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Ayúdanos
a encontrar el camino,
Padre Bueno,
acércanos tu Espíritu
de Vida,
que convierte los corazones
y es capaz de cambiar
desde el interior.
Enséñanos
a discernir tu voluntad
a partir de tu Palabra.
A descubrir tu proyecto de vida,
a encontrar el tesoro escondido,
por el cual vale la pena dejarlo todo
y poner la vida en movimiento.
Que cada
encuentro con tu Palabra
sea un profundo encuentro
con tu presencia viva.
Que la lectura de cada texto bíblico
sea el eco
donde resuene tu voz
invitando al seguimiento,
convocando a la conversión,
anunciando una vida nueva,
para todos los que quieran seguir
tus pasos
y vivir según tu voluntad.
Dános
una mirada crítica, Señor,
que seamos capaces de descubrir
en los acontecimientos que vivimos
las huellas de tu Reino.
Enséñanos a vivir en
comuidad
para aprender unidos
a encontrarte en la Biblia y en la
vida,
en el evangelio y en el pueblo,
en la Palabra y en la historia...
Que tu
Palabra nos convierta, Señor,
y nos renueve.
Que nos cambie la mirada,
que nos anime a dar el paso
que nos haga fuertes en la fe
y valerosos en el testimonio.
Que prediquemos
y anunciemos tu palabra
con nuestro diario
ejemplo de vida.
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Que busquemos
tus opciones,
que nos convirtamos
a tus preferencias,
que acompañemos
a tus elegidos.
Padre,
dános un corazón nuevo,
como anunciaste por medio de los profetas,
un corazón semejante al tuyo,
lleno de compasión
y fidelidad,
lento a la ira
y rico en misericordia
y justicia.
Que formemos
comunidades bíblicas
verdaderas semillas del mundo nuevo.
Escuelas donde aprender
los caminos que llevan a Dios,
las ventanas que dejan paso al Espíritu,
los espejos donde encontrar el reflejo
de tu voluntad y tu propuesta para
todos.
Conviértenos,
Padre,
que el diario encuentro con tu Palabra
sea el crisol que purifique
nuestra imagen de Dios
para encontrar y sorprendernos
con la verdadera,
que nunca terminamos de conocer.
Danos sed
de tu Palabra,
danos hambre de justicia,
danos necesidad de conversión
permanente,
Señor, buen Dios de la Vida.
Marcelo
A. Murúa
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