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La
listita de mis almitas (relato indígena)
por Manolo
Pliego Iglesias, cfm
Era la festividad
de todos los fieles difuntos, ya estábamos
listos para salir al cementerio para decir
la misa, y en esto, llegó Doña
Fabiana Mamaní apoyándose
en un bastón y caminando despacito;
ahí no mas, nos llamó: ¡ay
padrecito! ¿No me podría anotar
en un papelcito la lista de mis almitas
para la misa? Es que no tengo a nadie en
la casa que me escriba. Yo tomé un
papel y un lápiz y Doña Fabiana
comenzó así:
Eulogio, Gertudris,
Beltrán, Dionisio, Gervasio, Concepciona,
Benito, Adalberto, Mónica, José,
Felipa, Julio, Luis, Bartolomé, Catalina,
Fulgencio, Atanasio, Marcelina, Robustiano,
Felisa.
De vez en cuando
se paraba y decía: ¡ay padrecito
me falla la memoria, me olvido! Y seguía:
Zenón, Leonor, Agapito, Lidia, Artemio,
Enrique, Crecenciano.
A mi se me acabó
el papelito y tuve que tomar otro porque
la lista no terminaba. Aniceto, Brígido,
Pablo, Rubén, Germán, Bernardo,
Mercedes, Elsa, Francisco, Juan. Y ahora
padrecito me va anotar los angelitos: Rufino
Gloria, Felisa, Donato, Tomas, Rosario,
Marianita, Justina, Rosita, Eugenio, Juancito,
Catalina, Pascualita, Jimenita y Elsita.
Yo le pregunté
quién era el primero de la lista,
y ella respondió: Son mis tatas y
los tatas de mi esposo. Y los angelitos
¿quiénes son?, Ella respondió:
Son guagüitas, angelitos muertos algunos
míos y otros de mis hijos y de mi
familia.
Nos fuimos al
cementerio y allí esperaban cómo
50 personas. Sobre el altar habría
como 50 listas de cada uno de los presentes,
por cada lista unos 20 nombres, como 1000
nombres se leyeron, muchos se repetían
y se cruzaban entre las familias. Pero todos
estaban pendientes con su mirada y sus oídos
atentos para ver en que momento se leía
públicamente la lista de sus almitas.
Cuando terminó
la misa una familia se acerco a reclamar
que no había sido leída su
lista. Buscamos y encontramos traspapelada
su listita. (Sucedió en Abra Pampa,
provincia de Jujuy - Argentina, 1996)
1.- Lista de
los nombres de Jacob (Ex. 1,1-7)
La palabra éxodo
significa: salida, camino, viaje, emigración.
Este libro de la Biblia fue bautizado con
este nombre de "éxodo"
para expresar que lo importante no son los
protagonismos personales sino los procesos
colectivos. Pero la Biblia judía
a este libro lo llama: "El libro
de los nombres", por eso el primer
capítulo comienza así: (Ex.
1,1-7)
" Lista
de los nombres de los hijos de Israel que
llegaron con Jacob a Egipto, cada uno con
su familia: Rubén, Simeón,
Leví, Judá, Isacar, Zabulón,
Benjamín, Dan, Neftalí, Gad
y Aser. Los descendientes de Jacob eran
70 personas. Pero José estaba ya
en Egipto.
Murió
José, todos sus hermanos y toda aquella
generación, pero los hijos de Israel,
muy fecundos se multiplicaron mucho. Llegaron
a ser tan numerosos que los había
en todo el país".
2.- Comentario:
( A mis almitas y a la lista de las almitas
de Jacob)
Para el pueblo
de Israel, recordar los nombres de sus antepasados
era sentirse perteneciente a una gran familia
que no nació el día de ayer,
sino hace mucho tiempo, por eso tiene una
historia, una identidad, una fuerza. Pero
sobre todo es interesante ver como esta
forma de recordar los nombres es una forma
rápida de recordar su historia, porque
decir un nombre de un Tata es una palabra
que evoca un sentimiento de amor y cariño.
Es la necesidad que todos tenemos de saber
de donde venimos cual es nuestro origen,
¿Quién fue mi abuelo?, ¿Quién
es mi madre, mi padre?,¿Quiénes
fueron mis antepados?. Esta pregunta se
la hacen con mas frecuencia aquellos que
han sido huérfanos, desaparecidos,
¿Somos huérfanos como pueblo?.
Doña Fabiana
no sabe leer y por eso nunca leyó
la Biblia, ella solo la ha escuchado, y
no es lo mismo el que lee que el que escucha,
( pues el que escucha casi siempre se queda
con la idea del principio y la del final)
Pero Doña Fabiana por su forma de
guardar en la memoria los nombres de sus
tatas, está creando resistencia y
escribiendo en su corazón la Biblia;
" el libro de los nombres", como
lo hizo el pueblo de Israel, ese pueblo
que se formó desde una idea de familia,
pero no una idea de familia como se entiende
en la cultura urbana, sino una idea de familia
mucho más amplia, como la entiende
la cultura indígena.
Los mil nombres
que se leyeron y se siguen recordando y
leyendo en los cementerios se repetían
y se cruzaban y se relacionaban entre las
familias. Los cementerios son lugares de
memoria, son nuestras raíces. Cuando
las familias están atentas que se
lea la lista de sus almitas, están
atentas a su pequeña historia genealógica;
¿ y para que sirven las genealogías?,
Y para conectarnos con los antepasados como
un cordón umbilical que nos trae
el flujo de la vida, para reconocer y recrear
la identidad, la memoria, porque tener memoria
es tener proyecto y tener proyecto es tener
futuro, es resistir aunque me silencien.
Por eso el libro del "éxodo",
o "libro de los nombres" para
los judíos, comienza con la lista
de los nombres de los hijos de Israel, aquellos
que llegaron con Jacob, los que iniciaron
el camino de liberación de protagonismo,
de memoria y de identidad, y Dios en todo
ese camino va a estar siempre caminando
y acompañando a su pueblo.
3.- Para pensar
en comunidad
Seria bonito
trabajar por grupos y que cada grupo pueda
presentar su lista de almitas o genealogías
contando a modo de historia como se formaron
esas familias de donde vinieron como llegaron.
También podríamos representar
en forma de teatro a modo de representación
como es la historia de nuestra almitas,
de nuestros antepasados. Al terminar la
representación teatral nos preguntamos:
¿ Que nos ha enseñado?,
¿Qué hemos sentido?,
¿Que hemos aprendido?.
Y hacemos una
oración espontánea a nuestras
almitas pidiendo su fuerza y su esperanza.
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