Los evangelios nos presentan numerosos testimonios de la predicación de Jesús. Releyendo los textos en busca de claves y constantes que se repitan podemos señalar varias actitudes que nos descubren la manera de enseñar que tenía Jesús, y por qué la gente de su tiempo reconocía en El, un maestro que enseñaba en forma diferente, con verdadera autoridad.
En el evangelio de Mateo, al concluir el Discurso llamado “Sermón del monte” encontramos dos capítulos, el 8 y el 9, en los cuales Jesús recorre la región de Galilea y sus alrededores predicando la buena noticia del Reino.
En estos capítulos vemos a Jesús realizando y llevando a la práctica lo que ahabía anunciado en el el sermón del monte, en los capítulos anteriores de Mateo.
Los versículos finales del capítulo 9 nos sirven como síntesis que explica y resume el contenido de ambos capítulos:
“Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos. Enseñaba en las sinagogas, proclamaba la Buena Nueva del Reino y sanabatodas las enfermedades y dolencias.” Mt. 9, 35
El texto pone el acento en señalar que Jesús enseñaba. Ya sabemos que el evangelista Mateo presenta a Jesús como Maestro, y tiene especial interés en señalar no sólo a Jesús que Jesús enseña (como lo había hecho Marcos en su evangelio, redactado en fecha anterior al de Mateo) sino se preocupa también por mostrar cómo, de qué manera y qué enseña Jesús. De ahí la organización de su evangelio en cinco grandes partes, cada una con un discurso y una parte narrativa de acontecimientos.
Los capítulos 8 y 9, como dijimos anteriormente, nos presentan la práctica del Maestro. En ella descubrimos algunas actitudes pedagógicas interesantes para profundizar en la manera de enseñar de Jesús, su pedagogía.
La curación del leproso (Mt. 8, 1-4), la curación del sirviente del capitán romano (Mt, 8, 5-13), la curación de la hija del jefe de la sinagoga (Mt. 9, 18-19. 23-26); y finalmente, la curación de los dos ciegos (Mt. 9, 27-31) presentan un esquema común que nos permite interiorizarnos en la pedagogía de Jesús.
En los cuatro relatos encontramos los siguientes elementos comunes:
- Jesús está desarrollando su actividad.
- Una persona (o dos en el caso de los ciegos) irrumpe en su cotideaneidad y le presenta un pedido, una súplica.
- Los cuatro pedidos son necesidades concretas de la gente, relacionadas con la vida (y la posibilidad de una mejor vida)
- En las cuatro ocasiones Jesús escucha a las personas.
- En forma inmediata se moviliza para atender los pedidos.
- Compromete su tiempo, su honra y prestigio (los leprosos, el romano, la niña muerta-su cádaver- y los enfermos eran considerados impuros)
Escuchar… para conocer al otro
Jesús escucha. Interrumpe su actividad. Detiene su marcha si es necesario. Deja de hablar. Cambia su camino.
Jesús escucha. Deja que el otro hable primero. Se exprese. Hable de sus necesidades. Muestre su interior, lo que anhela, lo que le preocupa, lo que aspira, lo que sueña.
Jesús escucha. Se interesa por lo que el otro le presenta. Lo respeta. Lo interpreta.
El escuchar de Jesús es acogedor. Genera encuentro. Libera la palabra del otro.
Disponibilidad… para dar respuestas (con la vida)
Jesús se levanta. Jesús toca. Jesús dialoga. Jesús se traslada. Jesús se compromete con el otro. No pone excusas: no tengo tiempo, me voy a contagiar, qué dirán los vecinos, no puedo…
Jesús s pone en movimiento. Juega su vida. Da su tiempo y su persona.
Las respuestas no pasan sólo por las palabras, más bien por los hechos.
La disponibilidad de Jesús es generosa, des-centrada de sí mismo, valiente, decidida.
Para reflexionar…
1) Releer los pasajes señalados. Intentar reconstruir la escena en la imaginación. Descubrir a Jesús. Descubrir sus actitudes.
2) Los capítulos 8 y 9 también ofrecen otros relatos. Rastrear estas dos actitudes de Jesús en ellos. ¿Encuentras nuevas imágenes, nuevos gestos?
3) El evangelio nos dice que Jesús enseñaba, ¿por qué te parece que Jesús enseñaba a través de estas actitudes? ¿Las puedes reconocer en otros momentos de su vida? ¿Cuáles?
y revisar nuestras prácticas…
a) Revisa tu manera de dar catequesis a la luz de estas dos actitudes de Jesús.
- ¿De qué manera escuchas a tu grupo de catequesis?
- ¿Qué significa estar disponible para ellos, para sus necesidades, para su preocupaciones, para sus anhelos y sueños?
- ¿Cómo mejorar tu propia práctica?
b) Anota tres compromisos que puedas tomar en tu práctica catequística para escuchar mejor a los demás. Escríbelos en un papel y guardalo en tu Biblia. Haz el compromiso de releer ese papel una vez por semana y orar para tener fuerzas para cumplirlo.
Escuchar y estar disponible, dos actitudes fundamentales
para enseñar a la manera de Jesús.
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