Catequistas,
Testigos de la comunión en Cristo.
por Marcelo
A. Murúa
Dios, misterio
de comunión que se comunica en Jesús
"Nadie ha visto
jamás a Dios;
el que
lo ha revelado es el Hijo único,
que está
en el seno del Padre."
Jn. 1,
18
Dios muestra
su rostro de amor en la persona de Jesús.
Como nos lo enseña de manera bellísima
el prólogo del evangelio de Juan,
es Jesús quien nos ha revelado a
Dios, y nos ha hecho participar de su misterio
de comunión.
Para comunicar
a Dios y darlo a conocer es necesario, entonces,
vivir la experiencia de comunión
con Jesús. Por eso en el artículo
anterior decíamos que como catequistas
somos llamados por Jesús para estar
con El. La comunión es estar con
el otro, compartir su vida, vivir con el
otro. Y es Jesús quien da el primer
paso, al llamarnos al seguimiento y despertar
nuestra vocación, quien tiene la
iniciativa de construir un lazo de comunión
con nosotros.
Así es
la dinámica del Espíritu,
el Padre comunica su misterio de comunión
a través de Jesús, quien a
su vez nos hace participar de su experiencia,
la vida en el Espíritu, para entrar
en comunión con Dios.
Un buen catequista
debe profundizar su experiencia de comunión
con Jesús. La oración, la
Eucaristía, la práctica de
la solidaridad con el que sufre y el pobre,
la lectura de la Palabra, la vivencia comunitaria
nos ayudan a crecer en comunión con
Jesús.
Comunión
con Jesús, vivir con Jesús
"Tengan los
mismos sentimientos de Cristo Jesús
"
Flp. 2,
5
La comunión
con Jesús implica vivir con Jesús,
participar de su experiencia del Espíritu.
Por eso el apóstol Pablo recomienda
a las primeras comunidades que conformen
su vida con Jesús. Exhorta a "tener
los mismos sentimientos de Jesús",
que en lenguaje bíblico se podría
expresar como "tener un corazón como
el de Jesús", es decir, un corazón
habitado, animado y conducido por el mismo
Espïritu de Jesús. Es el gran
mensaje de cada Cuaresma de nuestras vidas,
en la cual, la primera lectura del miércoles
de Cenizas (Joel 2) es una invitación
a "rasgar el corazón" para que Dios
habite en El.
Un buen catequista
debe profundizar su experiencia de conversión
personal para vivir con el Espíritu
de Jesús en su corazón.
Catequista,
testigo de la comunión en Jesucristo
"
ya
no vivo yo sino es Cristo quien vive en
mí..."
Gál.
2, 20
La experiencia,
nuevamente de Pablo, nos indica el camino.
La comunión con Jesús nos
lleva a conformar nuestra vida con El, hasta
vivir con sus mismos sentimientos, opciones,
esperanzas, de manera que sea Cristo quien
empiece a vivir en nuestro interior.
Cuando evangelizamos
no hablamos de un tema, no hablamos de nosotros,
sino que mostramos a los demás la
vida de Cristo que hay en nosotros. Damos
a conocer el misterio de comunión
del que participamos, y en la medida que
nuestro testimonio es coherente entonces
es creíble y somos capaces de dar
a conocer a Jesús con fidelidad.
Como El lo hizo, es decir, sembrando vida
en el Espíritu en las personas que
nos rodean.
Un buen catequista
es aquel a través de sus actos, acciones,
actitudes, sentimientos, gestos y ,también,
palabras, hace presente a Jesús en
la vida concreta de los demás, y
en especial de sus catequizandos. Un buen
catequista es testigo de la comunión
en Jesús que experimenta en su vida
personal y comunitaria.
"Todos los
hombres son llamados a esta unión
con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos,
por quien vivimos y hacia quien caminamos."
Lumen Gentium
3
Como catequistas
estamos llamados a dar a conocer el misterio
de comunión que es Dios, que se ha
hecho cercano y ha revelado su rostro y
su Proyecto en Jesús. Nuestra vida,
si está unida a Jesús, y es
una vida en el Espíritu, será
entonces una vida re-veladora de Jesús,
vida testigo fiel del Dios de la Vida que
mostró su luz en Jesús para
todos los hombres.
Para orar
junto a la comunidad de catequistas
1) Leer el artículo
en voz alta una vez.
2) ¿Qué
experiencia de comunión con Jesús
tenemos? ¿En qué momentos de
nuestra vida nos sentimos más unidos
a El? ¿Cuándo nos distanciamos?
3) ¿Cómo
alimentamos la vida de Jesús en nuestro
corazón? Compartir ayudas concretas.
4) Como catequistas,
¿qué significa ser testigos
de la comunión con Jesús?
5) ¿Cuáles
serían los sentimientos de Jesús
que deberían caracterizar a un catequista?
6) Releamos los
textos bíblicos de a uno por vez,
y luego de cada lectura compartamos oraciones
espontáneas. ¿Qué le
decimos al Señor para profundizar
nuestra comunión con El? ¿Qué
le pedimos para vivir con mayor fidelidad
nuestra vocación catequista?
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