1 Realizar la dramatización. Tener en cuenta
la selección de los personajes y
haber realizado un par de prácticas
previas. Los títulos de cada escena
se pueden leer o no.
2 Organizar a los participantes en
grupos de tres o cuatro personas. Conversar
informalmente, durante cinco minutos, a
partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras del relato me
impactaron (o recuerdo) más? ¿Por
qué?
3 El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos
los participantes del grupo reconstruir
el texto (volver a contarlo, intentando
recuperar todos los detalles)
- Reconocer
qué elementos o imágenes aparecen
en las palabras de Jesús. ¿Qué
significan cada una de ellas?
- ¿Por
qué Jesús se llama a sí
mismo "la puerta"? Recuerdan otros textos
bíblicos en los cuales Jesús
se llame a sí mismo con expresiones
de contenido parecido ("Yo soy el camino
"
"Yo soy la luz
")
- ¿A
qué nos compromete pasar por la puerta
de Jesús? ¿Qué manera
de vivir implica el aceptar a Jesús
como puerta para la vida?
- ¿A
quiénes se refiere Jesús al
hablar de los que vinieron antes y no fueron
escuchados por las ovejas?
- ¿En
nuestros días, qué otras puertas
pueden distraernos del camino de Jesús?
4 El animador invita
a poner en común la reflexión
de cada grupo. Centrar la reflexión
en el significado de "Jesús como
puerta para entrar al Reino".
5 El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- ¿Podemos señalar
situaciones de nuestra vida que se iluminen
con este relato? ¿Cuáles?
6 El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- Ponemos en
las manos del Señor nuestras intenciones
y nuestros deseos de vivir conforme al evangelio,
para ingresar a la vida por la puerta de
Jesús :
- Jesús,
ayúdanos a caminar hacia el Reino
7 Oración final.
Abrenos tu puerta, Señor,
ayúdanos a caminar en tu
presencia.
Danos fortaleza y discernimiento
para seguir tus pasos
en el camino hacia el Reino.
Danos manos solidarias
para construir caminos de vida
nueva.
Danos corazones dispuestos
que sean puertas abiertas
para el mensaje del Evangelio.
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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