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Me hablan
de libertad
en un mundo que es esclavo,
porque
al poder y al dinero
sus
destinos vive atado.
Me
hablan de ser más libre
entre
hombres que olvidaron:
"no
somos patrones señores,
nacimos
pa' ser hermanos!"
Esperanza
de un buen cambio
en
muchos ha despertado,
mas
¿dónde encontrar modelos?
los
hombres nos preguntamos.
Yo
te propongo mi amigo
seguir
a quien he encontrado.
Jesús
el liberador,
hombre
libre y liberado.
Aquel
que no tuvo miedo
de
enfrentar al más pintado.
Aquel
que dió hasta la vida
y,
por haberla entregado,
un
camino verdadero
con
su vida a señalado.
Sólo
puede liberar
quien
todo se ha despojado,
quien
en las manos del Padre
solamente
se ha confiado.
Quien
no vive de ataduras,
quien
del yugo se ha librado.
Ese
es el hombre libre,
ése
el hombre liberado:
Jesús,
el liberador,
a
él, "Señor" lo llamamos.
Fuente
de la libertad
arroyo
donde abrevamos
ejemplo
para imitar
los
que seguimos sus pasos.
Jesús,
el que nos enseña:
la
libertad y el amor
no
son para hacer discursos,
son
para practicarlos.
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Libertad,
paz y justicia
no
pueden ser separados
yo
no puedo ser más libre
si
a uno de mis hermanos
en
la vida de acá abajo
le
tocó el papel de esclavo.
Mi
libertad no es ajena
de
lo que pasa a mi lado.
Nadie puede
liberar
si
no ha experimentado
el
silencioso camino
de
librarse de lo malo
o
egoísta que carcome
las
ganas de ser solidario.
En
libertad se circula
por
calles de doble mano
mi
libertad y la del otro
son
moneda de ambos lados.
Yo no puedo
ser más libre
si
doy vuelta y al costado
la
miseria y la pobreza
continúan
sus estragos.
Mi
libertad se construye
con
la dignidad de mi hermano.
La
libertad no es neutral
sino
camino obligado
por
construir hoy un mundo
más
solidario y humano.
La
libertad es desafío
y
entrega para lograrlo.
Señor,
yo quiero ser libre,
por
eso soy más hermano.
Para
la libertad vivo y sueño;
para
la libertad lucho y canto;
para
la libertad: mi vida
y
mi compromiso diario.
Libertad,
Justicia y Paz
la
utopía del cristiano.
Marcelo
A. Murúa
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