Biblia
  Catequesis
  Espiritualidad
  Tarjetas digitales
  Foros
  Chat por temas
  Libro de visitas
  Mapa del sitio
  Quiénes somos
  Escríbanos
   




Escriba su e-mail
para recibir gratis
los nuevos recursos.

   

Buenas Nuevas es un
sitio católico dedicado
al anuncio del Evangelio.

Director: Marcelo A. Murúa


Home Cursos a distancia Recursos Revistas Libros  
  Ud está en Home / Catequesis / Columnistas / Pablo Garegnani ...

Envíe esta página
a sus conocidos

 

Grabe un archivo Word
de esta página

 

Ver el próximo artículo de Pablo Garegnani

 

Conozca la sección Espiritualidad del Catequista

 

Comentarios
y sugerencias

 

   

 

Método Catequístico

por Pablo Garegnani

Evangelio (Lc. 24, 13-35)
Explicación de cada momento
¿Cómo planificar cada momento?

Un ejemplo...
Tema Abraham

EXPERIENCIA VITAL - SITUACION - CUESTIONAMIENTO INTERROGANTE - PUNTO DE PARTIDA


«Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. El les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!".

"¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron"»


El punto de partida en toda catequesis, ha de ser el momento en el que se intenta despertar, conocer los interrogantes vitales de los catequizandos; esto es: la situación de vida.

En el caso de los discípulos de Emaús, su situación era de tristeza, desconcierto, decepción: Cristo, en quien habían puesto toda su esperanza, estaba muerto. Todo lo que habían construido, se derrumbó. Desde esta situación, Jesús catequiza.

En nuestra catequesis, necesitamos conocer cuáles son los interrogantes de nuestros catequizandos con respecto a lo que queremos anunciarles, para que la Palabra que vamos a acercarles, sea para ellos una Palabra catequizadora.

Es importante decir que este momento nada tiene que ver con la motivación, con incentivar a los catequizandos a participar del encuentro. Una verdadera motivación hará surgir los interrogantes que éstos tienen y desde allí, el catequista, podrá anunciar a su situación concreta el mensaje de salvación.


En primer lugar digamos que se necesita conocer bien a los catequizandos: saber su nombre, conocer su familia, si vienen de un ambiente evangélico o no, saber cuáles son sus gustos, etc. Esto nos permitirá planificar mejor nuestros encuentros.

Tenemos varios recursos que nos permiten hacer surgir la situación de vida:

- Una pregunta: "¿Qué piensan ustedes de...?". Una frase: "La vida es una herida absurda".
-
Una buena canción: de contenido catequístico o no.
-
Un cuento movilizador.
-
Un video.
-
Una fotografía.
-
Una noticia tomada de un periódico o revista.

Estos recursos, si se utilizan bien, nos permitirán conocer qué piensan, qué opinan, qué saben, qué les acontece sobre aquello que debo presentarles. Es importante partir siempre de un hecho de vida.


Este tema fue trabajado con adolescentes de 9º año (14 - 15 años).

Comenzamos generando un diálogo con catequizandos guiado por las siguientes preguntas:

¿Quién de los presentes no ha nacido en ciudad? ¿Cuándo y de dónde han venido aquí?

¿Tienen algún familiar que haya nacido en otro lugar y hoy viva aquí?

¿Cuál fue la motivación para cambiar el lugar de residencia?

¿Qué dificultades se encuentran al cambiar de lugar?

¿Qué esperabas o que esperaban tus familiares al cambiarse de país o región?

ILUMINACION - ANUNCIO DE LA PALABRA - PROCLAMACION
«Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" Y comenzando por Moisés y continuando en todas las Escrituras lo que se refería a él».

El momento de la Palabra de Dios es el central dentro de la catequesis: si faltara, no podríamos hablar de encuentro catequístico.

La proclamación de la Palabra viene a iluminar la experiencia vital: es momento de confrontar nuestra vida a la luz de la Palabra y de dejarnos interpelar, cuestionar por ella.

