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El compromiso
por Ricardo
Stirparo y Horacio Prado
| "Como se había
hecho tarde, sus discípulos se
acercaron y le dijeron: - Este es un
lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide
a la gente, para que vaya a las poblaciones
cercanas a comprar algo para comer -.
El respondió: - Denles ustedes
de comer -" |
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Mc.
6, 35-36
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Muchos han caracterizado
a los jóvenes de estas últimas
década, como una generación
carente de ideales, aburrida y replegada
en sí misma.
En este contexto
social, resuena aún con más
fuerza la invitación de Jesús:
"Denles ustedes de comer".
El Señor
en su Palabra, nos llama a los jóvenes
a comprometer nuestra vida entera con las
necesidades de los que nos rodean. Nuestro
compromiso con Jesús, se hace real
y visible en nuestro compromiso con los
demás. Por eso, ante una sociedad
hambrienta de justicia, de fraternidad y
de esperanza queremos compartir el pan de
la Palabra encarnada en nuestra vida, que
nos compromete a "poner nuestras manos en
el arado y ya no mirar hacia atrás"
Lc.10, 62.
Primer momento:
Para presentar
el tema, compartiremos el testimonio de
vida del padre Gruber, sacerdote alemán,
que vivió el horror de ser prisionero
en un campo de concentración nazi.
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Austria,
campo de concentración de Gusen-Mauthausen.
Invierno de 1943.
Levantarse
a las 4,30, ducha fría, llamada
y partida para el trabajo. Dos mil
prisioneros, a las primeras luces
del alba, cruzan las frías
puertas del campo para trabajar en
las canteras de granito.
La comida
tiene lugar en el atardecer. 250 gramos
de pan hecho de afrecho y corteza
de árbol. En término
medio muere un centenar por día.
Hay un pequeño museo en este
campo. Allí se exponen las
piedras raras encontradas en la cantera.
El guardián del museo es un
alemán, un sacerdote de nombre
Gruber, hecho prisionero por haber
osado hablar mal de Hitler. Goza de
un cierto bienestar pues su hermana
no le hace faltar víveres ni
dinero.
Un prisionero
francés se le acerca: - Algunos
de mis compañeros mueren de
hambre -.
Gruber,
entonces, sabe lo que debe hacer;
y sabe también lo que arriesga;
pero está decidido. Cada atardecer
se llega hasta los pabellones de las
duchas llevando en los amplios bolsillos
alguna botella de sopa y, a veces,
un trozo de salchicha, un cubo de
margarina, un poco de miel. Los clientes
aumentan cada vez más. Gruber
se ingenia para conquistar a los soldados
de la cocina. Pero sabe, también,
que la cosa no va a durar mucho.
Un prisionero
lo describe así: - su rostro
sonreía frente a nuestros ojos
extasiados. Era nuestra Providencia,
un enviado del cielo en el infierno
nazi. Se preocupaba de todo, curaba
a los enfermos, se las arreglaba para
cambiar nuestros zapatos cuando se
rompían. -
4 de Abril
d 1944. Gruber es descubierto y encerrado
en una celda secreta del bunker. Antes
de ser arrestado dio órdenes
para que, también esa tarde,
llegara a los prisioneros la última
botella de sopa.
7 de Abril,
Viernes Santo, Gruber es fusilado.
Veinte siglos antes a la misma hora,
moría aquel que había
enseñado a Gruber a dar la
vida por los hermanos.
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Invitamos a dialogar
en grupos de seis personas, sobre los motivos
que tenía Gruber para ayudar a los
prisioneros, sabiendo que estaba arriesgando
su vida.
Buscarán
tres palabras que sintetice lo dialogado
y las escribirán en tres carteles
de 40 por 20 cm. Cada grupo pegará
sus carteles en un lugar visible, dando
la posibilidad de fundamentar su elección.
Para toda esta actividad contarán
con 20 a 30 minutos.
Segundo momento:
Anuncio
de la Palabra de Dios: dejamos que el Evangelio
nos hable sobre el compromiso con los demás.
Proclamamos "la
parábola del buen samaritano, Lc.
10, 29- 37":
- No es casual
que Jesús proponga a un samaritano
como protagonista de la parábola,
ya que judíos y samaritanos arrastraban
una rivalidad de hondas raíces
en la historia de Israel. Los judíos
consideraban herejes a los samaritanos
y evitaban el trato con ellos.
- El compromiso
al que nos llama Jesús supera los
prejuicios y las conveniencias sociales.
- Ninguna de
las tres personas que pasaron por allí,
era responsable de lo que le sucedía
a este hombre, pero una se hizo cargo
de su necesidad. Comprometerse no consiste
solamente en conmoverse ante la miseria
del otro, sino en arriesgarse por el otro
sin medir ni calcular (el samaritano ofreció
su tiempo, su atención, sus bienes).
- El samaritano
se retira del lugar sin esperar ni reconocimiento
ni recompensa alguna, su compromiso es
gratuito.
Tercer momento:
Se les
propone a los grupos que trabajen sobre
una persona que ellos identifiquen por su
compromiso con las necesidades de los demás.
Cada grupo trabajará
sobre ámbitos distintos:
- el propio
(parroquia, colegio, institución)
- el barrial
- el nacional
- -el internacional
Tendrán
10 minutos para que en los grupos elijan
la persona que les interesa y se comprometen
a buscar y traer material que sirva para
realizar dicho trabajo.
Cuarto momento:
Sobre la
persona elegida por cada grupo, se los invita
a pensar: ¿Con quiénes se compromete?,
¿Cómo se expresa su compromiso?,
¿Con qué cita del Evangelio
relacionarían a esa persona?
Se podrá
trabajar con un cuadro semejante al que
aquí presentamos, a modo de ejemplo:
El lavatorio
de los pies
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Ambito
internacional : Madre Teresa de Calcuta
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| ¿Con
quiénes se compromete? |
¿Cómo
expresa su compromiso? |
Cita del
Evangelio |
| Con los
más pobres entre los pobres,
los moribundos, los despojados |
Recoge a
niños, leprosos y moribundos
abandonados en la calle. |
Jn.13, 1-20 |
Tendrán
alrededor de 30 minutos para completar el
cuadro. Se pone en común lo elaborado
por cada grupo.
Quinto momento:
Nuestro compromiso".
Se invita a reflexionar sobre quiénes
son las personas más próximas
que están necesitados de mi ayuda,
de mi servicio, de mi compromiso.
Les ofrecemos
una serie de frases inconclusas que pueden
ayudar a concretar en términos reales,
este compromiso:
Los más
necesitados a mi alrededor son...
- Lo que necesitan
es...
- Yo les puedo
brindar...
- Los medios
con los que cuento son...
- El tiempo
que tengo para realizarlo es...
- Las personas
que me pueden ayudar son...
- Las dificultades
que pueden presentarse son...
Contarán
con 15 minutos para completar las frases.
Sexto momento:
Se finaliza el
encuentro realizando una oración
espontánea donde cada uno pueda pedirle
al Señor, un corazón que sepa
no sólo conmoverse, sino también
comprometerse profundamente con las realidades
y necesidades de aquellos que diariamente
nos rodean.
| "Si yo,
que soy el señor y el maestro,
les he lavado los pies, ustedes también
deben lavarse los pies unos a otros.
Les he dado el ejemplo, para que hagan
lo mismo que yo hice con ustedes." |
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Jn.
13, 14-15
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