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Te damos
gracias, Padre,
por
habernos reunido
en
esta comunidad.
Gracias
porque estamos
unidos
a tu nombre,
buscando
cómo vivir,
con
fidelidad, el Evangelio.
Danos,
Señor,
la
fuerza para la marcha,
ayudanos
a superar las dificultades,
que
los tropiezos y las vacilaciones
no detengan nuestra caminada.
que
no perdamos el rumbo,
que
nuestra dirección sea
hacia
el Reino,
que
el viento nos empuje.
Sea
el aliento de tu Espíritu,
presente
y vivo entre nosotros.
Enseñanos
a discernir,
necesitamos
ver claro,
las
cosas que pasan alrededor.
Lo
que sucede en nuestro país
y
en el mundo.
Danos
sabiduría
para
interpretar los cambios
que estamos viviendo,
para
aprender a estar a tu lado.
Hacé
que nos mantengamos unidos,
que
crezca el compromiso
de
unión fraterna,
la
solidaridad activa,
la
oración en común,
los
valores del Reino.
Queremos
seguirte, Jesús,
en
comunidad, tras de tí
por
dónde nos muestres
que
estás presente en la actualidad.
Abrí
nuestros corazones
a
tu Palabra en la Biblia.
Que
la tengamos presente,
que
la leamos a diario,
que
nos dejemos iluminar por ella,
que
permitamos
que
empape nuestras vidas.
Señor,
que la pongamos en práctica,
viviendo
todo
lo
que aprendemos de ella.
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Fortalece
nuestra oración,
que
sea profundo encuentro con vos.
Que
escuchemos tu voz
que
nos habla
y
nos invita al cambio
y
al seguimiento. Alienta a nuestros
animadores,
dales
el empuje que necesitan
para
seguir alentándonos a todos,
entendiendo
los problemas comunes,
rezando
por nuestra marcha,
preocupados
por nuestro camino
y
nuestra fidelidad.
Por los
que sienten
desánimo
y desaliento,
ayudanos,
Señor,
a
contagiar esperanza fuerte
y
ganas de seguir adelante.
Enseñamos
a ser
testigos
de tu Palabra
en
el mundo que nos toca vivir.
Que
no escapemos a los conflictos
y
desafíos de la realidad.
que
aprendamos a ser sal y luz
para
los que nos rodean.
Padre Bueno,
acompañanos,
caminá
a nuestro lado,
no
nos dejes solos, te necesitamos,
ven
con nosotros.
Te pedimos
por
los
que formamos esta comunidad,
por
los que ya no están
y
por los que van a venir.
Revestinos
del hombre nuevo
para
que podamos
construir
una sociedad nueva
y
ser un signo viviente
de tu presencia en el mundo.
Por nuestra
comunidad,
Señor,
para
que sigamos caminando
con
alegría,
entrega,
y
testimonio,
construyendo
con nuestras vidas
un
modelo de fraternidad nuevo,
en
el nombre del Padre,
del
Hijo
y
del Espíritu Santo.
Amén.
Marcelo
A. Murúa
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