|
Jesús
y los pecadores. Respuestas a la exclusión
social
por Marcelo
A. Murúa
El seguimiento
de Jesús es la nota característica
de la fe cristiana. Desde los comienzos
de la Iglesia la comunidad de seguidores
de Jesús intenta conformar su vida,
sus opciones y su tarea en el mundo, de
acuerdo a los lineamientos que el mismo
Jesús trazara, hace casi dos mil
años, en la Palestina del siglo I
de nuestra era cristiana.
Conocer la práctica
de Jesús puede ayudarnos a recuperar
sus grandes opciones de vida, de manera
de poder vivir con mayor transparencia y
fidelidad el mensaje que nos transmitió,
y la tarea, que, como seguidores suyos,
estamos empeñados en proseguir adelante.
En este primer
artículo presentamos, a grandes rasgos,
los principales grupos sociales que componían
la sociedad de Palestina, y esbozamos la
postura de Jesús frente a la situación
de su tiempo.
La población
de Palestina en el tiempo que vivió
Jesús era una sociedad compleja,
en la cual cohabitaban diferentes grupos
sociales y religiosos.
+ Si utilizamos
el criterio económico podemos reconocer
que en los tiempos de Jesús en Palestina
existían tres clases sociales:
+ La clase alta
o rica. Estaba integrada por los grandes
comerciantes, terratenientes y recaudadores
de impuestos, las familias tradicionales
del grupo de los Ancianos y las familias
de los Sumos Sacerdotes (que eran los sacerdotes-jefes,
que vivían en Jerusalén y
se encargaban de las cosas del Templo).
Númericamente era una minoría,
que gozaban de una vida acomodada y vivían
lujosamente, en la ciudad de Jerusalén.
+ La clase media.
Estaba conformada por pequeños comerciantes,
artesanos propietarios de sus talleres,
empleados y obreros al servicio del Templo
de Jerusalén. También diversas
ocupaciones relacionadas con la llegada
de peregrinos a Jerusalén (dueños
de hospedajes, comerciantes que vendían
artículos para los sacrificios).
Los sacerdotes,
que descendían de la tribu de Leví,
formaban parte de la clase media. Se los
encontraba por todo el territorio de Palestina.
Sólo los que vivían en Jerusalén
tenían mayor instrucción y
gozaban de un mayor bienestar económico.
Tenían asegurados sus ingresos por
los impuestos al culto pero no todo el pueblo
cumplía, por lo tanto no eran ricos.
+ Los pobres.
Eran muy numerosos. Podemos distinguir dos
grupos: (a) Los que ganaban lo necesario
para vivir con su trabajo y (b) los que
vivían (en parte o totalmente) de
la ayuda de los demás.
(a) En este grupo
encontramos a los Obreros y Jornaleros.
Existían en gran número. Su
jornal equivalía a un denario, incluyendo
la comida. Como dependían del trabajo
del día para vivir era terrible no
conseguir trabajo.
También
pertenecían a este grupo los artesanos
que trabajaban para otros y no poseían
su propio taller.
Los esclavos
formaban parte de esta clase. Había
más cantidad en las ciudades (principalmente
para el servicio) que en los campos.
(b) Los escribas
integraban esta parte de la población
(en su mayoría, aunque había
excepciones). Eran los conocedores de la
Ley, muy respetados por todo el pueblo.
Tenían prohibido cobrar por sus servicios
.
Casi todos desempeñaban
también un oficio pero sobre todo
vivían de las ayudas recibidas.
Los escribas
que eran sacerdotes tenían ingresos
fijos y trabajaban en el Templo, pero no
eran todos, la mayoría pertenecía
al pueblo pobre.
Finalmente, pertenecían
al grupo que vivían de las ayudas
todos los mendigos, que en la época
de Jesús eran también numerosos.
Enfermos, tullidos, leprosos, ciegos, entre
otros (en los evangelios encontramos muchas
citas en las que aparecen).
+ Desde un
criterio social, la población podía
dividirse en dos grupos: el clero y el resto
del pueblo.
