Ser Catequista,
Una vocación que da sentido a la
vida
por Marcelo
A. Murúa
Durante el año
2005 los catequistas de toda la Argentina
celebramos el Encuentro Nacional de Catequistas.
Esta serie de reflexiones
fueron escritas meditando
sobre el tema "La
persona del Catequista" para acompañar nuestro caminar de discípulos y servidores de la Palabra.
Una vocación:
Ser Catequista
"No damos
catequesis, somos catequistas".
En forma permanente
resuenan en mí estas palabras que
vengo escuchando desde hace tiempo, en distintos
lugares, junto a diferentes personas. Las
recuerdo en reuniones de la Junta Nacional
de Catequesis, en cursos y talleres que
he compartido a lo largo de muchas diócesis
del país, hace muy poco en el Encuentro
Anual de Catequistas de Buenos Aires (EAC,
12 de marzo 2005).
Al escribirlas
(y seguramente a tí al leerlas) me
surgen del corazón y la memoria los
rostros de tantas personas que el Dios Bueno
me ha permitido conocer a lo largo de mi
vida, que impregnaron en mí mismo,
con su testimonio fecundo, el perfume de
una vida de Catequista.
Pienso en mi
mamá, mi primer catequista, que me
leía aquellas historias fabulosas
de los personajes bíblicos mientras
almorzaba de pequeño.
Pienso en los
queridos y recordados hermanos y sacerdotes
marianistas, mis catequistas de la escuela,
primaria y secundaria.
Pienso en doña
Adela, la catequista del paraje "Costa del
río Azul", cerca de El Bolsón,
en los tiempos de misión (tan llenos
de Dios).
Pienso en los
nombres de mis amigos y amigas catequistas,
con quienes he escrito, dado cursos, compartido
reuniones diocesanas y nacionales.
Pienso en los
miles de rostros que he conocido en tantas
partes, anónimos, tan distintos,
todos entrelazados por el mismo Espíritu.
Quiero hablar
y compartir de lo que han visto mis ojos,
y han escuchado mis oídos. Lo que
han palpado mis manos y estrechado mis abrazos.
Lo que he aprendido por el ejemplo y el
testimonio. Lo que me ha contado el Dios
Vivo en la vida de tantos hermanas y hermanas,
que me enseñaron (y lo siguen haciendo)
a descubrirme y re-conocerme en esta vocación
compartida, apasionante, de "ser catequista".
Porque el Dios
de la Vida ha tomado mi vida, y cambiado
mi rumbo, para que me deje llevar (y tanto
me cuesta) por su proyecto
soy catequista.
Porque el Señor
Jesús, mi amigo y compañero,
camina siempre cerca mío (aún
cuando yo me alejo), y me ha enseñado
a acercarlo a otros
soy catequista.
Porque la vida
de tantos ha sido "campana" que ha hecho
"resonar" la voz de Dios en mi existencia,
y yo quiero también ser lo mismo
para los que estén a mi lado
soy catequista.
Porque siento,
como María (con más miedo),
que El ha llenado mi vida (tan pequeña!!!)
para que la entregue llevándolo
a los demás y quiero que "se cumpla
en mi persona su llamado (palabra)"
soy catequista.
Porque creo,
con Jeremías, que "desde antes
que naciera" el Señor ya me "soñaba",
me "preparaba" y
soy catequista.
Porque El me
llamó, pronunció mi nombre,
y yo, desde entonces, lo intento pero
todavía me falta tanto!!!
soy y quiero ser catequista!!!
Magnificat
del Catequista
Le canto con
toda mi vida
al bueno
de nuestro Dios,
y quiero
compartir con todos
que estoy
lleno de alegría
porque
el Dios Bueno me llamó
para
ser catequista.
Yo no
sabía nada ni lo merecía,
¡nunca
me lo había imaginado!
Pero
El se acercó,
me miró
a los ojos,
tocó
mi corazón
y me
llamó por mi nombre: Catequista.
Todos
los que me rodean
y me
conozcan,
van a
ver que soy feliz,
porque
El ha tomado mi vida,
y la
ha cambiado,
¡no
saben cuántas cosas buenas El hace
en mí!
¡Es
el Dios de la Vida,
el totalmente
Bueno, el Dios Amor!!!
Su bondad
es enorme
y actúa
en el mundo
por los
siglos de los siglos.
A los
soberbios y poderosos,
que se
creen sabios o fuertes,
El no
los tiene en cuenta.
En cambio
a los humildes,
a los
pobres, a los pequeños,
a los
que están marginados
El les
abre sus manos para atenderlos,
su corazón
está con ellos.
Es un
Dios compasivo y lleno de misericordia.
No quiere
que nadie pase hambre,
detesta
la injusticia,
aborrece
la indiferencia
y la
falta de compromiso.
El quiere
cambiar el mundo,
para
que haya Justicia, Paz y Vida para todos.
Es su
Promesa de Siempre,
desde
Abrahán hasta nosotros.
Es su
Voluntad
y
nos llama a construirla.
Mi corazón
está lleno de alegría
porque
me llamó a ser Catequista.
Quiero
anunciar su Palabra,
ser Testigo
de su Presencia
y
Constructor de su Reino.
Dios Bueno,
ayúdame
a serte fiel
en mi
vocación de Catequista
todos
los días de mi vida.
- Que así
sea -
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