Una vez proclamada la Palabra es preciso profundizarla. Aquí el aporte del catequista es muy importante.

La iluminación sólo puede hacerse de una manera, poniendo a los catequizandos en contacto con la Palabra.

Nunca hay que dejar de lado la lectura hecha desde la Biblia misma. Muchas veces se utiliza la Hojita del Domingo o los textos fotocopiados. Nada reemplaza una lectura hecha desde el mismo libro. Eso ayuda al catequizando a darle mayor importancia a este momento central.

Es preciso explicar el mensaje. Para eso el catequista debe preparar un breve aporte que es preciso conocer bien y no improvisar.

¿Cómo preparar el aporte?

Es muy importante leer con atención el texto que será proclamado, conocer su significado y aplicarlo a nuestra vida.

Para enriquecer el aporte, podemos leer las referencias que las buenas traducciones de la Biblia nos brindan a pie de página: cuándo fue escrito el texto, en qué circunstancias, los lugares y personajes que se presentan, etc.

Por último, la consulta de otras obras, especialmente el Catecismo de la Iglesia, será de mucha utilidad para hacer un aporte catequístico.

Profundizar el texto

Puede profundizarse el Mensaje con algunas preguntas, un trabajo en grupo, un video o una canción, entre algunos que puedan nombrarse. Siempre estos recursos o actividades han de estar al servicio del Mensaje y no al revés.

Iluminación: Gn 12, 1-4: Llamado de Dios a Abraham

¿Qué le pide Dios a Abraham?

¿Qué le promete Dios?

¿Cómo responde Abraham?

¿Qué seguridad tiene de que las promesas cumplirán?

Aporte del catequista (teniendo en cuenta los siguientes puntos):

Ruptura: debe desprenderse de toda seguridad humana para apegarse a Dios.

Promesa: es una bendición: una tierra y un descendencia.

Respuesta: no consiste en palabras, sino en hechos.

RESPUESTA - VIDA NUEVA - MOMENTO ECLESIAL

«Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.

Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". El entró y se quedó con ellos.

Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.

Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?".

En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!".

Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan».

El encuentro con la Palabra exige una respuesta. Aquella situación inicial, iluminada con la Palabra divina, necesariamente ha de cambiar es tiempo de responder a Dios que me ha hablado. Por esta razón es que se conoce a este momento con el nombre de "Vida nueva" pues aquel que abrió su corazón a la Palabra, da muchos frutos...

En este momento, el catequista animará a los catequizandos a asumir un compromiso frente a lo desarrollado durante el encuentro.

Frente al mensaje proclamado, es preciso proponer un compromiso como respuesta de fe a ese mismo mensaje.

Preguntas como: ¿a qué te compromete esta Palabra escuchada?, o ¿qué acciones podrías desarrollar en esta semana para...?

Esto es buscar que el catequizando asuma un compromiso concreto y realizable.

La oración forma parte de esta respuesta a Dios que nos habla: sabemos que Él nos habló primero, por eso toda oración es respuesta al Señor que tomó la iniciativa.

Es preciso que la oración se prepare en orden al tema tratado, que no sea un "adorno" que se realiza mecánicamente, por el contrario, es "respuesta" concreta a esa Palabra que iluminó la situación inicial y que fue profundizada hasta lograr internalizarla.

La fe nos exige a nosotros una ruptura,

¿Con qué o con quién? ¿Estoy dispuesto a realizar esa ruptura?

¿Con qué nos bendice Dios a nosotros? ¿Tenemos verdadera confianza en las promesas de Dios?

¿A qué te compromete el testimonio de Abraham?

Oración

A la luz de todo lo meditado... y del testimonio Abraham, ofrecele a Dios tu oración completando una de estas frases...

"Yo creo en tus promesas, Señor..."

"Padre, me pongo en tus manos..."

"Yo confío, Señor en tu Palabra..."

Copyrigth © Buenasnuevas.com 2002