1 Realizar la dramatización. La escena es
excelente para representar, presenta diálogos
cortos y mucho movimiento. Realizar la selección
de los personajes (relator, Jesús,
Zaqueo y gente) y no olvidar un par de prácticas
previas. Para hacer más atractiva
la dramatización se puede armar una
sencilla escenografía que ayude a
ver la actitud de Zaqueo, su esfuerzo y
disposición para encontrarse "cara
a cara" con Jesús. Los títulos
de cada escena se pueden leer o no.
2 Organizar a los participantes en
grupos de tres o cuatro personas. El animador
introduce y ubica el texto. En los grupitos,
conversar informalmente, durante cinco minutos,
a partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras/hechos del relato
me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por
qué?
3 El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos
los participantes del grupo reconstruir
el texto (volver a contarlo, intentando
recuperar todos los detalles)
- ¿Hacia
dónde iba Jesús? ¿En
qué ciudad sucede este relato?
- ¿Quién
era Zaqueo? ¿Qué sucedía
con los recaudadores de impuestos en los
tiempos de Jesús? ¿Recuerdan
algún otro recaudador nombrado en
los evangelios
?
- ¿Qué
hace Zaqueo para poder ver a Jesús?
- ¿Qué
le dice Jesús? ¿Cómo
reacciona Zaqueo? ¿Cómo reacciona
la gente que observa?
- ¿Qué
dice Zaqueo como signo de su cambio de vida?
¿A qué se compromete?
- ¿Qué
dice Jesús?
- ¿Qué
nos enseña el relato?
4 El animador invita
a poner en común la reflexión
de cada grupo. Centrar la reflexión
en aprender que la conversión es
sincera si se vive con gestos y actitudes
nuevas.
5 El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6 El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- El cambio de vida
que Dios quiere es un cambio de corazón
que se demuestre en obras concretas de solidaridad.
- Ayúdanos
a cambiar de vida...
7 Oración final.
Ayúdanos a cambiar de
vida.
Caminamos a tu encuentro,
necesitamos ver tu rostro,
escuchar tu palabra,
para dar el paso
y vivir como hombres nuevos.
Ayúdanos a cambiar de
vida.
Cambiar el corazón
y abrir las manos a la solidaridad.
Para compartir con los demás
y vivir como testigos.
Ayúdanos a cambiar de
vida.
Para mostrar con gestos y actitudes
que la salvación de Jesús
ha entrado en nuestra casa.
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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