|
1Realizar
la dramatización del relato. Los
protagonistas son dos: María y el
Angel.. Es importante haber realizado un
par de prácticas previas para coordinar
el relato con las escenas. Los títulos
de cada escena se pueden leer o no.
2Organizar
a los participantes en grupos de tres o
cuatro personas. El animador introduce y
ubica el texto. En los grupitos, conversar
informalmente, durante cinco minutos, a
partir de la pregunta:
- ¿Qué
palabras del relato me impactaron (o recuerdo)
más? ¿Por qué?
3
El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos
los participantes del grupo reconstruir
el texto (volver a contarlo, intentando
recuperar todos los detalles)
- ¿Cuáles
son las primeras palabras del ángel
a María?
- ¿Por
qué ella se desconcierta ante este
saludo?
- ¿Qué
le anuncia el mensajero de Dios?
- María
plantea una pregunta, ¿cuál
es la respuesta?
- ¿Qué
actitud manifiesta la virgen?
- ¿Qué
aprendemos en este relato?
4
El animador invita a poner en común
la reflexión de cada grupo. Centrar
la reflexión en reflexionar qué
significa estar disponibles para Dios. ¿A
qué nos compromete dar nuestro sí
al Señor?
5
El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6
El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- María
nos nuestra el camino de la entrega al Proyecto
de Dios.
- Madre, danos
tu coraje para decir sí al Señor
7
Oración final.
Madre,
danos tu coraje
para decir sí al Señor.
Ayúdanos a olvidarnos
de nosotros mismos
para ponernos en las manos de
Dios.
Enséñanos a entregar
nuestra vida
para ayudar a dar a luz a Jesús
en el mundo en que vivimos.
- Que así sea -
|
|