«Feliz el hombre que soporta la prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman.» Santiago 1, 12
La vida del cristiano es un camino, cuya meta última es Jesús mismo, pero en este camino de la vida vamos teniendo otras metas, más cercanas y sencillas: obtener un título, conseguir un buen trabajo, constituir una familia, ayudar a los padres. Estas metas nos impulsan a caminar con fe, con esperanza, con alegría. Los obstáculos aparecen como «pruebas» que nos hacen pensar, dudar, demorar y hasta detener nuestra marcha. ¡El Señor viene a alentarnos, para que a esta altura del año, podamos seguir caminando!
Primer momento: Motivación
Leemos la siguiente historia para introducir el tema:
Gabriel, desde chico, soñaba ser ingeniero en sistemas. Todo lo relacionado con la computación lo atraía; compraba revistas del tema y seguía con atención los programas de televisión que anunciaban los nuevos avances tecnológicos en el área. Sentía una verdadera pasión. Durante el secundario su rendimiento fue bueno, aunque era un poco vago y pasaba muchas horas ayudando a su padre en el taller mecánico. Llegado el momento de anotarse en la facultad (que estaba a 60 km. de su ciudad), le surgieron miles de preguntas: ¿Podré dedicar tanto tiempo al estudio? ¿Será realmente lo que me gusta? ¿Podré «aguantar» tantos años esas horas de viaje? ¿Podré hacerme amigos en ese nuevo lugar? Además, en su casa no contaba con mucho apoyo: su papá era de la idea de que Gabriel se quedara en la casa ayudándolo en el taller, ¿para qué más? Su mamá, siempre que podía, le recordaba cuánto le había costado terminar los estudios y cuánto le gustaba divertirse y salir con los amigos. Sus padres no habían terminado la secundaria y ninguno de sus amigos de toda la vida iba a seguir una carrera universitaria, salvo Gustavo, el abanderado del colegio, que viajaría a la casa de su abuela, en la capital, para seguir medicina. Lo que hacía unos años era seguro para Gabriel, parecía ahora desmoronarse...
Después de leer el texto y comentar entre todos esta historia, se propone una lluvia de ideas con respecto a los obstáculos (interiores y exteriores) que aparecen. Se puede hacer un esquema, similar al que se propone aquí, e ir completándolo en una pizarra o en un papel afiche, a la vista de todos el grupo.
OBSTACULOS
INTERIORES
Desaliento …… Temor …… Dudas …… …. ……
EXTERIORES
Falta de apoyo …… Desconfianza …… Indiferencia …… …. ……
Segundo momento: Trabajo en Grupos
Armamos grupos de seis jóvenes para trabajar acerca de lo que opinan de algún obstáculo (el que ellos elijan) uno del ámbito interior y otro del exterior.
La ficha puede servir de ejemplo para orientar el trabajo:
¿Cómo se hace presente el DESALIENTO…?
… en la sociedad?
… en el trabajo/estudio?
… en la familia?
… en mi grupo?
Se hace una puesta en común de las conclusiones de los grupos.
Tercer momento: Trabajo personal
Se anuncia la Palabra de Flp. 3, 12-16 que nos remarca la actitud de no sacar la mirada de la meta y nos invita a despojarnos de todo conformismo.
El trabajo personal se puede orientar con la ficha que ponemos como ejemplo.
META
OBSTACULOS INTERNOS Y EXTERNOS
¿COMO SUPERAR LOS OBSTACULOS?
A la luz de
Filipenses 3, 12-16
¿Cuáles son mis metas?
¿En qué momento del camino me encuentro?
¿Cómo se hacen presentes en mí :
el desaliento,
el temor,
las dudas…?
A la luz de
los siguientes textos:
Ef. 6, 10-17
1 Tes. 5, 1-11
¿Cómo seguir caminando?
Cuarto momento: Compromiso
En grupos se comparte lo que cada uno descubrió en la Palabra de Dios como elementos para superar los obstáculos. En los mismos grupos, escriben una carta a Gabriel, el personaje de la historia, para contestarle. Después, se dialoga en el grupo sobre quién puede estar necesitando ayuda para alcanzar su meta (dependiendo del grupo, se puede buscar una persona del mismo, o del lugar donde se encuentran: parroquia, colegio…). Decidida la persona, se piensa cómo acercarle esa ayuda (material, espiritual o afectiva).
Mis piedras
Te pido
Quinto momento: Oración
Se distribuyen dos tarjetas similares al ejemplo. Cada participante escribirá el mayor obstáculo que descubrió para lograr su meta y una oración ofreciéndole a Jesús este obstáculo (que se podrá colocar en una canasta o sobre el altar). En la otra tarjeta escribirá la gracia que necesita pedirle para alcanzar su meta.
«El Señor me respondió: Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad» 2 Cor. 12, 9
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