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Jesús,
maestro bueno,
queremos
seguir tus pasos
Danos
tu Espíritu,
para
aprender a vivir
en
la generosidad.
Muéstranos
el
camino de la entrega,
infunde
en nuestros corazones
la
vocación por dar.
Ayúdanos
a descubrir
que
"dando se recibe",
como
nos enseña
la
oración de Francisco,
santo
y modelo
porque
vivió para dar y dar-se.
Danos
tu Espíritu, Jesús,
rompe
las cadenas
que
limitan nuestro amor,
enséñanos
a vivir
en
la generosidad.
Haz
que volvamos a la
buena
nueva de tu Evangelio.
Invítanos
a recorrer junto a tí
los
caminos polvorientos
de
Galilea encontrándote
cercano
a los que sufren,
a
los marginados y excluídos,
a
los enfermos,
a
los hambrientos y los pobres.
Danos
tu Espíritu, Jesús,
ayúdanos
a ser fieles
a
tu práctica solidaria,
en
busca de la justicia,
por
la construcción
de
un mundo de hermanos,
viviendo
la generosidad
de
la donación,
hasta
de la propia vida,
para
que otros vivan mejor.
Todos
tenemos
algo
para compartir.
Nuestro
tiempo,
nuestros
bienes,
nuestros
conocimientos,
nuestra
experiencia,
nuestras
esperanzas,
nuestras
alegrías
y
nuestras luchas.
Danos
tu Espíritu, Jesús,
ofreciendo
y poniendo
en
común lo que somos,
lo
que tenemos,
lo
que esperamos,
con
generosidad
para
vivir el amor.
Haz
que volvamos la mirada
al
Padre Bueno,
que
nos espera siempre
con
los brazos abiertos,
que
nos regala la creación y
sus
bienes para que todos
vivamos
con dignidad,
que
nos ofrece su compañía,
su
amor de Padre,
que
nos enseña
a
vivir en comunidad,
paz
y comunión.
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Danos tu
Espíritu, Jesús,
muestranos
el rostro del Padre,
para
beber en el pozo
generoso
de su Reino.
Ayúdanos
a aprender
de
tantas personas
que
siguen los pasos de Jesús,
y
nos señalan por donde pasa
el
amor concreto,
la
entrega diaria,
la
vida ofrecida por el Reino.
Danos
tu Espíritu, Jesús,
para
reconocer tu presencia
en
tanta gente que da la vida
para
que otros vivan mejor
y
más cerca de Dios
y
de la fraternidad real,
proyecto
de Dios.
Danos
tu Espíritu,
Señor
de la Vida,
el
que pasó haciendo el bien
por
los demás,
muéstranos
los caminos
para
vivir hoy, solidarios,
generosos
en la entrega.
Danos
tu Espíritu,
Señor
de la Vida,
el
que pasó haciendo el bien
por
los demás,
destruye
nuestro egoísmo,
sacude
nuestras cadenas,
libéranos
para amar
y
construir el Reino
con
generosidad.
Espíritu
de Jesús.
Escucha
nuestra oración.
Ayúdanos
a
aprender del Padre,
a
seguir los pasos de Jesús,
a
vivir en la vida del Espíritu,
para
dar, compartir y esperar
con
generosidad.
Marcelo
A. Murúa
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