El clero estaba
formado por los descendientes de la tribu
de Leví, y eñl resto del pueblo
por los descendientes de las otras once
tribus de Israel.
El clero estaba
integrado por los Sumos sacerdotes, los
sacerdotes y los levitas.
Los Sumos Sacerdotes
pertenecían a unas pocas familias
residentes en Jerusalén. Integraban
el Sanedrin y tenían poder económico
y político. La mayoría pertenecía
al partido de los Saduceos. Controlaban
todo el comercio originado alrededor del
Templo con los artíulos del culto
y los sacrificios y aprovechaban sus beneficios.
Los sacerdotes
vivían por toda Palestina. El sacerdocio
era hereditario. Existían cerca de
7.000 y estaban organizados en clases. Dos
veces al año, y durante las tres
fiestas de peregrinación,todos los
sacerdotes pertenecientes a una misma clase
debían viajar a Jerusalén
para prestar servicios en el Templo. Los
sacerdotes formaban parte del pueblo sencillo
y pobre. En sus aldeas se dedicaban a algún
oficio para poder vivir. Algunos estudiaban
y se hacían escribas.
Los levitas.
Constituían el bajo clero. Vivían
también por todo el país y
se hallaban organizados en clases como los
sacerdotes. Prestaban funciones en el Templo
en tareas diversas como la música,
el canto, la vigilancia y la limpieza..
El resto del
pueblo, formado por los descendientes de
las restantes once tribus de Israel, estaba
constituido por grupos muy diferentes. Entre
ellos:
+ Los ancianos.
Eran la nobleza laica. Pertenecían
a familias acomodadas de Jerusalén
e integraban el Sanedrin.
+ Los escribas.
También llamados maestros odoctores
de la Ley. Eran personas de diferente extracción
social que se dedicaban al estudio de la
Ley. Para ser escriba se necesitaban largos
años de estudio. Ocupaban un lugar
de mucho prestigio entre el pueblo, y se
los solía consultar en asuntos referidos
a la aplicación de la Ley a la vida
cotidiana. Se constituyeron en los maestros
del pueblo. Por sus conocimientos de la
Ley fueron incluidos en el Sanedrin.
+ EL pueblo sencillo,
o pueblo de la tierra. Era la mayoría
del pueblo. Constituido principalmente por
la mayoría pobre. Eran considerados
ignorantes por fariseos, pues desconocían
las prescripciones de la Ley.
+ Existían
también diversos grupos político-religiosos.
Mantenían diferencias en la interpretación
de la Ley y la actitud hacia la dominación
romana.
+ Los saduceos.
Constituían un partido aristócratico,
conservador y minoritario, constituido por
la nobleza sacerdotal y laica que vivía
en Jerusalén. No creían en
la resurrección y sólo aceptaban
el Pentateuco.
+ Los fariseos.
Constituían un grupo muy importante
y de notable influencia en el pueblo, a
pesar de su escaso número.
Formaban un movimiento
laico, organizado en comunidades cerradas,
cuyo origen se remonta a la crisis de la
rebelión macabea. Pertenecían
a distintas clases de la sociedad. Su número,
en la época de Jesús, se estima
en 6.000, tomando como población
judía de Palestina unos 500.00 a
600.000 habitantes.
Eran personas
muy piadosas y observaban con mucho detalle
las normas de la Ley referentes a la pureza
y el pago del diezmo.
En todo lo relativo
a la Ley los escribas eran los teólogos,
los estudiosos y conocedores de la Ley oral
y escrita; y los Fariseos los cumplidores
y piadosos practicantes de la Ley. Esto
explica su relación, y que a veces
en los evangelios se los nombre juntos,
aunque eran grupos distintos. Muchos escribas
eran también fariseos.
+ Los zelotes.
Lo constituían campesinos pobres
de la región de Galilea. Tenían
ideas nacionalistas y se oponían
con firmeza a la ocupación romana,principlamente,
por cuestiones religiosas.
