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Jesús y el ciego de nacimiento
Jn. 9, 1-41

Domingo 4 de Cauresma (ciclo A) - 2/3/2008
por Enzo Giustozzi y Marcelo A. Murúa

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Jesús nos abre los ojos al Evangelio

I. En la oscuridad, brilla la luz de las obras de Dios
1
-La enfermedad no es castigo, es ocasión

Relator- Jesús salió del Templo, y al pasar vio a un ciego de nacimiento que sentado en el suelo. Entonces los apóstoles le preguntaron:
Apóstoles - ¿Por qué nació ciego, éste? ¿Por que peco él, o porque pecaron sus padres?
Relator - Jesús les contestó:
Jesús - Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Lo que pasa es que éste nació ciego, para que se vean las cosas que Dios es capaz de hacer. Y hay que apurarse a hacer las obras de Dios, mientras dura la luz del día [de la vida], porque se viene la noche [de la muerte], y ya nadie puede trabajar, por la oscuridad.
Y mientras estoy en este mundo, la luz del mundo soy yo. 

II. El signo milagroso, relámpago de la luz de Jesús
2
-El ciego escucha a Jesús y ve

Relator - En seguida Jesús escupió en el suelo e hizo un poco de barro con la saliva; y embadurnó con ese barro los ojos del ciego, y le dijo:
Jesús - Ve a lavarte a la pileta de Siloé
Relator - El fue, se lavó, y cuando volvió ya veía.

III. Primera reacción: vecinos y curiosos
3-La simple curiosidad, no ayuda a ver

Relator -Entonces los vecinos y la gente que solía verlo - porque era mendigo - comentaban:
Vecinos - ¿Este no es el que estaba sentado acá pidiendo limosna?
Relator - Unos decían:
Vecinos - Si, es él.
Relator - Otros en cambio:
Vecinos - No, que va a ser, es uno parecido.
Relator - Pero él afirmaba:
Ciego – Sí, soy yo.
Relator – Le preguntaron:
Vecinos - ¿Ah, si? Entonces ¿cómo es que se te abrieron los ojos y ves?
Relator - Contestó:
Ciego - El hombre ese que se llama Jesús, hizo barro, me embadurnó los ojos y me dijo: ve a la pileta de Siloé y lavate: fuí,  me lavé, y veo.
Relator – Le preguntaron:
Vecinos - ¿Y dónde está ahora?
Relator - Contestó:
Ciego - La verdad, que no sé.

IV. Segunda reacción: la autoridad investiga
4
-El ciego empieza a tener fe (comienza su proceso de discernimiento)

Relator - Entonces, al que había sido ciego, lo llevaron ante los fariseos. Resulta que era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos al ciego. Entonces también los fariseos le preguntaron cómo es que había recuperado la vista. Y él les dijo:
Ciego - Me embadurnó los ojos con barro, me lavé, y veo.
Relator - Entonces algunos de los fariseos decían:
Fariseos 1 - Este hombre no puede ser enviado de Dios, porque no respeta el sábado.
Relator - Pero otros les retrucaban:
Fariseos 2 - ¿Y cómo es posible, entonces, que un hombre que comete pecados, haga semejantes señales milagrosas?.
Relator - Y no se ponían de acuerdo. Entonces le hablaron otra vez al ciego:
Fariseos 1 y 2 - A ti que te abrió los ojos, tú ¿qué piensas de él?
Relator – El contestó:
Ciego - ¡Ah, para mi es un profeta!

V. Tercera reacción: los padres del ciego.
5-Los padres tienen miedo y se lavan las manos

Relator- Los judíos, desconfiaron de que fuera verdad que éste había sido ciego y había vuelto a ver; así que mandaron a llamar a los padres, y les preguntaron:
Judíos (Fariseos) - ¿Este es su hijo, que Ustedes  dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
Relator - Los padres contestaron:
Jesús - Nosotros sabemos que éste es hijo nuestro, y que nació ciego. Cómo es que ahora ve, no lo sabemos. O quién le abrió los ojos, tampoco lo sabemos. Pregúntenselo a él, es mayor de edad y puede hablar por cuenta propia.
 Relator - Los padres hablaron así, porque les tenían miedo a los judíos; porque los judíos estaban de acuerdo en que si alguno le reconocía a Jesús como Mesías, lo echaban de la Sinagoga. Por eso los padres se lavaron las manos diciendo: pregúntenle a él que ya es grandecito.

