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1
Realizar la
dramatización. El texto presenta dos escenas muy conocidas y significativas. Realizar la selección de los personajes (en este caso relator, pescadores, Pedro, Andrés, Santiago, Juan, Zebedeo y Jesús) y no olvidar un par de prácticas previas. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.
2
Organizar a los participantes en
grupos de tres o cuatro personas. El animador
introduce y ubica el texto. En los grupitos,
conversar informalmente, durante cinco minutos,
a partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras/situaciones del
relato me impactaron (o recuerdo) más?
¿Por qué?
3
El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
- ¿Que palabras proféticas de Isaías recuerda el evangelista?
- ¿Cómo comienza Jesús su predicación? ¿Adónde se dirige? ¿Qué realiza?
- ¿A quiénes llama para ser sus discipulos? ¿Qué actitud de los discípulos destaca el texto en ambos llamados?
- Jesús recorre Galilea anunciando el Reino a través de dos acciones principales, ¿cuáles son? Intentar recordar escenas bíblicas asociadas a estas dos acciones (“enseñar y sanar”)
- ¿Qué aprendemos en este relato?
4
El animador invita
a poner en común la reflexión
de cada grupo. Centrar la reflexión en aprender que Jesús llama para que vivamos como discípulos. ¿Qué significa ser discípulo de Jesús, “pescador de hombres” en nuestros días?
5
El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6
El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- Jesús llama a vivir un camino de discipulado y misión.
- Jesús, queremos vivir como discípulos misioneros…
7
Oración final.
Jesús,
queremos vivir como
discípulos misioneros.
Escuchar tu llamado
y dejarlo todo para seguirte.
tener en el centro de la vida
el Reino y el servicio a los demás.
Danos un corazón de discípulo
para seguir tu camino
con fidelidad y alegría.
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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