|
Padre Bueno,
Señor
de la Vida,
ayúdanos
a vivir
el
camino que trazó tu hijo.
El pasó
haciendo el bien,
anunciando
la Buena Nueva
de
un mundo distinto y posible,
un
reino de justicia
que
empieza en nuestra propia tierra
para
alcanzar la plenitud
en
la Vida prometida.
Jesús,
el pobre de Nazaret,
predicador ambulante,
hombre sin posesiones
ni ambiciones de poder.
Poseer y dominar
as dos líneas que esmerilan
el corazón de los hombres.
Jesús,
el carpintero,
hombre
de pueblo
y
de fe creciente.
Decidido
y valiente
para
enfrentar sin dobleces
al
poder religioso y político
de
su tiempo.
Coherente
hasta la muerte de cruz.
Hombre
de acción y de oración.
Empecinadamente
apasionado
por
realizar la voluntad del Padre.
Compasivo
hasta las entrañas,
siempre
dispuesto a sacrificar su tiempo,
sus
planes, o su descanso
para
ir a atender al pueblo pobre, a la
viuda,
al ciego, al leproso, al paralítico
y
a tantos otros que el evangelio
nos
muestra en un rosario de necesitados
nunca
desatendidos ni olvidados
por
Aquel a quien seguimos.
Jesús,
el que eligió el Reino,
y vivió para mostrarlo.
En gestos concretos,
que es lo que vale,
para dar culto verdadero
al Dios de la Vida generosa.
Jesús, el que tomó partido
y se metió hasta el cuello
en la vida de los pobres de su tiempo.
Indicándonos un camino,
difícil, comprometido, pero
certero
para llegar al Padre que está
en los cielos
pero vive aquí en la tierra
desparramado
entre los que sufren la injusticia,
la opresión, la indiferencia,
el abuso,
la muerte temprana:
de la falta de trabajo
y del trabajo precario,
del despido sin causa,
de la falta de pago,
de la escasez de tierra,
de una educación de "cuarta"
(porque ya no es ni de segunda),
de una salud deteriorada y
una atención de la salud
aún más deteriorada,
de la presencia del Sida
y la droga que hacen estragos.
Pensar, Jesús, que pasaron
dos mil años
desde que vos marcaste el camino y
todavía te buscamos por
otros, estériles.
TOMAR PARTIDO,
de
eso se trata la vida cristiana.
|
Como Dios
que en el Exodo dice que
no
se "banca" el clamor de su pueblo
y
"baja" y se "mete" en la historia
para
liberar y dar Vida.
Como
María, que canta a ese Dios,
que
pone al mundo "patas arriba",
porque
como está no sirve
y
hay que cambiarlo,
para
que sea un espejo de su Proyecto.
Como Jesús
que, al empezar su misión,
nos dice en la sinagoga de Nazaret,
"se cumplió el tiempo. He
venido
para anunciar
la Buena Noticia a los pobres,
anunciar a los cautivos la libertad,
devolver la vista a los ciegos
y
proclamar libres a los oprimidos".
Y
su vida entera
fue
una muestra de este anticipo.
Y
su muerte violenta
la
respuesta del poder de entonces.
Y
la Resurrección gloriosa,
la afirmación
definitiva del Padre
que estaba con El.
TOMAR PARTIDO.
Cambiar
de punto de vista.
Mirar la
vida con los ojos del Evangelio.
Con
la mirada de Dios,
que
parte de los pobres,
de sus necesidades concretas,
se
compadece hasta las entrañas
de su situación injusta
y
se compromete activamente en el cambio
para
generar vida más humana.
Este
es el camino
que
nos señala Jesús.
Camino
que produce incomprensión y
rechazo,
cruces,
que hay que llevar cada día,
si
aceptamos seguirlo con fidelidad.
Camino
en el que no estamos solos,
porque
muchos nos precedieron,
algunos
hasta entregar su sangre
como el Señor.
Camino
frente al cual
Dios
nos vuelve a decir,
como
a Moisés, a los profetas, a
María,
"Yo
estoy contigo".
Señor
de la Vida.
Constructor
del Reino,
Fuente
de Esperanza y Valor,
anima
nuestro sí sincero,
ilumina
nuestras decisiones y opciones
para
que cada día tomemos partido
por
tu Hijo y por tu Reino.
Marcelo
A. Murúa
|