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La Catequesis
de Niños
1) Fundamentos de la
Catequesis de Niños
por Luis
M. Benavides
Esta etapa de
la vida se caracteriza por tener la gracia
de una vida que comienza, de la cual
brotan admirables posibilidades para la
edificación de la Iglesia y humanización
de la sociedad. El niño, hijo
de Dios por el don del Bautismo, es considerado
por Cristo miembro privilegiado del Reino
de Dios: "...Dejen que los niños
vengan a mí y no se lo impidan, porque
el Reino de Dios pertenece a los que son
como ellos." (Mc.10,14)
Desde el amanecer
de la vida humana, pueden darse ya las condiciones
para una personalidad cristiana. El niño
necesita pleno respeto y ayuda para su crecimiento
humano y espiritual; también está
necesitado de la catequesis. La catequesis
de los pequeños está necesariamente
ligada a su situación y condición
de vida y es fruto de la intervención
de distintos educadores, entre sí
complementarios.
En el Directorio
General para la Catequesis (Nº 170-188),
podemos encontrar algunas características
de especial importancia en la catequesis
de niños:
- La infancia
y la niñez constituyen un momento
decisivo para la educación
y crecimiento en la fe del ser humano.
- Es en esta
etapa, suele tener lugar la iniciación
cristiana comenzada con el Bautismo.
Con la recepción de los sacramentos,
se inicia la primera formación
orgánica de la fe del niño
y su incorporación en la vida de
la Iglesia.
- La educación
a la oración y la iniciación
a la Sagrada Escritura son aspectos
centrales de la formación cristiana
de los pequeños.
- Por eso,
el proceso catequístico en el
tiempo de la infancia será eminentemente
educativo, atento a desarrollar las
capacidades y aptitudes humanas, base
antropológica de la vida de fe.
- La integridad
del mensaje cristiano no está formada
sólo por una lista de verdades
que comunicar, si no también de
una modalidad y de una apertura original
que asegura el encuentro con la totalidad
de la vida del niño.
- Finalmente,
hay que tener en cuenta la importancia
de dos ámbitos educativos: la familia
y la escuela. La catequesis en el
ámbito familiar es, en cierto modo,
insustituible, sobre todo por el ambiente
positivo y acogedor, por la primera sensibilización
de la fe y por la práctica de la
misma.
- El ingreso
en la escuela significa para el niño
entrar a formar parte de una sociedad
más amplia que la familia,
con la posibilidad de desarrollar mucho
más sus capacidades intelectuales,
afectivas y de comportamiento. Las experiencias
escolares deben considerarse como otras
tantas experiencias útiles no sólo
para la integración en la sociedad,
sino también para la participación
en la vida activa de la Iglesia. La
escuela se transforma en un ámbito
privilegiado de formación religiosa.
Todo esto
requiere que la catequesis y los catequistas
lleven a cabo una colaboración constante
con los padres y también con los
maestros, de acuerdo con las posibilidades
de cada lugar. Este trabajo, por otra
parte, ofrece una gran oportunidad para
la catequesis de adultos.
Siguiendo estos
criterios, la pedagogía catequística,
sea cual sea el método que se siga,
procurará suscitar la actividad del
niño. Si esto no se logra, la
catequesis no realizaría su tarea
de enseñar al creyente a responder
de una manera siempre más personal
a la Palabra y al don de Dios. Esta Pedagogía
Activa no se limitará a expresiones
puramente exteriores, por útiles
que estas sean, sino que procurará
suscitar la respuesta interior y el gusto
por la oración.
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Necesidad
de una catequesis sistemática
"En su
discurso de clausura de la IV Asamblea
general del Sínodo , el Papa
Pablo VI se felicitaba al "advertir
que todos han señalado la gran
necesidad de una catequesis orgánica
y bien ordenada, ya que esa reflexión
vital sobre el misterio mismo de Cristo
es lo que principalmente distingue
a la catequesis de todas las demás
formas de presentar la Palabra de
Dios. Hay que subrayar algunas características
de esta enseñanza:
- debe
ser una enseñanza orgánica
y sistemática, no improvisada,
siguiendo un programa que le permita
llegar a un fin preciso,
- una enseñanza
elemental que no pretenda abordar
todas las cuestiones disputadas ni
transformarse en investigación
teológica o en exégesis
científica;
- una enseñanza,
no obstante, bastante completa, que
no se detenga en el primer anuncio
del misterio cristiano, cual lo tenemos
en el kerigma. Esta catequesis inicial,
mas no fragmentaria, deberá
revelar, si bien de manera elemental,
todos los principales misterios de
la fe.
- una iniciación
cristiana integral, abierta a todas
las esferas de la vida cristiana.
Catechesi
Tradendae nº 21.
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