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Bendice
nuestro amor,
Dios de la vida.
Bendice
nuestro amor,
fruto de la entrega y la donación.
Hemos recorrido un largo camino,
lleno de alegrías y tristezas,
de encuentros y desencuentros,
de luces y de sombras.
Y aquí estamos,
junto a Tí,
ofreciéndote la vida
y dando gracias por tu amor.
Tu presencia
a nuestro lado
nos enseñó a descubrir
lo mejor del otro,
nos mostró el camino del perdón
y la paciencia,
nos abrió las puertas de la
entrega y la comunión.
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Fecundaste
nuestra unión
con alegría cotidiana.
Sembraste la concordia,
el abrazo y la caricia.
¡Sí
que has hecho maravillas, Señor!
Y por eso, unidos ante Tí,
cantamos con gozo y esperanza:
Gracias por la vida.
Gracias por nuestra unión.
Nuevamente nos ponemos en tus manos,
¡Bendice nuestra amor, Señor!
- Que
así sea -
Marcelo
A. Murúa
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