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Jesús,
maestro y amigo bueno,
enseñame a rezar como vos lo
hacías.
Prepara mi corazón y mis labios
para decircontigo: ¡Papá!
Al Dios Bueno que está en los
cielos
y en la tierra, cerca nuestro acompañandonos
y cuidandonos mucho y siempre.
Ayudame a buscar un momento en el
día
para hablar con Dios, tranquilo,
contandole mi vida, mis cosas,
mis problemas y mis alegrías.
Enseñame a hacer silencio para
escuchar su palabra.
Enseñame a oir, entre el ruido
que nos rodea,
la voz del Padre que nos expresa su
amor.
Jesús, amigo bueno, enseñame
a decir
Padrenuestro con fe, con ganas, con
alegría y confianza.
Marcelo
A. Murúa
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