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Revisando nuestra vocación
Propuesta para un espacio de oración personal
por Marcelo
A. Murúa
A partir de un texto de la Palabra de Dios sugerimos unos pasos para revisar tu experiencia y desde ella dar una respuesta más profunda y exigente a los desafíos del Señor.
Palabra de Dios
Me llegó una palabra de Yavé: Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo ya te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones. Yo exclamé: ¡Ay, Señor, Yavé, como podria hablar yo, que soy un muchacho! Y Yavé me contestó: No me digas que eres un muchacho. Irás dondequiera que te envíe, y proclamarás todo lo que yo te mande. No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte, palabra de Yavé. Entonces Yavé extendió su mano y me tocó la boca, diciéndome: En este momento pongo mis palabras en tu boca.
Jeremías 1, 4-9
Meditando el texto:
Relee despacio el texto, deteniéndote un momento en cada frase. Intenta cerrar los ojos y repetir , en silencio, esa frase.
No digas nada, sólo repite la frase del texto y quédate en silencio un par de minutos. Repite el mecanismo hasta terminar todas las frases de la cita.
Pensando acerca de tu vida de catequista:
- ¿Cuáles fueron mis mayores alegrías?
- ¿Cuáles fueron mis mayores tristezas?
- ¿En qué crecí como catequista?
- ¿En qué aspectos creo que debo cambiar, mejorar, o crecer, todavía?
La Palabra de Dios ilumina mi vida:
Me llegó una palabra de Yavé: Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo ya te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.
• ¿Cómo nació mi vocación de catequista? ¿Recuerdo el momento? ¿Cómo sentí el llamado de Dios? ¿Hubo personas que me invitaron o me ayudaron a decidir?
• ¿Cómo es mi relación con Dios? ¿Siento intimidad con él? ¿Me siento acompañado? ¿Intento descubrir su voluntad para mi vida y seguirla?
Yo exclamé: ¡Ay, Señor, Yavé, como podria hablar yo, que soy un muchacho!
• ¿Cuáles son los “peros” (excusas) que le pongo al Señor en mi tarea de catequista?
• ¿Tengo excusas para no hacer ciertas cosas, obligaciones, tareas o responsabilidades que me tocan? ¿Por qué?
Y Yavé me contestó: No me digas que eres un muchacho. Irás dondequiera que te envíe, y proclamarás todo lo que te mande. No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte, palabra de Yavé.
• ¿Intento descubrir lo que Dios quiere de mí? ¿Soy capaz de discernir su voluntad? ¿De qué manera?
• ¿Dónde me manda el Señor predicar? ¿Cuál es mi lugar? ¿Qué me pide que haga y diga? ¿Me animo a dar testimonio en todos los ambientes en los cuales me muevo?
• ¿Tengo confianza en Dios cuando me asegura que estará a mi lado? ¿En qué ocasiones de mi vida descubrí su presencia junto a mi, colaborando con mi tarea?
Entonces Yavé extendió su mano y me tocó la boca, diciéndome: En este momento pongo mis palabras en tu boca.
• ¿Cómo puedo, en mi vida, y en especial, a través de mi vocación de catequista, ser un testigo fiel de la palabra del Señor?
Oración:
Ir revisando cada punto de los trabajados en el apartado anterior. A partir de las respuestas a las preguntas realizar una oración de petición o acción de gracias al Señor.
Compromiso:
Elige dos actitudes en las que te puedes comprometer para mejorar y profundizar tu vocación de catequista a partir de este momento.
Escríbelas en un papel y guárdalo dentro de la Biblia que normalmente utilices, para que, cada vez que la abras, puedas tener en cuenta tus compromisos.
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