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Emaús
- Itinerario Catequístico para comunidades
juveniles
Parte I:
Iniciación en la vida comunitaria
Encuentro
2. Y tú y yo.
La individualidad
frente a la comunidad.
por Pablo
Garegnani
Luego del primer
encuentro en donde se presentó la
propuesta formativa a los jóvenes
comienza una serie de encuentros que tienden
a favorecer la vida comunitaria.
El objetivo que
se persigue es que el joven valore la necesidad
de salir al encuentro de los demás
y posibilitar su crecimiento personal en
orden a una comunidad.
La pregunta explicitada
en la Carta Nº 2 es muy concreta: ¿Dispersión
o comunión? Esta disyuntiva tiende
a que el joven aprecie la necesidad de recorrer
el camino comunitario en donde el individuo
es «persona con otros: nosotros».
No se trata aquí de una despersonalización:
el hombre fundiéndose en la masa,
al contrario, es el fortalecimiento de su
ser personal que únicamente se da
cuando se entra en comunión con Cristo
y los hermanos. Los dones o talentos recibidos
encuentran sentido en tanto y en cuanto
están al servicio de los demás
y la persona misma se fortalece, se enriquece
de los dones y valores de los miembros de
su comunidad.
Esta realidad
puede iluminarse a partir de la antinomia
Babel - Pentecostés.
Gn 9, 1-11
Hech 2, 1-11
Desarrollo del
encuentro
Para comenzar,
el animador puede proponer cantar o escuchar
la siguiente canción (puede utilizarse
otra de similar contenido):
Todos juntos
(Los Jaivas)
Hace mucho tiempo
que yo vivo preguntándome
para que
la tierra es tan redonda y una sola no más.
Si vivimos todos
separados
para qué
son el cielo y el mar.
Para qué
es el sol que nos alumbra
si no nos
podemos ni mirar.
Tantas penas
que nos van llevando a todos al final
tantas
noches, cada noche de ternura tendremos
que dar.
Para qué
vivir tan separados
si la tierra
nos quiere juntar
si este
mundo es uno y para todos
todos juntos
vamos a vivir.
(en el archivo
podf se encuentra la Letra
con acordes para guitarra)
Luego se comenta
brevemente el contenido de la canción.
A continuación, el catequista, en
un pizarrón o afiche, presenta el
siguiente esquema:
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Dispersión
|
Comunión
|
|
¿Qué
cosas separan al hombre hoy?
¿Cuál
es la raíz más profunda
de esta división?
|
¿Qué
cosas unen al hombre hoy?
¿Cuál
es la raíz más profunda
de la unidad?
|
El catequista
anota los aportes en el pizarrón
o afiche. Dialogan brevemente sobre las
respuestas dadas por los participantes.
Se entrega a
los jóvenes la carta pidiéndoles
que interpreten, a partir de las frases
e imágenes, el mensaje de la misma.
Luego se invita
a hacer la lectura de los textos
contestando las siguientes preguntas:
¿Qué
dice el texto?
¿Qué
me dice en relación a la vida comunitaria?
¿Qué
me invita a hacer?
Plenario.
Aporte del
catequista
En su Proyecto
de Amor, Dios pensó al hombre para
que forme una familia: "No es bueno que
el hombre esté solo" nos recuerda
el libro del Génesis (2, 18). El
hombre, imagen de Dios, es un ser social
llamado a un destino trascendente, pues
es en el contacto con los demás donde
puede reconocer la cercanía de su
Creador.
La Torre de Babel
nos recuerda al hombre disperso: se trata
de la famosa Babilonia, y la torre a la
que alude el relato se encontraba en su
magnífico templo.
El significado
de Babel es la soberbia del hombre que quiere
imitar a Dios, es la humanidad que quiere
prescindir de Dios.
La confusión
de lenguas es signo de la dispersión
del hombre, su disgregación.
Como contrapartida,
Pentecostés es el día del
nacimiento de la Iglesia, el nuevo Pueblo
de Dios. Pueblo al que todos los hombres
son convocados.
Un nuevo lenguaje
se escucha en la predicación de los
apóstoles: el del amor. El hombre
no puede prescindir de Dios, es, por lo
tanto, por la acción del Espíritu,
que este "nuevo" lenguaje convoca y congrega
a todos los hombres en el mismo Espíritu:
"Que todos sean uno, como tú, Padre
estás en mí y yo en ti" (Jn
17, 21).
La vivencia grupal
nos ayuda a vivir en sintonía con
este mensaje de amor y unidad, puesto que
nos muestra el camino común que debe
recorrer el Pueblo de Dios: el del anuncio
explícito del Reino de Jesús.
Profundización,
respuesta y compromiso
Para este momento,
el catequista entregará a los participantes
una tarjeta con la siguiente frase (tomada
del libro "Animadores de grupos de fe.-
Deleg. Salesiana de Pastoral Juvenil.- Pág
142.- Edit. CCS):
"El grupo
(de fe) crea un estilo y manera de ser
y nos prepara para vivir en la comunidad
eclesial rompiendo esquemas de individualismo
y abriéndonos a un intercambio
de relaciones nuevas"
¿Qué
esquemas de individualismo debo romper
para hacer efectiva la vida en comunidad?
Necesito abrirme
a la relación con los demás,
¿qué actitudes concretas puedo
poner en práctica para hacer realidad
ese intercambio?
En plenario se
ponen en común las respuestas a la
primera pregunta.
La respuesta
a la segunda pregunta se anotará
en un pequeño papel en el momento
de la oración.
Oración
final
Se entrega a
los jóvenes una pequeña vasija
de barro. Ella simboliza la vida de cada
uno de ellos que ha de llenarse en la experiencia
comunitaria en donde Cristo reúne
a todos para formar una sola familia.
Se invita a los
jóvenes a escribir en pequeños
papelitos aquellas actitudes que se compromete
a asumir para posibilitar un fecundo intercambio
entre los miembros del grupo. Haciendo un
bollo lo deposita en la vasija de cada participante.
Le pedimos a
Dios que tome esas actitudes y las transforme,
que nos llene de su gracia para poder caminar
juntos como grupo de fe, como Iglesia.
Carta 2

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los archivos de Emaús se ofrecen
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que mantiene el diseño original y
asegura una excelente calidad de impresión.
Puede
grabar el Encuentro y Carta Emaús-2
haciendo click
en el link correspondiente ubicado en la
columna de la izquierda
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Emaús-Itinerario
Catequístico para jóvenes
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