|
Jesús,
maestro bueno,
queremos
seguir
tus
pasos,
DÁNOS
TU ESPIRITU
para
caminar junto a tí
hacia
el Reino del Padre,
para
anunciar con la vida
la
Buena Nueva
y
construir
con
nuestra entrega
un
mundo nuevo,
más
hermano,
más
solidario,
más
en paz.
Queremos
vivir en el amor
como
vos nos enseñaste,
dando
tu vida por todos,
entregando
tu tiempo,
tus
esfuerzos y tus anhelos
para
transmitir
el
mensaje de Dios:
darnos
la posibilidad
de
una vida diferente,
de
un mundo distinto,
de
una humanidad nueva.
Nos
mostraste
con
tu ejemplo
lo
que es vivir animado
por
el Espíritu, dando
frutos
de obras buenas,
con
el corazón
abierto
a todos,
enseñando
a amar,
a
vivir en la caridad.
Jesús,
maestro bueno,
DANOS
TU ESPIRITU
para
enseñarnos a vivir
en
la caridad.
Prepara
nuestras voces
para
clamar
por
los que sufren.
Danos
palabras valientes
para
denunciar
lo
que se opone
a
tu plan de vida.
anunciando
la verdad,
invitando
al encuentro,
al
cambio, a la justicia.
Dános
un
corazón comprensivo.
Así
como tú nos esperas
y
nos das tiempo,
que
seamos pacientes
con
los que nos rodean.
Que
aprendamos
la
sabiduría
de
tus tiempos.
Ayúdanos
a utilizar,
con
los otros,
la
misma vara, generosa,
que
tú empleas
con
nosotros.
Dános
un
corazón fuerte,
para
seguir tus caminos.
Que
no bajemos lo brazos,
ni
que las caídas
nos
desanimen.
Que
aprendamos
de
los errores
y
descubramos que
después
de toda noche,
la
luz brota al amanecer.
DANOS
TU ESPIRITU,
envía
tu aliento de vida.
|
Dános
un
corazón compasivo,
Prepara
nuestras voces
para
ser eco de tu palabra,
llamando
a la conversión,
que
aprenda a sufrir
con
los demás,
a
acompañar a todos,
que
descubra
las
necesidades;
un
corazón
rico
en misericordia,
a
semejanza del Padre,
capaz
de sentir propios
el
dolor y las penurias
de
los que nos rodean.
Danos
un
corazón generoso,
capaz
de acudir al servicio
de
todo el que necesita,
capaz
de movilizarse
al
encuentro
del
que está solo
o
abandonado,
o
excluído y relegado.
Dános
un
corazón abierto,
que
sepamos perdonar
y
aceptar el perdón.
Que
superemos rencores,
divisiones,
desencuentros,
para
construir la armonía,
la
fraternidad compartida,
el
sueño por el cual
tantos
dieron la vida;
un
mundo de hermanos,
en
paz.
Ayúdanos
a amplificar
el
grito del desocupado,
de
los sin tierra,
de
los que no tienen
vivienda,
educación,
o
salud digna.
Renuévanos
desde
adentro,
convirtiéndonos
al
hombre nuevo,
siguiendo
tus huellas,
guiados
por Aquel
que
nos anima,
que
nos acompaña
y
nos enseña
a
vivir en la caridad
que
es el amor
que
nos transmitió tu vida.
Espíritu
de Jesús,
escucha
nuestra oración,
acompáñanos
de cerca,
enséñanos
a vivir
en
la caridad.
Marcelo
A. Murúa
|