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Jesús,
hermano , maestro,
acércanos
al Padre,
muestrános
su rostro,
acompáñanos
en
el camino al Reino
¡envíanos
tu Espíritu!
Tu nos
prometiste que estarías
presente
entre nosotros,
que
caminarías a nuestro lado,
que
tu fuerza nos animaría,
Señor,
¡que venga tu Espíritu!
Necesitamos
aprender
a discernir.
Descubrir
por dónde pasa el Reino
en
este tiempo.
Necesitamos
aprender
a reconocer las señales
de
Dios en medio nuestro.
Necesitamos
aprender
a seguir tus pasos,
a
vivir el Evangelio,
a
comprometernos
por
el Proyecto del Padre.
Buscamos
tu aliento,
¡Ven
Espíritu Santo!
Convierte
nuestras vidas
ayuda
a que seamos fieles.
Muéstranos
el camino
y
danos la fuerza para seguirlo.
Anima nuestras
comunidades.
Alienta
nuestros esfuerzos
de
vida nueva.
¡Ven
Espíru Santo!
Ven
a nosotros,
empápanos
de Reino,
enséñanos
a vivir las Bienaventuranzas,
a
dejar todo por el Evangelio.
Anímanos,
que
te necesitamos,
para
seguir adelante
y
dar testimonio.
Buen Jesús,
dános tu Espíritu,
el
mismo que te concibió
en
el seno de María,
el
que te fue enseñando,
desde
niño,
las
cosas del Padre,
el
que te condujo al desierto
y
a las pruebas,
el
que estuvo a tu lado
para
fortalecerte
y
comenzar a anunciar
la
Vida Nueva,
el
que llenó tus días,
y
te dio fuerzas
para
hacer la voluntad del Pdre,
dános
tu Espíritu Señor,
para
seguir tu ejemplo.
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En cada
Pentecostés
nos
regalas
el
aliento nuevo de vida generosa,
de
fuerza para el cambio,
de
persevarante constancia
para
aprender a ser Iglesia,
comunidad
en marcha,
hacia
el Reino del Padre.
¡Ven
a nuestras comunidades,
Espíritu
de Jesús!
Enséñanos
a vivir unidos,
ayúdanos
a zanjar diferencias,
revélanos
el mejor camino
para
ser fieles al Padre.
Descubre
nuestros errores,
nuestras
falencias,
nuestros
orgullos y pecados,
conviértenos.
Haz
que vivamos para servir,
sin
ansías de poder,
sin
"transas" con el poder.
Enséñanos
a andar junto al pueblo,
arrimando
nuestra levadura,
que
es tu vida,
tus
opciones, tus preferencias.
Enseñanos
a prender de otros
que
dan su vida
para
que las cosas cambien
y
haya más justicia en este mundo.
Espíritu
de Jesús,
Espíritu
Santo de Dios,
fuerza
de vida nueva,
aliéntanos,
danos
esperanza,
construye
un
corazón nuevo en cada uno
para
que hagamos juntos
la
gran fraternidad
soñada,
vivida, ofrecida
por
la entrega de Jesús
y
confirmada por el Padre
en
la Resurrección.
Ven a nosotros,
para
que aprendamos
a
ser comunidad,
para
que cambiemos de vida,
para
que sigamos a Jesús,
¡Ven,
Espíritu, Ven!
Marcelo
A. Murúa
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