+ Existían
en Palestina otros grupos que no describimos
por una cuestión de espacio, como
los esenios, los herodianos, los movimientos
bautistas, los samaritanos, y otros. Pero
la presentación de la composición
de la sociedad de Palestina no sería
completa sin hablar del grupo de los pecadores.
Lo mencionamos
como grupo aparte, por su expresión
númerica y por no coincidir con ninguno
de los criterios señalados hasta
el momento para diferenciar los grupos sociales.
Los pecadores
constituían un grupo de características
definidas, que muchas veces, concide con
el pueblo sencillo o pueblo de la tierra.
La mayor parte pertenece también
al pueblo pobre. en los evangelios encontramos
muchas referencias a este grupo, cuando
jnos señalan las multitudes, la gente,el
pueblo que acudía, anónimo
al encuentro con Jesús.
Al grupo pertenecían
personas diversas que tenían en común
el estigma de ser pecadores, es decir, haber
transgredido alguna de las numerosas normas
de pureza.
Por su ignorancia,
falta de instrucción y desconocimiento
de la Ley estaban permanetemente expuestos
a transgredir alguna prescripción.
En los tiempos de Jesús exitían
alrededor de 600 mandamientos, entre prohibiciones
y prescripciones. Sólo los que accedían
a la instrucción religiosa podían
llegar a conocerlas. El pueblo común
ni siquiera llegaba a conocerlas todas.
"En
la práctica, no había solución
para el pecador. Teóricamente,
la prostitutas podía purificarse
mediante un complicado proceso de arrepentimiento,
purificación ritual y expiación.
Pero esto costaba dinero, y sus mal adquiridas
ganancias no podían emplearse para
este fin. Su dinero era sucio e impuro.
Con respecto al recaudador de impuestos,
se suponía que debía abandonar
su profesión y restituir todo lo
que había defraudado, más
una quinta parte. Los ignorantes debían
someterse a un largo proceso de formación
antes de que pudiera estarse seguro de
que ya estaban 'limpios'. Ser pecador
era, por consiguiente, cuestión
de fatalidad. Uno había sido predestinado
a ser inferior por el destino o por voluntad
de Dios. En este sentido, los pecadores
eran cautivos o prisioneros."
¿Quién
es este hombre? , pág. 43. Albert
Nolan, Ed. Sal Terrae."
Los cumplidores
constituían una minoría que
se mantenía al margen de los pecadores,
las mayorías que no cumplían.
La aversión hacia estos últimos
llegaba a extremos de aconsejarse no entablar
relaciones con ellos, ni comerciar ni aceptar
nada de su parte. A veces ni siquiera se
podía mantener contacto físico
bajo riesgo de contaminarse con "su" pecado.
Pertenecían
al grupo de los pecadores los que ejercía
algunas profesiones u oficios considerados
impuros: entre ellos, los pastores, los
publicanos, los ladrones, las prostitutas,
y otros.
También
los enfermos pertenecían a este grupo.
En la forma de pensar de la época
se asociaba la enfermedad con el pecado,
propio de la persona, o de sus antepasados.
Los leprosos (que incluían a todas
las enfermedades de la piel), los ciegos,
los minúsválidos, los paralíticos,
los epilépticos, los sordomudos eran
considerados pecadores.
Los pecadores
podían tener diferencias en cuanto
al origen de su pecado pero compartían
la marginación del resto de la sociedad.
Eran excluídos de la vida social
al punto de no poder compartir la sinagoga.
Para muchos era imposible escapar a su condición,
pues si bien era factible la purificación
mediante el arrepentimiento y sacrificios
de expiación, todo significaba un
desembolso de dinero. Y como su dinero era
impuro no lo podían utilizar, ¿de
qué manera podrían arrepentirse
y purificarse? Estaban condenados a la exclusión
social.
La
práctica de Jesús
Jesús
de Nazareth nació, vivió y
murió en este complejo entramado
social de Palestina del siglo I d.C.
