|
Señor
de la Vida,
nos invitas a ser solidarios,
para cambiar el mundo
para que nazca el Reino.
Abre nuestras manos
y empuja nuestros corazones,
para aprender a compartir
lo que somos y tenemos.
Para vivir la fiesta diaria
de la solidaridad,
que es el amor por los demás
hecho acción y compromiso.
Nos diste
tu ejemplo.
Ayúdanos a vivirlo.
Enséñame
Jesús
a ofrecer lo que tengo,
a compartirlo con otros,
a darlo con generosidad.
Enséñame
Jesús a dar
mis cinco panes y dos pescados.
A compartir mis bienes,
a vivir con lo necesario,
a ser generoso y desprendido.
Enséñame
Jesús a dar
mis cinco panes y dos pescados.
A dar mi tiempo,
a ofrecer mi colaboración,
a compartir mis dones.
|
Cinco panes
y dos pescados
no son mucho
pero alcanzan
cuando se comparten.
Porque cuando uno da lo que tiene
la solidaridad hace el resto,
y alcanza para la vida de todos.
Esa es
tu gran enseñanza, Jesús,
que entregaste hasta la propia vida.
Enséñanos
a ser solidarios,
enséñanos a compartir,
enséñanos la alegría
del dar,
para construir el Reino,
para vivir el amor,
para cambiar el mundo
y acercarlo más a Dios.
Marcelo
A. Murúa
|