VI. Cuarta reacción: el ciego es expulsado
6
-Los fariseos se enfurecen, porque el que no tiene razón se enoja e insulta

Relator - Llamaron por segunda vez al que había sido ciego, y le dijeron:
Judíos (Fariseos) - En nombre de Dios, confiesa la verdad: Nosotros sabemos que ese tipo es un pecador.
Relator - El contestó:
Ciego - Si es pecador, yo no sé; una cosa, sé: yo era ciego, y ahora veo.
Relator - Entonces le dijeron otra vez:
Judíos (Fariseos) - Pero ¿qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
Relator - El contestó:
Ciego - Yo ya se lo conté, y Ustedes  no me escucharon. ¿Para qué quieren oír otra vez lo mismo? No será porque quieren ser discípulos de él, ¿no?
Relator - Entonces lo insultaron de arriba abajo, y decían:
Judíos (Fariseos) - ¡Tú serás discípulo de ese hombre! ¡Nosotros, de Moisés somos discípulos! ¡Porque sabemos que a Moisés le habló Dios! ¡De éste, no sabemos ni siquiera de dónde viene!
Relator - El hombre contestó:
Ciego - Ahí está lo raro: a mi me abrió los ojos, y ustedes  no saben de dónde es. Todo el mundo sabe que Dios no le hace caso a los pecadores, y que en cambio, si uno es religioso y cumple con Dios, entonces Dios lo escucha. Nunca se ha oído decir que alguno pudiera curar a un ciego de nacimiento. Si éste no fuera un enviado de Dios, no podría hacer nada.
Relator - Entonces le contestaron:
Judíos (Fariseos) - ¡Tu, que naciste lleno de pecados por los cuatro costados, ¿quieres ahora enseñarnos a nosotros?
Relator - Y lo echaron fuera.

VII. Quinta reacción: el que no veía, hace un acto de fe y ve
7
-El ciego tiene Fe en Jesús (lo Ve)

Relator - Jesús se enteró de que lo habían echado, y cuando lo encontró, le dijo:
Jesús - ¿Tú crees en el Hijo del hombre?
Relator - Contestó:
Ciego - No sé de quién me estás hablando, para creer en él.
Relator - Jesús entonces le dijo:
Jesús - Lo estás viendo: soy yo, que hablo contigo.
Relator - Entonces él dijo:
Ciego - Sí, creo, Señor.
Relator - Y se echó a sus pies.

VIII. Jesús nos pone en crisis, para eso vino
8-El que se la cree, como los fariseos, muestra la hilacha

Relator - Entonces Jesús siguió diciendo:
Jesús - Yo vine a éste mundo para llevar a cabo un juicio: para que los que no ven, vean. Y los que ven, se vuelvan ciegos.  
Relator - Los fariseos que estaban con él, escucharon eso y dijeron:
Judíos (Fariseos) - ¿Acaso somos ciegos, nosotros?
Jesús - Si ustedes supieran aceptar que están ciegos, no tendrían pecado; pero ustedes  están convencidos de que ven, y entonces siguen en pecado.

 

Guía para la utilización del guión
con jóvenes y adultos

1Realizar la dramatización. El texto es muy conocido, que se presenta en varias escenas con diálogos muy interesantes, excelente para dramatizar. Los personajes son varios: los apóstoles, el ciego, los vecinos, los fariseos, los padres del ciego y Jesús. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.

2 Organizar a los participantes en grupos de tres o cuatro personas. El animador introduce y ubica el texto. En los grupitos, conversar informalmente, durante cinco minutos, a partir de la pregunta:

- ¿Qué palabras/hechos del relato me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por qué?

