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Mons. Enrique Angelelli, Catequista del Evangelio de Jesús
por Marcelo
A. Murúa
Se cumplen el 4 de agosto un nuevo aniversario del martirio de Mons. Enrique Angelelli.
Obispo de La Rioja durante la década del 70, se caracterizó por un profundo amor a su pueblo, en especial a los más sencillos, y un compromiso decidido por la justicia y la vida, que lo llevó a la muerte, siendo asesinado el 4 de agosto de 1976, a pocos meses de instalada la dictadura militar.
A mediados de los años ´80 tuve la gracia de poder viajar a su tierra para reunir materiales para un publicación sobre su persona que realizamos con mi amigo Juan Carlos Pisano. En los días que recorrí la diócesis pude hablar y escuchar el testimonio vivo de muchas personas que lo habían conocido y trabajado junto a él.
En este mes, que celebramos el Día del Catequista (21 de agosto), quisiera proponer su persona para reflexionar sobre la identidad del catequista en los tiempos que vivimos.
1) Tres rasgos de Angelelli, Catequista del Evangelio
- Cercano a su pueblo
Desde su asunción como obispo diocesano se identificó con el pueblo riojano y se presentó como uno más, compañero de la vida y del camino.
Recorría mucho la diócesis, dedicándole tiempo al encuentro con la gente, a escucharla, a compartir su vida.
Ser catequista implica estar cerca de la vida del pueblo, ¿compartes las alegrías, los dolores, las esperanzas de tus catequizandos?
- Conocedor de la realidad
Fue un obispo muy comprometido con la realidad que le tocó vivir. En sus homilías se descubre una preocupación constante por los problemas de la realidad, de la gente, por la situación del país. Escuchaba con atención lo que la gente le comentaba en sus recorridas por la diócesis y su palabra intentaba encarnar el Evangelio en esa realidad.
Ser catequista implica conocer la realidad para poder evangelizarla, ¿cuáles son las situaciones de la vida de tus catequizandos, de la vida de tu pueblo-ciudad, de la vida de tu país… a las cuales no llega la luz del Evangelio?
- Palabra valiente y evangélica
Fue un testigo coherente de la radicalidad del Evangelio al denunciar los abusos de la autoridad, los atropellos a los más débiles, la violencia de aquellos años, la represión de la dictadura.
Ser catequista implica encarnar la Palabra en la realidad con coraje evangélico, ¿cuál sería la Palabra de Jesús sobre las situaciones de injusticia, violencia, exclusión de nuestro tiempo?
2) Dos palabras lo definen: Pastor y Profeta
Angelelli fue un obispo pastor. Preocupado por su gente, cercano al pueblo, no dudó en defender a su rebaño cuando la vida estuvo amenzada, y por ello, llegó a dar su propia vida.
Ser catequista es participar de la misión de Jesús-Pastor. Tu grupo de catequizandos necesita quien los anime, escuche, cuide. Anímate a vivir como catequista-pastor que atiende la vida de sus catequizandos.
Angelelli fue un obispo profeta. Actualizando el mensaje y el espíritu de los profetas del Antiguo Testamento, denunció las situaciones de pecado de su tiempo con decisión y coraje.
Ser catequista es participar de la misión de Jesús-Profeta. La Catequesis tiene una palabra que ofrecer sobre la vida social, política, económica que vivimos, a la luz de las enseñanzas sociales de nuestra fe. Anímate a profundizar las enseñanzas sociales de la Iglesia para transmitir su mensaje en la Catequesis.
3) Una frase que es un programa de vida:
“Con un oído en el pueblo y otro en el evangelio”.
Esta frase suya resume su espiritualidad y es un excelente camino para vivir nuestra vocación de catequistas, cercanos a la gente y a la Palabra, buscando en ella consuelo, esperanza y fuerza histórica para cambiar la vida y hacer presente el Reino.
¿Te animas a intentar vivir tu misión de catequista con el espíritu que animó a Angelelli?
Animo y adelante… hay que seguir andando nomás.
Para Crecer en la vocación y misión del Catequista

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