1 Realizar la dramatización. Es un texto
muy interesante para dramatizar, ya que
si bien es cortito y con pocos personajes,
la escena es conocida y muy motivadora.
Realizar la selección de los personajes
(en este caso relator, María e Isabel)
y no olvidar un par de prácticas
previas. Los títulos de cada escena
se pueden leer o no.
2 Organizar a los participantes en
grupos de tres o cuatro personas. En los
grupitos, conversar informalmente, durante
cinco minutos, a partir de la pregunta:
-
¿Qué palabras/gestos del relato
me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por
qué?
3 El animador/catequista/sacerdote que está
coordinando el trabajo grupal propone estas
otras consignas a los grupos:
- Entre todos
los participantes del grupo reconstruir
el texto (volver a contarlo, intentando
recuperar todos los detalles)
- ¿Qué
decide hacer María? ¿A dónde
se dirige y para qué?
- ¿Qué
actitudes nos revela esta decisión
de María? ¿Cón qué
gestos se anuncia al Dios de la Vida?
- ¿Cómo
es el recibimiento de su prima Isabel? ¿Qué
experimenta en su interior?
- ¿Cuáles
son sus palabras a María?
- ¿Qué
actitudes aprendemos de Isabel?
- ¿Quién
lleva el Espíritu Santo a la casa
de Isabel? ¿Qué nos puede mostrar
esta escena para nuestras prácticas
pastorales en la comunidad?
- ¿Qué
nos enseña el relato?
4 El animador invita
a poner en común la reflexión
de cada grupo. Centrar la reflexión
en descubrir que María nos transmite
el Espíritu del Señor.
5 El animador invita a cada participante a
decir en voz alta algo que se haya aprendido
en este relato:
- Apliquemos a nuestra
vida cotidiana el mensaje del texto.
6 El animador propone un momento de oración
compartida para terminar el trabajo.
- María
nos prepara para recibir a Jesús
- Madre del
Salvador, que nazca Jesús con nosotros
7 Oración final.
Madre del Salvador,
que nazca Jesús con nosotros,
que venga su Reino,
que nos anime su Espíritu.
Señora del Adviento,
encarna a Jesús en nuestras
vidas
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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