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Padre,
me pongo en tus manos
para
ofrecerte
este
año que comienza.
Quiero
crecer en mi compromiso
de
seguir los pasos de Jesús.
Ayudame
a conseguirlo.
Quiero
ser tu discípulo, Señor,
seguir
tus pasos.
Acompañarte
en
la construcción del Reino.
Quiero
caminar contigo,
ayudame
a descubrirte
vivo
y presente
entre
los hombres de hoy.
Soñando
un mundo nuevo
y
trabajando para lograrlo.
Quiero
sumar mi esfuerzo
para
que todos puedan vivir mejor.
Escucha
nuestras palabras,
Padre
Bueno.
Hay
mucha gente que sufre;
enséñanos
a compartir
y
a intentar cambiar las cosas.
Que
nos nos quedemos,
que
no aflojemos
que
no perdamos la esperanza.
Que
aprendamos a ver
las
luces del mañana
que
asoman, pequeñas, hoy.
Ayúdanos
a
construir la esperanza.
Dar
la vida
por
la utopía del Evangelio,
un
mundo de hermanos
sin
dominados, sin explotados,
sin
egoísmos ni marginación.
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Quiero
dar lo mejor de mi persona
ofrecer
lo que tengo,
lo
que se, lo que soy
para
trabajar, junto a otros
en
hacer presente el Reino.
Que
no me guarde mi vida,
que
la gaste,
en
beneficio de los demás,
que
la pierda por el Evangelio
y
por los demás.
Quiero
contagiar alegría,
esperanza,
buen ánimo.
Ganas
de empezar de nuevo,
una
y otra vez,
sin
dejar caer los brazos
ante
las dificultades,
que
existen
y
son parte de la vida,
y
con fe y esfuerzo se superan.
Padre Bueno,
te
ofrezco este año que comienza.
Te
doy mi vida,
condúcela
por tu camino.
Anímame
a crecer
dame
fuerzas
para
amar de verdad.
Te
pido,
por
todos los que necesitan,
por
mi familia, por mis amigos,
y
te doy gracias,
desde
adentro, porque se,
que
en las buenas y en las malas,
siempre
vas a estar conmigo.
Marcelo
A. Murúa
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