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Ser libre, ¿Para
qué?
por Ricardo
Stirparo y Horacio Prado
| "Donde está
el Espíritu del Señor,
allí está la libertad."
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2
Cor. 3, 17
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Todos sabemos
que la libertad es un valor, y un valor
muy importante. Pero ¿qué entendemos
por libertad? ¿Es para todos lo mismo?
Muchas veces
se relaciona al cristiano y a la Iglesia
como grandes opositores a ella, o por lo
menos nos consideran como firmes críticos
de la libertad.
Sin embargo,
tenemos la seguridad de que conocer a Jesús
y habernos dejado transformar por su amor
es una experiencia liberadora.
Por eso, nos
propusimos trabajar sobre este tema tan
actual, y con el fin de poner un poco de
luz sobre lo que tanto se opina.
Preparación:
En un encuentro
anterior, se dividió al grupo en
tres y se les pidió que buscaran:
- Publicidad
gráfica
- Fotos de
revistas
- Canciones,
que expresen la idea de libertad.
Encuentro:
1. En grupos,
se analiza el material que trajeron.
Preguntas que
pueden orientar el diálogo:
- ¿Qué
dice la publicidad / foto / canción
sobre la libertad?
- ¿Estamos
de acuerdo o no? ¿Por qué?
- ¿Cuál
es el fin de esa libertad?
2. Puesta en
común de las conclusiones.
Realizar una
cartelera con las distintas ideas que aparecen
sobre la libertad:
- Hacer lo que
quiero, lo que tengo ganas,
- No dejarme
condicionar por nada,
- Posibilidad
de elegir,
- No tener
ninguna atadura,
- No tener
que obedecer a nadie,
- Seguir mis
propias reglas,
- Etc,
Señalar
cuando la libertad que se nos presenta es
parcial o engañosa (para ser libre
tengo que consumir determinado producto).
3. Se comparten
las siguientes preguntas:
- ¿Cuándo
me sentí realmente libre y por
qué?
- ¿Qué
necesito, en este momento de mi vida,
para ser "integralmente" libre?
4. Dejamos que
la Palabra de Dios nos muestre qué
es lo que nos hace verdaderamente libres:
Tomaremos algunos
pasajes del Evangelio que nos hablan de
la Libertad, y haremos un breve anuncio
o comentario de los mismos:
"Ustedes serán
mis verdaderos discípulos si guardan
siempre mi palabra; entonces conocerán
la Verdad, y la Verdad los hará libres."
Jn. 8,
31- 32
"Jesús
contestó: Yo soy el Camino, la Verdad
y la Vida." Jn.
14, 6
La libertad es
relativa a la verdad. La libertad depende
de la verdad. Y Jesús se muestra
como la Verdad.
Jesús
es quien nos hace verdaderamente libres.
La verdad de
su amor que lo llevó a dar su vida
por nosotros, nos libera del pecado que
nos separa de Dios Padre, que nos enfrenta
a los hermanos, que nos hace esclavos de
las cosas.
"Ustedes, hermanos,
han sido llamados para vivir en libertad,
pero procuren que esta libertad no sea un
pretexto para satisfacer los deseos carnales:
háganse más bien servidores
los unos de los otros, por medio del amor."
Gál. 5, 13
La libertad no
es un fin en sí mismo, no es un valor
absoluto del cual dependen y surgen los
otros valores.
Aunque muchas
corrientes actuales nos quieran proponer
a la libertad como lo único a tener
en cuenta ("lo importante es elegir, no
importa qué").
La libertad es
un instrumento, un medio. Y un medio para
servir a los demás, para hacer el
bien; en definitiva: un medio para AMAR.
Esto es lo que
nos plenifica como personas y nos hace más
semejantes a Dios.
5. Para interiorizar
el trabajo realizado se da un tiempo personal
(20 minutos aproximadamente) para que puedan
reflexionar según el siguiente cuadro:
| |
Quiero dejar
de ser esclavo... |
Porque quiero
ser libre para... |
| En mi relación
con Dios |
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| En mi vida
personal |
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| En mi vida
fraterna |
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|
| En mi vida
familiar |
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6. Invitar a
poner en común libremente algún
aspecto del cuadro que han hecho en forma
personal, y cerrar el encuentro haciendo
una oración comunitaria pidiéndole
a Dios que pase por los aspectos de la vida
donde necesitamos ser libres de verdad.
| "Ahora,
en cambio, ustedes están libres
del pecado y sirven a Dios: el fruto
de esto es la santidad y su resultado,
la Vida eterna." |
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Rom.
6, 2
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