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Cambia
nuestra mirada,
Padre Bueno,
convierte nuestros corazones,
para que seamos capaces
de descubrir tu presencia
y las huellas del Reino,
tan cercanas y cotidianas
para el que mira la vida
con los ojos de Dios.
Cambia
nuestra mirada
para vivir la fiesta del encuentro,
para sorprendernos
con tu paso a nuestro lado,
compañero y protector,
que nos cuida y nos abriga.
Cambia
nuestra mirada,
para descubrir a Jesús
que vive en medio nuestro,
en el que sufre,
en el excluído,
en el marginado por la sociedad
pero amado y preferido
por el Dios del Reino.
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Cambia
nuestra mirada
para aprender a encontrar
las semillas de Evangelio,
que crecen en nuestro humanidad,
levadura de vida nueva,
señales de un mundo fraterno.
Padre,
abre nuestros ojos
y afina nuestros oídos,
para encontrar tus caminos
y escuchar tus desafíos.
Danos la
mirada del Evangelio
que transfigura el mundo
para hacerlo sacramento
señal viva de tu presencia
y eco fecundo de tu aliento.
Ayúdanos
a buscarte en la vida,
a encontrarte en la historia,
a rastrearte en lo cotidiano,
para servir a los demás,
trabajar por un mundo nuevo
y así, construir tu Reino.
Marcelo
A. Murúa
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