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Animadores Bíblicos
(I)
Convocatoria, formación y seguimiento
por Marcelo
A. Murúa
A manera de introducción
En los dos articulos
anteriores de esta sección de Temas
Bíblicos de BuenasNuevas.com comentamos
algunas líneas generales de la importancia
de una Pastoral Bíblica y brindamos unas
ideas sobre cómo encararla. Hablamos de
Grupos Bíblicos, Cursos-Taller, Misiones
Bíblicas, etc. La realización de cualquiera
de estas actividades implica la colaboración
de personas que quieran brindar el servicio
de ayudar a sus hermanos a descubrir , encontrarse
y leer la Biblia.
Es posible que en muchos
lugares quienes realicen estas tareas sean
también catequistas, animadores de comunidad
o presten algún otro servicio dentro de
la comunidad parroquial. Pero no obstante
esta característica, común en muchos sitios,
la tarea de un Animador Bíblico tiene su
especificidad y originalidad en la vida
eclesial. Como muchas otras tareas asumidas
por laicos todavía hay mucho camino que
andar, lo que no impide ir aportando algunas
precisiones que surgen de la práctica concreta
de nuestras comunidades eclesiales.
Los animadores bíblicos
no nacieron de un repollo, o de un complejo
plan pastoral elaborado "desde arriba".
Simplemente son vocaciones de servicio que
aparecen con el gran desarrollo de los grupos
bíblicos en distintas partes de nuestro
país y de toda América latina en los útlimos
años. Al empezar a funcionar un grupo bíblico
es común que algunas personas del mismo
comiencen a animar las reuniones, a estimular
el crecimiento del grupo, a preocuparse
por conocer mejor la Biblia y a querer transmitir
ese conocimiento vivo a los demás.
La vocación del animador
bíblico es esencialmente misionera. Comentamos
una manera de surgimiento de los mismos.
Puede haber otras. Personas que luego de
participar de Cursos o Talleres Bíblicos
quieran trabajar en la formación de grupos
bíblicos. También puede realizarse una Misión
Bíblica a nivel parroquial o barrial y que
la gente que participe descubra que quiere
seguir prestando el servicio de llevar la
Biblia a los demás y busque alguna instancia
más permanente que una Misión. Finalmente
se puede presentar casos de gente que quiere
prestar ese servicio e intenta buscar algún
tipo de curso o escuela que brinde esa formación,
o puede haber una convocatoria en una parroqui
a la gente interesada en el tema, para emprender
una formación específica y actividades pastorales
bíblicas.
En cualquiera de los
casos podemos decir que a partir del descubrimiento
del interés por prestar este servicio surge
inexorablemente la necesidad de formación.
La persona quiere conocer mejor la Biblia
para poder ayudar a otros a leerla y juntos
aprender las cosas de Dios.
La Pastoral Bíblica
en nuestro país está organizándose y si
bien ya hubo encuentros a nivel nacional
y regional no en todas partes hay implementadas
instancias de apoyo y formación para animadores
bíblicos y grupos bíblicos. No obstante
en las diócesis que están trabajando se
pueden conseguir materiales diversosy también
hay instituciones que ofrecen cursos presenciales
y cursos a distancia. En general estos cursos
son de Formación Bíblica, existiendo poco
que sea orientado a Animadores Bíblicos.
Una mirada a Jesús
Tras esta larga introducción
nos gustaría brindar algunas ideas en relación
a la promoción y el acompañamiento de los
Animadores Bíblicos.
Para hacerlo nos parece
necesario realizar una mirada a la práctica
de Jesús en relación a la formación de sus
seguidores, para después aplicar algunas
de las claves que aparezcan a la formación
de los Animadores Bíblicos en particular.
En una apretadísima
síntesis trataremos de responder a la pregunta
¿cómo formaba Jesús a sus seguidores?
Una lectura en conjunto
de los evangelios nos permitirá apreciar
ciertas características:
Jesús llama con decisión.
Convoca con convicción. Se intuye cierto
conocimiento de la persona y una elección
meditada por parte de Jesús. (Jn. 2, 42.48)
Jesús convoca a formarse
en el seguimiento, en la vida práctica,
en la compañia vital. Compartiendo la cotidianeidad
y en un segundo momento, la misión. Opta
por un estilo que podríamos llamar "no académico",
para diferenciarlo de la enseñanza impartida
en las instancias oficiales.
