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La Catequesis
de Niños
2) Características
de la Catequesis de Niños
por Luis
M. Benavides
LO QUE "NO
DEBE SER" LA CATEQUESIS DE NIÑOS
Para definir
o aproximarse conceptualmente a algo hay
veces que conviene comenzar por la vía
negativa. Es decir, ponerse de acuerdo sobre
lo que la cosa en cuestión "no es
o no debe ser". Precisamente vamos a
intentar describir lo que no debe ser la
Catequesis de Niños.
- No es meramente
instrucción o información
religiosas.
- No consiste
solamente en explicarle religión
ni en imponer continuamente conceptos
abstractos.
- Dados los
rasgos psicológicos de los niños,
no puede ser monótona, estática,
aburrida, triste.
- No debe basarse
en el castigo o en el temor. No ha de
presentar a los niños a un dios
lejano, caprichoso, castigador de los
niños y sus acciones.
- La catequesis
de niños no puede realizarse simplemente
con la "buena voluntad" de los catequistas,
librada a la improvisación o intuición.
- Tampoco puede
convertirse en algo abstracto, inasible,
puramente racional.
- No puede
faltarle vida. Jamás la catequesis
de niños debe ser algo "muerto",
frío y sin entusiasmo vital.
- No consiste
en arraigar preceptos morales a la fuerza
a través del temor o la imposición.
- No puede
ser una catequesis pasiva, sin la participación
de los niños.
LO QUE DEBE
SER
Creo que ya vamos
imaginándonos cómo tiene que
ser la Catequesis de Niños.
- Fundamentalmente,
como la catequesis de Jesús: una
catequesis de y en el amor.
- El niño
debe vivir en un encuentro personal,
espontáneo y directo con Dios.
- Se trata una
catequesis eminentemente vivencial.
El niño tiene que vivir primero
la experiencia de Dios y de sus hermanos
e internalizarla en su corazón.
- Los conocimientos
de las verdades de fe deben permanentemente
afirmarse en las experiencias de fe que
van realizando los niños, especialmente
a través de la iniciación
en la oración y la iniciación
litúrgica.
- La catequesis
debe ser vivida en un clima de encuentro,
de alegría, de espontaneidad, de
fiesta, de admiración gozosa de
las maravillas que Dios nos regala.
- Debe presentar
a un Dios cercano, que quiere nuestro
bien, que nos ama, que está siempre
con nosotros y nos cuida y protege en
toda ocasión.
- Debe reinar
un ambiente catequístico de gozo,
de libertad, de confianza; en el que el
niño pueda expresarse y disfrutar
de la vida.
- Por lo tanto,
la catequesis de niños debe ser
dinámica, alegre, celebrada en
comunidad, expresada con todo el cuerpo
y manifestada a través de todos
los sentidos. El niño debe oler,
palpar, ver, oír, sentir; en una
palabra, vivenciar a Dios presente en
su vida.
- Es importante
que la catequesis de niños sea
cuidadosamente preparada, pensada, planificada
por los catequistas, pero sobre todo tiene
que ser dialogada con Dios, en la oración.
- Esto implica
que la catequesis sea continua, sistemática
y gradual.
- Asimismo,
no debe descuidar la catequesis ocasional
que responda a las necesidades, interrogantes
vitales e inquietudes que presentan los
niños.
- El clima
catequístico debe ser vivido y
testimoniado por padres y educadores.
Esencialmente se catequiza con la vida,
con el testimonio personal. Si el
catequista no vive con fuerza lo que predica
pierde credibilidad frente a los niños.
- Debe hablar
de Dios, la familia, del cuerpo, de la
sexualidad, de las relaciones con sus
pares, del mundo que rodea al niño;
en síntesis, de todos los temas
fundamentales en la vida de los niños.
Esta extensa
enumeración que acabamos de hacer,
pretende perfilar un estilo catequístico,
una manera especial de enfocar el trabajo
con los niños. Estilo que poco
a poco se va transformando en una forma
de vida y contagiando a los demás.
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CARACTERÍSTICAS
DE LA CATEQUESIS DE NIÑOS
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LO
QUE NO ES O NO DEBE SER
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LO
QUE ES O DEBE SER
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No consiste
en explicarle religión ni en
imponerle conceptos abstractos.
Mera instrucción
o enseñanza religiosas, centrada
sólo en los aspectos cognitivos.
No puede
ser una catequesis parcial.
No debe
ser monótona, aburrida, tediosa,
triste, en un clima rígido
e individualista.
No tiene
que estar basada en el castigo, miedo
o temor a Dios.
No ha de
presentar a un Dios lejano, caprichoso,
vengativo y perseguidor de los niños.
No puede
faltarle vida. Jamás ha de
ser algo "muerto" o frío, sin
entusiasmo vital; en un ambiente aburrido.
Individualista,
de corte personalista, sin proyección
hacia el hermano.
Improvisada,
librada a la buena voluntad, discontinua.
Pasiva,
rígida, estática, sin
la participación de los niños.
No debe
servir para el provecho personal ni
para el engrandecimiento del catequista.
Sin la
presencia ni participación
de la familia.
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El niño
debe vivir un encuentro personal,
espontáneo y directo con el
Dios vivo.
Debe procurar
una Formación o Educación
religiosa completa, donde lo vivencial
se apoye en los conocimientos.
Debe ser
una catequesis integral que abarque
todos los aspectos de la persona.
Debe ser
alegre, dinámica, divertida,
en un clima de fiesta, de encuentro,
de admiración gozosa de las
maravillas de Dios.
Tiene
que basarse en la confianza, el encuentro
y en el amor a Dios.
Debe presentar
a un Dios cercano, cariñoso,
que quiere nuestro bien, que nos ama,
que está siempre con nosotros
y nos cuida.
Debe ser
celebrada y manifestada con todo nuestro
ser y a través de los sentidos.
El niño debe disfrutar de cada
encuentro. Por ello, debe iniciar
a los niños en la oración
y en la liturgia.
Comunitaria,
vivida en y para la comunidad. Debe
ser celebrada comunitariamente. Por
esta razón también debe
ser misionera.
Pensada,
programada. Esto implica que la catequesis
sea continua, planificada, sistemática
y ocasional.
Totalmente
activa, donde los niños participen
con toda su persona mediante el desarrollo
de actitudes.
Dialogada
con Dios en la oración.
Debe contar
con la participación y la presencia
de los padres y familiares; en un
acompañamiento permanente
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