3 El animador/catequista/sacerdote que está coordinando el trabajo grupal propone estas otras consignas a los grupos:

- Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)

- El texto presenta un simbolismo centrado en los opuestos ver-no ver, sinónimos de creer-no creer (reconocer o no a Jesús como Mesías). Por eso es importante reconocer: el lugar adonde suceden los hechos (cercanías del Templo, pero “fuera” de él), los personajes (el ciego marginado e “ignorante”, ve y cree; los fariseos, “ilustrados”, no ven ni creen; los padres, indiferentes no se comprometen).

- ¿Qué hecho se narra? ¿Qué actitudes tienen los distintos personajes?

- ¿Qué conflicto se presenta entre los “judíos” (fariseos) y Jesús?

- ¿Cuál es el proceso que vive el ciego? ¿Cómo llega a la fe en Jesús? ¿Qué gesto lo explicita?

- ¿Qué aprendemos en este relato? Atención, el catequista, animador o sacerdote que acompañe al grupo puede explicar también, que el evangelio de Juan se escribe hacia fines del siglo I d.C., cuando los judíos y cristianos se han separado, y los judíos han “expulsado” a los cristianos de sus sinagogas. En el relato “resuena” el contexto histórico en el cual se escribió el evangelio.

4El animador invita a poner en común la reflexión de cada grupo. Centrar la reflexión en reflexionar qué significa creer en Jesús y reconocerlo como el Señor ¿En nuestra vida personal, en nuestra vida comunitaria, eclesial… estamos “ciegos” o “vemos” la realidad y sus desafíos con la mirada de Jesús?

5 El animador invita a cada participante a decir en voz alta algo que se haya aprendido en este relato:

- Apliquemos a nuestra vida cotidiana el mensaje del texto.

6 El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.

- Creer en Jesús es ver la vida con su mirada, sus preferencias, sus enseñanzas.

-Abre nuestros ojos a tu Evangelio …

7 Oración final.

Abre nuestros ojos a tu Evangelio, Señor,
ayúdanos a mirar la vida
con tus valores.
Ayúdanos a discernir
con tus preferencias.
Ayúdanos a vivir
con tus enseñanzas.
Abre nuestros ojos
para que miremos la vida
y sus desafíos,
con ojos de Evangelio.

- Que así sea -

Marcelo A. Murúa
Guía para la utilización del guión
con niños

1 Realizar la dramatización.

2 Reconstruir el relato, con los niños, a partir de las preguntas:

- ¿Qué acabamos de escuchar? ¿Qué enseña Jesús en este relato?

3Centrar la reflexión en descubrir que Jesús va al desierto a prepararse para su misión.

- ¿Con quién se encuentra Jesús? ¿Qué hace con esta persona?

- ¿Qué sucede luego con el ciego? ¿Quiénes lo interrogan? ¿Cómo lo tratan?

- ¿Qué le dice Jesús? ¿Cómo responde el ciego?

- ¿Cuál es el reproche que hace Jesús a los fariseos?

- ¿Qué aprendemos en este relato?

El animador invita a poner en común la reflexión de cada uno de los niños. Va animando para que hablen en voz alta, a medida que los niños comparten sus respuestas los va orientando para aprender a ver la vida con la mirada de las enseñanzas de Jesús. Intentar orientar hacia propuestas concretas.

4 El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.

- Jesús nos abre los ojos para ver mejor la vida.

- Señor, danos una fe que aprenda a ver con tu mirada...

5 Al terminar podemos repartir entre los niños esta pequeña oración que habremos fotocopiado previamente.

Señor, danos una fe
que aprenda a ver con tu mirada.
A veces actuamos en la vida
sin tener en cuenta tus enseñanzas.
Por eso te pedimos
que nos ayudes a mirar con tus ojos,
para ver de una manera diferente,
con una mirada de amor y de esperanza,
con una mirada que busque ayudar
y servir,
con una mirada que sepa ver lo bueno del otro,
con una mirada que recuerde la tuya, Señor.

- Que así sea -

Marcelo A. Murúa
Copyrigth © Buenasnuevas.com 2008