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1
Realizar la
dramatización del relato. Se puede
hacer una lectura y una dramatización
de la escena entre el Señor y los
discípulos que escuchan. Es importante
haber realizado un par de prácticas
previas para coordinar el relato con las
escenas. Los títulos de cada escena
se pueden leer o no.
2
Organizar a los participantes en grupos
de tres o cuatro personas. El animador introduce
y ubica el texto. En los grupitos, conversar
informalmente, durante cinco minutos, a
partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras/actitudes del
evangelio me impactaron (o recuerdo) más?
¿Por qué?
3
El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos
los participantes del grupo reconstruir
el texto (volver a contarlo, intentando
recuperar todos los detalles)
- ¿Qué
sucede en el relato? ¿Qué escenas
y protagonistas podemos distinguir?
- ¿Qué
nos enseñan las palabras de Juan?
- ¿Qué
nos muestra el bautismo de Jesús?
¿Recordamos algún otro texto
en el cual se escuche la voz de Dios con
palabras semejantes? (hacer referencia a
Mc. 9, 1-10, La transfiguración de
Jesús).
4
El animador invita a poner en común
la reflexión de cada grupo. Centrar
la reflexión en reflexionar la importancia
del bautismo de Jesús, como preparación
para su misión. ¿A qué
nos compromete nuestro propio bautismo?
¿Qué palabras nos ha dicho el
Señor a cada uno a través
del bautismo?
5
El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6
El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- El bautismo
nos prepara para vivir el proyecto de Dios.
- Padre Bueno,
queremos escuchar tu voz
7
Oración final.
Padre Bueno
queremos escuchar tu voz.
Habla,
estamos atentos,
muéstranos tus caminos,
señala adonde debemos ir,
ayúdanos a discernir
cómo vivir tu proyecto
en nuestros díasa.
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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