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1
Realizar la
dramatización. Es un texto breve pero ágil y con signos, apropiado para dramatizar. Los personajes son Juan el Bautista y Jesús. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.
2
Organizar a los participantes en
grupos de tres o cuatro personas. El animador
introduce y ubica el texto. En los grupitos,
conversar informalmente, durante cinco minutos,
a partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras/situaciones del
relato me impactaron (o recuerdo) más?
¿Por qué?
3
El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
- ¿Qué iniciativa toma Jesús? ¿Adónde vivía él, adónde se traslada? (el catequista o animador puede ayudar a ubicar geográficamente Nazaret, Galilea, el Jordán, Judea).
- ¿Cómo reacciona Juan? ¿Qué le dice Jesús?
- ¿Cómo se manifiesta Dios en el bautismo de Jesús? ¿Qué signos, qué palabras?
- ¿Qué aprendemos en este relato?
4
El animador invita
a poner en común la reflexión
de cada grupo. Centrar la reflexión en reconocer como Jesús vive un momento “vocacional”, en el cual Dios se manifiesta y le habla. ¿Cómo se ha manifestado Dios en tu propia vida para ayudarte a descubrir tu vocación y misión?
5
El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6
El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- Jesús es el Hijo Amado de Dios, lleno de su Espíritu.
- Jesús, ayúdanos a descubrir la misión que el Padre nos quiere confiar…
7
Oración final.
Señor, ayúdanos a descubrir
la misión que el Padre
nos quiere confiar.
Dios nos ama mucho
y nos llama para
descubrir nuestra vocación.
Ayúdanos Jesús
a ser fieles a la palabra
que Dios nos habla al corazón.
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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