Jesús forma a sus discípulos
desde una práctica situada. Esto significa
que Jesús responde con su práctica a los
desafíos del sufrimiento de su puebloy desde
sus gestos liberadores de curas y anuncios
enseña a sus discípulos.
Jesús les enseña a
orar y le transmite una vida de oración
absolutamente unida a su práctica.(Mc. 1,
35)
Jesús tiene momentos
en que les enseña exclusivamente s us discípulos
más cercanos.(Mc. 4, 10 ss)
Jesús forma para la
misión y el anuncio.(Mc. 3, 14)
Jesús comparte su fuerza
y su poder con los discípulos que son enviados
a la misión.(Mc. 6, 7-13)
Jesús les enseña a
revisar lo actuado y aprender a descubrir
a Dios allí donde otros no lo descubren
(Lc. 10, 17 ss)
Jesús les enseña a
estar al servicio de la gente.
Jesús les enseña a
no discriminar a nadie. El se junta con
los pecadores y también va a casa de los
fariseos.
Jesús les enseñaba
que es más importante el hombre que la ley.(Mc.
2, 27)
Jesús les enseña a
ser libres de compromisos familiares o económicos
para predicar el Reino.(Mc. 10, 17 ss)
Jesús utiliza un lenguaje
accesible a la gente.(Mc. 4, 2)
Jesús respeta los tiempos
de los discípulos.
Jesús les transforma
la mirada. Les muestra el mundo desde el
lugar del que sufre.Los forma en la compasión
activa.(Mc. 6, 34 ss)
Jesús les enseña a
ser sencillos y estar al servicio.(Mc. 9,
33-35)
Jesús les garantiza
la asistencia y acompañamiento del Espíritu
Santo.(Jn. 20, 21-22)
Jesús les enseña a
releer las Escrituras y comprender lo que
antes no entendían. (Lc.24, 27)
¿Qué podemos aplicar
de todo esto a la formación de Animadores
Bíblicos?
1) La convocatoria:
es importante observar y detectar las vocaciones
y aptitudes para este servicio. Animar a
dar el paso, invitar personalmente cuando
se encuentran condiciones. Estar atento.
2) Formar para la misión:
la formación de un Animador Bíblico es eminentemente
pastoral, no se trata de formar un teólogo,
sino de alguien que pueda transmitir a otros
la Palabra de Dios.
3) Formar animadores
que tengan una visión global de la Biblia,
con bases sólidas y capacidad para transmitir
y animar a otros
4) La formación no
es sólo bíblica, debe ser integral, hay
que formar en una espiritualidad bíblica
que descubra el potencial de la oración
e invite y comprometa a la solidaridad efectiva.
5) Respetar los tiempos
de los demás. Acompañar. Esperar.
6) La formación del
Animador Bíblico es para estar al servicio
de la gente, acompañar en sus procesos de
aprendizaje, aclarar sus dudas (cuando se
pueda), brindar un panorama general de la
Biblia. No para el lucimiento del Animador
porque es el que más sabe.
7) Formar para crecer
en la confianza y dejar actuar a Dios.
8) Formar para prestar
un especial atención a los que más dificultades
y menos posibilidades tienen.
9) Formar para confiar
en la acción del Espíritu Santo en uno mismo
y en lo que uno emprende.
10) Formar para reforzar
los vínculos comunitarios. No "cortarse
solo".
11) Formar para que
haya coherencia entre lo que se aprende
y lo que se practica.
12) Formar utilizando
un lenguaje que no margine.
13) Seguimiento:
- apuntar a
la formación permanente. Nadie sabe tanto
que pueda decir ya está, ya no tengo nada
para aprender.
- formar grupos
de animadores que compartan sus experiencias
y aprendan unos de otros.
- estimular
la oración. Aprender a rezar con la Biblia.
Lectura orante de la Biblia.
Jesús nos enseña también
que para formar a sus discípulos hay que
dedicar mucho tiempo. Aprender implica un
proceso, con marchas y contramarchas, que
exige dedicación y entrega de parte del
que está formando y responsabilidad y empeño
de parte del que está formándose.
En el próximo
artículo "Animadores Bíblicos (II) "
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Especial
del Mes de la Biblia 2006
BuenasNuevas.com pone a su disposición
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o parroquia, o para la reflexión
personal: temas bíblicos, oraciones,
encuentros, lectura orante, dibujos,
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