:

La solidaridad


Partir de la vida:

Repartir en el grupo diarios de las dos últimas semanas (es importante tener una buena cantidad de diarios).

En parejas buscar situaciones que hablen de solidaridad. Recortar las noticias, titulares o fotos y armar una pequeña cartelera por cada pareja (tiempo estimado: 15-20 minutos)

Compartir las carteleras.

Preguntar al grupo ¿qué experiencias solidarias conoce en su comunidad, barrio, ciudad? Compartirlas muy brevemente.

 

La Palabra ilumina la vida compartida:

La parábola del buen samaritano nos muestra el camino que propone Jesús para vivir el amor concreto como solidaridad con los demás.

Se trabaja en grupos de 4 - 6 personas.

Guía de trabajo grupal:

Lectura del texto: Lc. 10, 25-37

Luego de la lectura de cada uno se reconstruye, en forma oral, el texto entre todos los participantes. Después se lee el próximo y se repite la reconstrucción.

¿Qué dice el texto?

  • ¿Qué grupos sociales del tiempo de Jesús aparecen en este relato?
  • ¿Qué sabemos de esos grupos sociales del tiempo de Jesús? ¿Quiénes eran los maestros de la ley, fariseos, sacerdotes, levitas, samaritanos?
  • ¿Cuál es la pregunta original del maestro de la Ley?
  • ¿Cómo es la respuesta de Jesús?
  • ¿Cuál es la actitud de las distintas personas que se cruzan con la persona que ha sido despojada?
  • Obsevar los pasos y actitudes del samaritano. Hacer una lista de las acciones que realiza.

¿Qué nos dice el texto?

  • ¿Qué significa ser prójimo para Jesús? ¿Por qué?
  • En nuestra sociedad, ¿quiénes podrían ser los personajes de la parábola?
  • ¿En qué situaciones de hoy se plantean cosas parecidas a este relato?
  • Revisar los pasos y actitudes del samaritano y aplicarlas a las situaciones que hayamos señalado en la pregunta anterior.
  • ¿Qué nos enseña el texto sobre la solidaridad?

 

Celebración y compromiso:

Armar un pequeño altar en el medio del grupo.

Compartimos la oración para poner en común todo lo que la reflexión sobre el texto bíblico ha despertado en nosotros.

Cada integrante del grupo formula un compromiso en voz alta para vivir el mensaje que encontramos en el texto.

Si el grupo no es muy numeroso se puede colocar un para de afiches grandes sobre una pared, y a medida que cada participante dice en voz alta su compromiso, lo escribe en los afiches a manera de "grafitti".

Si el grupo es numeroso, se reparte luego de la oración una hoja de papel tamaño oficio a cada uno para que escriba su compromiso (se da un tiempo de 5 minutos para hacerlo). Luego se pone en común y mientras cada uno lo dice en voz alta lo pega sobre los afiches de la pared, de manera de armar un gran mural.

Se termina con el canto "Si yo no tengo amor" (u otro parecido)

 

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