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La Alegría
por Ricardo
Stirparo y Horacio Prado
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ustedes ahora están tristes,
pero Yo los volveré a ver, y
tendrán una alegría que
nadie les podrá quitar. Hasta
ahora no han pedido nada en mi Nombre.
Pidan y recibirán, y tendrán
una alegría que será perfecta."
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Jn.
16, 22 - 24 - 23
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La alegría
que nos ofrece Jesús en su Palabra
es un fruto del Espíritu Santo (Gál.
5, 22), una nota característica del
Reino de Dios (Rom. 14, 17) y de la vida
del cristiano (Hch. 2, 46).
No se trata del
entusiasmo pasajero, sino del gozo que,
más allá de las circunstancias,
nos acompaña en nuestro camino.
Alegría
que brota de la comunión con el Señor,
de estar confiados en sus manos, de la seguridad
de su compañía y protección
en todo tiempo.
Primer momento:
Les proponemos
trabajar con algunas frases sobre la alegría.
Cada uno debe elegir una y en cuatro grupos
se les da 30 minutos para compartir:
- ¿Por
qué se eligió esa frase?
- Expresen qué
situaciones los alegran.
- Y armen una
lista con cinco de esas situaciones, priorizándolas
de acuerdo a la importancia que tengan
para ellos.
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Frases:
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- Enseña
a los hombres que no tienen otro
deber en este mundo que la alegría.
(Paul Claudel)
- La sociedad
tecnológica ha logrado multiplicar
las ocasiones de placer, pero encuentra
muy difícil engendrar la
alegría. Porque la alegría
tiene otro origen. Es espiritual.
(Pablo VI)
- Si
decae tu alegría se extinguirá
la de los demás. Si conservas
tu alegría, seguro que los
demás acabarán siendo
mejores. (Cabodevilla)
- La
alegría es la piedra fundamental,
que todo lo convierte en oro. (Franklin)
- La persona
humana está creada para la
alegría: el hombre no puede
vivir largo tiempo sin alegría.
(Aristóteles)
- La
alegría es como el sol: ilumina
a quien la posee y reanima a cuantos
reciben sus rayos. (San Pablo de
la Cruz)
- Podemos
gozar de la alegría cuando
descubrimos realmente que somos
necesarios. (Labaké)
- Podemos
gozar de la alegría cuando
descubrimos que lo importante en
cada momento es lo que en cada momento
estamos haciendo. (Labaké)
- La
diversión viene de las cosas.
La alegría, del interior
de uno mismo. (Labaké)
- La
alegría sale al encuentro
de los que creen en ella. (Labaké)
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Después
se hace la puesta en común de la
frase más elegida y la lista del
punto 3.
Segundo momento:
Se propone
ahora hacer un trabajo con el Evangelio.
Los textos fueron tomados de San Lucas,
ya que este evangelista es el que más
ha resaltado este valor en los evangelios.
En los mismos
grupos leen uno de los cuatro textos y tratan
de compartir sobre la base de las siguientes
preguntas:
Textos:
Lc. 1, 46 - 56:
Magnificat "Celebra todo mi ser la grandeza
del Señor y mi espíritu se
alegra en el Dios que me salva. En verdad
el Todopoderoso hizo grandes cosas para
mí, reconozcan que santo es su Nombre."
- ¿Alguna
vez experimenté la alegría
de la acción de Dios en mi vida?
- ¿Cuándo?
- ¿En
qué circunstancias?
Lc. 6, 20 - 23:
Bienaventuranzas "Felices ustedes
si los hombres los odian, los expulsan,
los insultan y los consideran unos delincuentes
a causa del Hijo del Hombre. En ese momento
alégrense y llénense de gozo,
porque les espera una recompensa grande
en el cielo."
- ¿Alguna
vez experimenté la alegría
de sufrir dificultades a causa de mi fe?
- ¿Cuándo?
- ¿En qué
circunstancias?
Lc. 10, 17 -
24: Regreso de los 72 discípulos
y revelación del Evangelio a los
humildes. "Sin
embargo, no se alegren porque someten a
los demonios; alégrense más
bien porque sus nombres están escritos
en los cielos."
- ¿Alguna
vez experimenté la alegría
de realizar la voluntad de Dios?
- ¿Cuándo?
- ¿En qué
circunstancias?
Lc. 15, 11 -
32: El hijo arrepentido y perdonado
"Había que hacer fiesta y alegrarse,
puesto que tu hermano estaba muerto y ha
vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido
encontrado."
- ¿Alguna
vez experimenté la alegría
de la reconciliación con Dios y
con los demás?
- ¿Cuándo?
- ¿En qué
circunstancias?
A modo de síntesis
cada grupo elaborará una frase sobre
la alegría, que luego se pondrá
en común.
Tercer momento:
Se propone
trabajar sobre algunos programas televisivos
que tengan como propuesta "entretener y
alegrar " al televidente. Tratando de discernir
cuál es el concepto de alegría
que transmiten a través de este medio.
Sugerimos mostrar
algunas partes, previamente seleccionadas
de los programas; o, en caso de no ser posible
lo anterior, proponerles mirar en sus casas
los programas en cuestión.
Y para poder
analizar críticamente este material,
presentamos la siguiente guía:
- ¿Cuáles
son los recursos que utilizan para generar
"alegría" en el público?
- ¿Son
válidos esos recursos?
- ¿Por
qué?
- ¿Cuál
es el concepto de alegría que expresa
el programa?
- ¿A qué
cosas está asociado este concepto
de alegría?
Cuarto momento:
Después
del tiempo que haya requerido este trabajo,
30 minutos aproximadamente, se propone realizar
un debate guiado por el coordinador o catequista,
donde se intentará establecer en
qué consiste la alegría que
nos presenta la sociedad a través
de los medios de comunicación.
Retomar las frases
que cada grupo elaboró a partir del
trabajo con la Palabra de Dios e invitarlos
a pensar que actividades pueden realizar
que les proporcione "verdadera alegría".
Quinto momento:
Finalizamos
el encuentro con una oración espontánea
y leyendo el testimonio de Madre Teresa
de Calcuta:
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La alegría
es fundamental en nuestra vida. Es
el signo de la persona generosa. Si
las Hermanas no fueran alegres, si
no sirvieran a Dios y a los demás
con alegría, nuestra vida sería
una pura esclavitud. Y no atraeríamos
a nadie.
El que
tiene a Dios en su corazón,
desborda de alegría.
Nuestra
alegría es el mejor modo de
predicar el cristianismo. Al ver la
felicidad en nuestros ojos, tomarán
conciencia de su condición
de hijos de Dios.
Imagínense
lo que sería una hermana yendo
a las barracas con cara triste y caminando
pesadamente. Sería mejor que
se quedara durmiendo. Sólo
aportaría a los pobres más
desesperanza y tristeza.
La alegría
es un don que se le ha otorgado al
hombre para que pueda gozarse en Dios.
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| "En
ese mismo momento, Jesús, movido
por el Espíritu Santo, se estremeció
de alegría y dijo: "Yo te bendigo,
Padre, porque has ocultado estas cosas
a los sabios e inteligentes y se las
has mostrado a los pequeñitos.
Sí, Padre, así te pareció
bien" |
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Lc.
10, 21
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