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Emaús
- Itinerario Catequístico para comunidades
juveniles
Parte I:
Iniciación en la vida comunitaria
4. Un solo
Cuerpo.
Unidad
y diversidad en el Espíritu.
por Pablo
Garegnani
Este encuentro
tiene como finalidad presentar al grupo
juvenil a todos los integrantes de la comunidad
parroquial y percibir en ellos a una comunidad
de fe que pone lo suyo en común para
el bien de todos.
Para esto se
invitará a un representante de cada
grupo o institución de la parroquia:
Caritas, Legión de María,
Grupos de oración, Círculos
Bíblicos, Misioneros, Grupos de liturgia,
etc.
El texto bíblico
que iluminará la situación
es:
1Cor 12, 4-11
Desarrollo del
encuentro
Reunida la comunidad
de jóvenes con los representantes
de la comunidad, se puede iniciar el encuentro
con alguna dinámica de presentación
breve.
A continuación,
se propone a los invitados a comentar a
los jóvenes cuál es su rol
en la comunidad y por qué razón
prestan ese servicio.
Se puede agregar
también la pregunta:
¿qué
importancia tiene para ellos la vida comunitaria?
¿qué
encuentran en ella?
Una vez finalizado
el aporte de cada uno (debe ser breve y
ha de calcularse según el número
de personas que formen el panel), se invita
a los jóvenes a hacer preguntas según
sus inquietudes.
Finalizado este
momento se propone la siguiente actividad
(el animador juzgará la conveniencia
de que las personas invitadas compartan
el resto del encuentro con los jóvenes).
Los participantes
se dividen en pequeños grupos. A
cada grupo se le entrega una copia de la
viñeta de Quino.
Las consignas
de trabajo son:
El asesor propone
un estilo de vida predeterminado, ¿qué
características tiene el mismo? ¿qué
argumentos presenta para fundamentar este
estilo?
¿Se siente
conforme con lo que hace? ¿Qué
expresión contesta esta pregunta?
¿Qué
relación se establece entre la
viñeta y la vida comunitaria?
¿Cómo
y de qué se enriquece la vida en
comunidad?
Plenario.
Iluminación
Finalizado el
plenario, el catequista entrega a cada participante
la carta Nº 4.
Se lee el texto
bíblico y se invita a profundizarlo
en diálogo ayudado por las siguientes
preguntas:
¿Qué
nos dice Pablo?
Los dones
recibidos, ¿de quién proceden?
¿Cuál
es la finalidad de estos dones?
Ante la diversidad
reina la unidad, ¿quién proporciona
esa unidad en una comunidad cristiana?
Cada una de
las personas que hemos escuchado pone
sus dones al servicio de la comunidad,
y vos, ¿qué podés aportar
a esta comunidad?
Aporte del
catequista
La comunidad
cristiana se enriquece por los dones que
el Espíritu Santo distribuye en cada
uno de sus miembros. Esto es una de las
grandes riquezas de la vida comunitaria:
como cada uno contribuye al crecimiento
de los demás.
Recibir un don
del Espíritu implica una grave responsabilidad:
"La fe se fortalece dándola" nos
dice el Papa en "Redemptoris Missio". Como
la fe, cualquier otro don se fortalece en
la medida que es puesto al servicio de los
demás.
A pesar de la
diversidad, la comunidad forma, en el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo, un solo
Cuerpo. La unidad no implica la cercanía
física, sino la comunión dada
por la fe en Cristo, la fracción
del pan y la caridad vivida.
La diversidad
exige apertura y aceptación: todos
hacemos el Cuerpo de Cristo, cada uno desde
el lugar donde fue llamado, aportando los
dones que del Espíritu ha recibido.
Profundización,
respuesta y compromiso
La respuesta
a esta realidad de comunión es que
todos somos invitados, nadie debe quedar
afuera. Esto implica la aceptación
del otro, no sólo por sus dones,
también por sus carencias.
Un texto complementario
se presentará a los participantes:
Ef 4, 1-7.
11-16
Se proponen las
tres preguntas:
¿Qué
dice el texto?
¿Qué
me dice en relación al tema meditado?
¿Qué
me invita a hacer? (es importante que
el compromiso sea concreto).
Plenario.
Oración
final
En el momento
de la oración, se armará el
rompecabezas de la comunidad. Para esto,
el catequista ha de tener preparado un dibujo
de una comunidad (como se puede ver en el
modelo). La misma se cortará en rectángulos
debidamente numerados (a modo de pequeños
ladrillos).
Se entrega a
cada participante un rectángulo.
En su reverso escribirá el nombre
de uno de los grupos o instituciones de
su comunidad parroquial y el o los dones
que éste grupo pone al servicio de
los demás. Puede invitarse también
a que cada uno elabore una breve oración
de petición o acción de gracias
por ese grupo o institución.
Mientras tanto,
el catequista coloca sobre una mesa, un
cirio encendido y el libro de la Palabra.
Una vez que todos
han terminado, por orden, cada joven lee
en voz alta el contenido de la tarjeta (nombre
del grupo, servicio que presta y la oración).
El catequista recibe la tarjeta y la coloca
en el altar con el dibujo hacia arriba (lo
puede hacer también con un afiche
pegado en la pared), y así hasta
completar la imagen de la comunidad.
Para finalizar,
se invita a rezar juntos la oración
transcripta en la carta correspondiente.
Viñeta de Quino

Carta 4

Rompecabezas
para la oración

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los archivos de Emaús se ofrecen
en formato pdf,
que mantiene el diseño original y
asegura una excelente calidad de impresión.
Puede
grabar el Encuentro y Carta Emaús-4
haciendo click
en el link correspondiente ubicado en la
columna de la izquierda
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Catequístico para jóvenes
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