En el artículo anterior (primera parte), decíamos como hay situaciones que se viven en la catequesis que nos hacen pensar en revisar el rumbo que llevamos (y ¡enhorabuena que así sea, pues la conversión es un proceso permanente!).
En muchos encuentros con catequistas me ha tocado recoger algunas inquietudes que se perfilan en esta dirección. Muchas veces relacionadas con las dificultades que se presentan en la práctica cotidiana, o con la escasez de gente comprometida, o con los padres que no concurren, o los chicos, que pasada la primera comunión no aparecen más, o muchas situaciones más (seguramente uds. podrán sumar algunas, ¿no es así?).
Me gustaría promover en nosotros, catequistas, un proceso de reflexión sobre nuestra vocación de catequistas y nuestra manera concreta de llevarlo a la práctica.
¿No estaremos muy centrados en lo que el chico, el joven, el adulto, tiene queaprender…que olvidamos centrarnos en el encuentro y la experiencia de Dios a promover, a transmitir, a compartir con el otro (que está esperando tal vez eso)?
¿La pedagogía de Jesús…tendrá algo que decirnos en torno a esto?
En el artículo anterior de Espiritualidad del catequista ofrecimos una guía personal para comenzar la reflexión. En este artículo presentamos una guía grupal para enriquecer nuestras conclusiones personales con la visión de nuestros compañeros de comunidad catequística.
Guía para el trabajo grupal…
Hacer una pequeña motivación sobre la vocación del catequista y nuestros deseos de profundizar y crecer para servir mejor.
Repartir a cada participante una tarjeta con la frase: " Ser catequista es vivir la misión de anunciar la Palabra de Dios y enseñar a otros a encontrarse con El y vivir conforme a su Palabra."
Cada persona, a partir de pensar un momento en esta frase, recibe una hoja tamaño oficio, dividida con una línea en la mitad. A la izquierda hacer un dibujo que exprese en una imagen la frase (elegir una situación dentro de la catequesis, buscar un dibujo sencillo). En la mitad derecha anotar cinco actitudes personales que ayuden a ser un buen catequista.
Formar grupitos de tres personas.
a) Mostrar y explicar los dibujos y actitudes.
b) Repartir a cada grupito una tarjeta con la frase separada en tres y sus respectivas preguntas (ver el recuadro adjunto). Conversar sobre estas preguntas a partir de la experiencia de cada uno.
c) Hacer un afiche dividido en tres partes. En cada parte proponer una actividad-actitud que se pueda enseñar en la catequesis que ayude a encontrarse con Jesús, anunciar su Palabra y vivir conforme a su Palabra.
Poner en común los trabajos de los grupos pequeños.
Terminar con una oración compartida.
Tarjeta para repartir con las preguntas.…
Enseñar a otros a encontrarse con El…
- ¿Cómo es mi experiencia personal de encuentro con Dios?
- Mi catequesis, ¿está orientada a provocar el encuentro personal con Dios?
Vivir la misión de anunciar la Palabra de Dios…
- ¿Cómo vivo esta misión? ¿Qué opciones debo realizar?
- Mi práctica de catequista, ¿está centrada en el anuncio de la Palabra?
Enseñar a vivir conforme a su Palabra…
- ¿Refleja mi vida cotidiana la fe que quiero vivir? ¿ Soy coherente?
- Mi vivencia de catequista, mi manera de enseñar, lo que hago en la catequesis, ¿impulsa a vivir como Jesús?
CURSOS DE FORMACION BIBLICA El Centro Bíblico para América Latina del CELAM y BuenasNuevas.com
ofrecen una alternativa de Formación Bíblica Pastoral por Internet
Curso
para Catequistas a distancia
Conozca esta oportunidad de actualizarse
y crecer en su fe para mejorar su misión
pastoral.
7 diócesis de Argentina, más
de 100 colegios de Argentina, 40 de México
y decenas de parroquias en Argentina, América
Latina, España y comunidades hispanas de USA están trabajando con este
curso.