|
Cuando rezo, Señor,
siento que hablo con vos.
Estoy seguro que me escuchas,
y en mi corazón,
siento tu calor de padre.
Me gusta contarte mis cosas.
Yo se que me escuchas siempre.
A veces, me da vergüenza
decirte algunas cosas,
pero vos me escuchas con cariño
y me ayudas a ser sincero.
Cuando rezo, Señor,
a veces me quedo en silencio,
y muy adentro
escucho tu voz,
que me llama por mi nombre
y me hace sentir muy feliz.
Marcelo
A. Murúa
|

|