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1
Realizar la
dramatización. El texto es muy conocido y dinámico, muy apropiado para dramatizar. Los personajes son los los tres discípulos: Pedro, Santiago y Juan, el Padre (sólo se escucha su voz, pero conviene que sea un personaje diferente para destacar mejor su intervención) y Jesús. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.
2
Organizar a los participantes en
grupos de tres o cuatro personas. El animador
introduce y ubica el texto. En los grupitos,
conversar informalmente, durante cinco minutos,
a partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras/hechos del
relato me impactaron (o recuerdo) más?
¿Por qué?
3
El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
- Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
- ¿Con quiénes se encuentra Jesús? ¿Adonde los lleva? Recordar otros momentos significativos de la historia de salvación que acontezcan en lo alto de una montaña.
- ¿Qué sucede en lo alto? ¿Qué personajes del Antiguo Testamento aparecen? ¿Qué significaba cada uno de ellos para el pueblo judío? (el animador puede aportar aquí los siguientes datos
- ¿Qué propone hacer Pedro? ¿Qué signos presenta el relato? ¿Qué se escucha?
- ¿Cómo reaccionan los discípulos? Observar y señalar los gestos y palabras de Jesús.
- ¿Qué aprendemos en este relato?
4
El animador invita
a poner en común la reflexión
de cada grupo. Centrar la reflexión en reflexionar cómo cumplir el mandato del Padre: escuchar a Jesús ¿De qué manera concreta podemos crecer en la escucha de las enseñanzas de Jesús, para vivir como verdaderos discípulos?
5
El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6
El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- El Padre nos pide escuchar a Jesús.
-Ser discípulo es escuchar al Señor…
7
Oración final.
Ser discípulo
es escuchar al Señor
y conformar la vida entera
según sus enseñanzas y opciones.
Ser discípulo
es buscar la Palabra,
acudir a Ella para guiar la vida,
ahondarla para discernir y decidir,
rumiarla para alimentar nuestra espiritualidad.
¡Señor, danos hambre
y sed de tu Palabra!
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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