¡Niña,
levántate!
Donde
está Jesús, siempre
se junta la gente |
Relator - Jesús
cruzó otra vez el lago de Genesaret
en bote y cuando llegó a la orilla,
se juntó tanta gente que tuvo que
quedarse en la playa.
Jesús
escucha siempre a los que sufren mucho |
Relator - Y llegó
uno de los encargados de la sinagoga, que
se llamaba Jairo, que se tiró a sus
pies y le pedía mucho y decía:
Jairo - Señor,
mi hijita se está muriendo; ven a
imponerle las manos, para que se sane y
viva.
Relator - Jesús
se fue con él y toda la gente lo
seguía y lo apretaban por todos lados.
El
solo contacto con la ropa de Jesús,
sana a una mujer enferma de años |
Relator - Y había
una mujer que tenía pérdidas
de sangre desde hacia doce años y
había sufrido mucho pasando de un
médico a otro y se había gastado
toda la plata que tenía y en lugar
de mejorar estaba cada vez peor; cuando
esa mujer escuchó hablar de Jesús,
se metió entre la gente por detrás
y le tocó la ropa, porque decía:
Mujer - Si
aunque sea le toco la ropa, me salvo.
Relator - Y enseguida
se paró la hemorragia de sangre y
sintió en el cuerpo que estaba curada
de su enfermedad.
Hija,
tu fe te ha salvado |
Relator - Y Jesús
sintió enseguida que había
salido energía de Él, entonces
se dio vuelta hacia la gente y decía:
Jesús - ¿Quién
me tocó la ropa?
Relator - Y los
discípulos le decían:
Discípulos - ¿No
ves que la gente te aprieta por todas partes?
¿Cómo vas a preguntar: 'quién
me tocó'? Pero él seguía
buscando con la mirada, a ver quién
había hecho eso.
Relator - Entonces
la mujer, sabiendo lo que le había
pasado, se tiró a sus pies y con
miedo y temblando, le dijo toda la verdad.
Pero Jesús
le dijo:
Jesús - Hija
mía, fue la fe la que te ha salvado.
Ve tranquila, y quedate sana y libre de
tu enfermedad.
Tú,
quedate tranquilo, y ten fe, nomás |
Relator - Jesús
estaba hablando todavía, cuando llegaron
algunos de la casa del encargado de la sinagoga
y le dijeron:
Varios - Tu
hija ya se murió; ¿para qué
vas a seguir molestando al Maestro?
Relator - Pero
Jesús, sin hacerles caso, le dijo
al encargado de la sinagoga:
Jesús - Tú,
quedate tranquilo, y ten fe, nomás.
Relator - Y no
quiso que lo acompañara nadie más
que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de
Santiago; y fueron a la casa del encargado
de la sinagoga, y vio un gran alboroto,
y gente que lloraba a los gritos. Y al entrar,
les dijo:
Jesús - ¿Por
qué lloran y hacen tanto ruido? La
chica no está muerta, está
dormida.
Relator - Y ellos
se reían de él.
Si
hay fe-confianza, Él hace lo
demás, y hasta la muerte tiene
remedio |
Relator - Pero
Jesús los echó a todos afuera;
y con el padre y a la madre de la chica,
y los que venían con él, entró
donde estaba la chica. Agarró a la
chica de la mano y le dijo:
Jesús - Talitá
kum, [que traducido quiere decir:]
¡Muchachita, levantate!
Relator - Y enseguida
la chica se levantó y empezó
a caminar, porque ya [era grandecita:]
tenía doce años. Y se quedaron
todos con la boca abierta y él les
dio la orden estricta de que nadie supiera
lo que había pasado. Y dijo que le
dieran de comer a la chica. |