1 Realizar la dramatización. Es un texto
corto con un diálogo entre Jesús
y Pilato. Realizar la selección de
los personajes (en este caso relator, Pilato
y Jesús) y no olvidar un par de prácticas
previas. Los títulos de cada escena
se pueden leer o no.
2 Organizar a los participantes en
grupos de tres o cuatro personas. En los
grupitos, conversar informalmente, durante
cinco minutos, a partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras del relato me
impactaron (o recuerdo) más? ¿Por
qué?
3 El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos
los participantes del grupo reconstruir
el texto (volver a contarlo, intentando
recuperar todos los detalles)
- Situar el
contexto de la escena, ¿cuándo
y dónde sucede? ¿Quién
era Pilato?
- ¿Cuál
es la actitud de Pilato? ¿Qué
le preocupa o quiere saber?
- ¿Qué
responde Jesús? ¿En qué
consiste su realeza?
- ¿Qué
dice Jesús sobre ser partidario de
la verdad?
- ¿Qué
actitudes debemos tener como seguidores
de Jesús para construir su Reino?
- ¿Qué
nos enseña el relato?
4 El animador invita
a poner en común la reflexión
de cada grupo. Centrar la reflexión
en descubrir que Jesús es el Señor
del Reino, el Testigo de la Verdad que nos
conduce a Dios. Jesús nuestro Dios
es el Rey del Universo.
5 El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6 El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- El Señor
es Rey, porque su Testimonio es la Verdad.
- Señor,
queremos ser servidores de tu Reino
7 Oración final.
Señor,
queremos ser servidores
de tu Reino.
Ayúdanos a caminar
en la Verdad,
y a ser testigos fieles
de tu Palabra.
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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