En esta sociedad
predicó y anunció que el Reino
de Dios se había acercado, estaba
cerca, había llegado.
Ante los conflictos
y realidades de su tiempo Jesús no
pasó de largo. En esa sociedad concreta
y real presentó el Reino de Dios.
¿De qué
manera?
¿Cuáles
fueron sus opciones?
Dejemos que la
propia vida de Jesús, su práctica
real, nos vaya señalando el camino.
+ Entre los diversos
grupos religiosos de su tiempo, Jesús
inicia su vida pública reconociendo
a Juan el Bautista, quein anunciaba un bautismo
de conversión, a orillas del Jordán
(Mc. 1, 4-5)La conversión que anunciaba
Juan debía reflejarse en actos de
solidaridad, justicia y honestidad (Lc.
3, 10-15)
Jesús
se bautiza con Juan (Mc. 1, 9). Entre las
diversas formas de entender a Dios que coexistían
en su época, elige la que Juan representa.
+ Pero al tiempo
se aparta de Juan, marcha a Galilea y comienza
un camino original (Mc. 1, 14-15). Se instala
en Cafarnaum y empieza a enseñar
(Mc. 1, 21-22).
+ Acompaña
su predicación con gestos liberadores:
cura enfermos, se acerca a los pecadores,
atiende a las multitudes (Mc.1, 23ss).
+ Los grupos
religiosos "cumplidores" y entendidos de
las cosas de Dios cuestionan su práctica
(Mc. 2, 6. 16).
+ Juan, que se
encuentra encarcelado por Herodes, le envía
emisarios con la pregunta: "¿Eres tú
el que debe venir o debemos esperar o tro?"
(Lc. 7, 18-20).
+ Las respuesta
de Jesús es lo que los emisarios
están viendo y oyendo (Lc. 7, 21-23).
Se está haciendo realidad el anuncio
liberador que Jesús en la sinagoga
de Nazareth había realizado para
comenzar su misión (Lc. 4, 16ss).
La práctica
de Jesús nos revela las posturas
y opciones que tomó ante las situaciones
concretas de su tiempo.
En su sociedad,
como en la nuestra hoy, dos mil años
más tarde, existen grandes mayorías
condenadas a la exclusión y la marginación
social.
En el tiempo
de Jesús la excusa que servía
para separar era el "pecado". Los cumplidores
tenían asegurada la vida, el honor,
la subsistencia, el sentido de la vida.
Los pecadores, se encontraban condenados
a su suerte, pues era casi imposible escapar
a su situación En el nombre de Dios
se edificaba un armazón social de
muerte para muchos. Muerte material y muerte
espiritual, pues a los impuros habñía
que dejarlos a un lado. No importaban.
En nuestros días
asistimos a un cuadro de situación
que nos recuerda el tiempo de Jesús.
La excusa que margina y excluye de la vida
ya no se llama "pecado" sino "mercado".
En todo el mundo, y en forma dramática,
en nuestra patria, grandes grupos de personas,
con sus familias, permanecen al margen de
la vida. Sin trabajo. Habitantes de lugares
riquísimos de nuestro país,
como la cuenca petrolífera de Neuquén,o
de lugares olvidados (por el "mercado")
son puestos al filo de la vida. Para el
mercado no importan, no existen.
¿Para Dios?
La respuesta
está en la vida deJesús. El
tomó partido. Optó. Se jugó
la vida, y se puso del lado de los injustamente
excluídos en Palestina. Comió
con ellos, conoció sus necesidades,
compartió sus esperanzas. Y actúo.
¿Por donde
pasa, entonces, la fidelidad al Evangelio,
hoy?
|

|
Especial
del Mes de la Biblia 2006
BuenasNuevas.com pone a su disposición
un Especial dedicado al mes de la
Biblia adonde podrá encontrar
una gran diversidad de recursos pastorales
para trabajar en su comunidad, colegio
o parroquia, o para la reflexión
personal: temas bíblicos, oraciones,
encuentros, lectura orante, dibujos,
tarjetas.  |
|