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Los frutos del
Espíritu en la vida del catequista
por Marcelo
A. Murúa
«Todos ellos
perseveraban juntos en la oración
en compañía de algunas mujeres,
de María, la madre de Jesús,
y de sus hermanos.»
Hech. 1, 14
El libro de los
Hechos de los Apóstoles nos señala
en varias oportunidades esta actitud de
los primeros discípulos de reunirse
y orar juntos para escuchar la voluntad
de Dios. Los apóstoles habían
aprendido de Jesús su manera de orar
al Padre. Realmente les había llamado
la atención esta disposición
de Jesús, expresada en la búsqueda
de momentos y lugares para orar, tan diferente
a las prácticas de oración
del pueblo judío, caracterizadas
por lo ritual, la repetición, los
horarios fijos.
Jesús
les había enseñado a orar
en la vida y a orar la vida... para encontrar
la voluntad de Dios y la fuerza para ponerla
en práctica. Por eso, el primer testimonio
que encontramos de la comunidad primitiva
es su disposición a orar...
Perseveraban...
la oración
no es para un rato, o para hacer de vez
en cuando. Es una práctica de vida,
un estilo de comunicación con Dios
que hay que ejercitar. La oración
requiere esfuerzo, dedicación, interés,
ganas, constancia...
...juntos...
la oración
de los discípulos es compartida,
en común, en comunidad. Al Padre
nos dirigimos como comunidad. Buscamos su
voluntad unidos. Porque así nos damos
fuerzas, aliento mutuo y además aprendemos
de los demás. Porque Dios, muchas
veces, habla a través de los que
tenemos al lado.
... en compañia
de María...
la madre es
mediadora ante el Señor. Ella intercede
para llevar nuestra oración. María
es maestra de oración. La Biblia
nos repite, en los evangelios, que María
guardaba la Palabra de Dios y la meditaba
en su corazón. Siguiendo su ejemplo
podremos descubrir al Dios vivo y verdadero
que conoció María. El Dios
del Magnificat, el Dios que libera, que
hace justicia y hace maravillas en aquellos
que siguen sus pasos.
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Propuesta
para una reunión de catequistas
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1
Leemos en común Hech. 1,14
2
En parejas trabajamos:
- ¿Cómo
es tu oración personal?
- ¿Le
dedicas tiempo por día, por
semana a la oración?
- ¿Cómo
rezas? (contarle al otro cómo
es nuestra manera cotidiana de rezar)
3
Nos reunimos de a dos parejas:
- ¿Qué
fue lo que más te impactó
de lo charlado en el paso anterior?
- ¿Aprendiste
algo del otro? ¿Qué?
- ¿Como
catequistas, como es nuestra oración
en común? ¿Rezamos? ¿Cuándo?
¿Cómo?
- ¿Qué
nos enseña María con
respecto a la oración?
- Ponerse
de acuerdo en tres propuestas para
mejorar la oración en común
del grupo de catequistas. Escribirlas.
4
Nos reunimos en el grupo grande:
- Se ponen
en común las propuestas y se
eligen dos para intentar vivir en
la segunda mitad del año que
resta.
- Se acuerda
reunirse nuevamente a fin de año
para evaluar si se han cumplido las
propuestas y si han servido para mejorar
la oración personal.
- Concluir
el encuentro con una oración
espontánea.
- Como
signo visible, cada participante toma
la Palabra de Dios y la aprieta contra
su corazón, dice su oración
y pasa la Biblia al compañero
del costado, para que repita el gesto,
haga su oración... y así
recorrer una ronda de oración
en común.
- Terminar
con un canto a María.
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