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María,
la virgen fiel...
Modelo
de seguimiento
y
corazón abierto
a
la voluntad del Padre.
Maestra
de la fe
en
nuestra América Latina.
Señora
de los humildes,
de
los pobres,
los
marginados y solos.
Los
excluidos del sistema.
Los
nuevos pobres
(en
el frío e inhumano
lenguaje
actual de las estadísticas).
Señora
de los preferidos de Dios,
muéstranos
el camino,
corre
el velo de nuestros ojos,
cambia
nuestras miradas,
convierte
nuestros puntos de vista,
encarna
en nosotros
la
presencia de tu Hijo
y
embebe nuestro corazón
con
su mensaje.
Virgen
fiel a la Palabra.
Que
nos enseñas
cómo
escuchar a Dios
cómo
dejarse sorprender,
cómo
guardar sin olvidar
lo
que no se alcanza a entender
pero
es necesario "rumiar"
para
ir descubriendo
la
voluntad de Dios.
Virgen
fiel a la palabra,
decidida,
comprometida,
que
te entregas sin condiciones.
Nos
muestras con tu vida
como
ser fiel en el camino,
como
no fallar en el intento,
seguir
sin dejar caer los brazos.
Nos
enseñas que la fidelidad
tiene
momentos de dolor
e
incomprensión,
y
está siempre cimentada
en
una enorme dosis de amor
que
ayuda y permite
superar
hasta lo más difícil.
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¡Fidelidad!
¡Que
palabra difícil
en
los tiempos de hoy!
María
ayúdame a ser fiel,
fiel
al amor compartido en la pareja,
fiel
al amor entregado a los hijos,
fiel
al amor compañero en los amigos,
fiel
al amor ofrecido al Señor de
la Vida.
Virgen
fiel,
señora
de los que buscan,
compañera
de ruta,
nos
señalas con tu ejemplo
que
la fidelidad
se
demuestra en la vida práctica
más
que en las palabras lindas.
Para
ser fiel al Señor
tu
vives al servicio,
la
entrega generosa y esforzada
a
Isabel, que necesita ayuda.
Madre,
danos valor
para
vivir la fidelidad al Señor
en
la acción solidaria a los que
sufren,
ayúdanos
a vivir
practicando
la fe en obras de justicia
para
crecer en fidelidad
y
entrega al Reino de Dios
en
medio nuestro.
Madre fiel
queremos
seguir tus pasos
danos
la fuerza
para
vivir el evangelio
todos
los días,
y
no reducirlo
a
un rito de día domingo.
Transforma
nuestros corazones
ayúdanos
a decir "sí"
al
Proyecto del Padre
que
pasa por la construcción
de
un mundo nuevo, justo y solidario,
desde
ahora y desde aquí, en la tierra.
Marcelo
A. Murúa
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