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1
Realizar la
dramatización. Es un texto muy vivaz y apropiado para dramatizar. Los personajes son los magos, Herodes y su corte, María y el niño. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.
2
Organizar a los participantes en
grupos de tres o cuatro personas. El animador
introduce y ubica el texto. En los grupitos,
conversar informalmente, durante cinco minutos,
a partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras/situaciones del
relato me impactaron (o recuerdo) más?
¿Por qué?
3
El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos
los participantes del grupo reconstruir
el texto (volver a contarlo, intentando
recuperar todos los detalles)
- Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
- ¿De dónde provienen los magos y adónde se dirigen?
- ¿A quién consultan? ¿Quién era ese personaje? (el catequista o animador puede ayudar a ubicar a Herodes).
- ¿Cómo reacciona Herodes al ser consultado?
- ¿Qué actitud tienen los magos al llegar dónde estaba Jesús?
- ¿Por qué regresan a su tierra por otro camino?
- ¿Qué aprendemos en este relato?
4
El animador invita
a poner en común la reflexión
de cada grupo. Centrar la reflexión en qué aprender a reconocer y adorar a Jesús, como los magos. ¿A través de qué gestos y actitudes de nuestra vida reconocemos y adoramos a Dios?
5
El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6
El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- Los magos reconocen a Jesús como Dios, al adorarlo.
- Señor, ayúdanos a reconocer tu presencia...
7
Oración final.
Señor, ayúdanos a reconocer tu presencia,
Tú eres el Dios Bueno,
y caminas a nuestro lado en la historia.
Que te adoremos con actitudes de vida,
sirviendo a los demás,
ayudando al que sufre,
siendo solidarios con el pobre,
porque la gloria de Dios
es la vida del hombre.
Que te demos gloria, Señor,
trabajando por la vida de los demás.
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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