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Junio 2001
Sabado
1 de junio del 2002
Judas 17, 20-25
Sal. 62, 2-6
Mc. 11, 27-33
"Volvieron a Jerusalén, y mientras
Jesús estaba caminando por el Templo
, se le acercaron los jefes de los sacerdotes,
los maestros de la Ley y las autoridades
judías, y le preguntaron: «¿Con
qué derecho has actuado de esa forma?
¿Quién te ha autorizado a hacer
lo que haces?»
Jesús les contestó: «Les
voy a hacer yo a ustedes una sola pregunta,
y si me contestan, les diré con qué
derecho hago lo que hago. Háblenme
del bautismo de Juan. Este asunto ¿venía
de Dios o era cosa de los hombres?
Ellos comentaron entre sí: «Si
decimos que este asunto era obra de Dios
, nos dirá: Entonces, ¿por qué
no le creyeron?» Pero tampoco podían
decir delante del pueblo que era cosa de
hombres, porque todos consideraban a Juan
como un profeta. Por eso respondieron a
Jesús: «No lo sabemos.»
Y Jesús les contestó: «Entonces
tampoco yo les diré con qué
autoridad hago estas cosas.»"
Domingo
2 de junio del 2002
Deut. 11, 18.26-28
Sal. 30, 2-4.17-25
Rom. 3, 21-25.28
Mt. 7, 21-27
"No bastará con decirme: ¡Señor!,
¡Señor!, para entrar en el Reino
de los Cielos; más bien entrará
el que hace la voluntad de mi Padre del
Cielo . Aquel día muchos me dirán:
¡Señor, Señor! Hemos
hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos
expulsado demonios y realizado muchos milagros.
Entonces yo les diré claramente:
Nunca les conocí. ¡Aléjense
de mí, ustedes que hacen el mal!
Si uno escucha estas palabras mías
y las pone en práctica, dirán
de él: aquí tienen al hombre
sabio y prudente, que edificó su
casa sobre roca. Cayó la lluvia,
se desbordaron los ríos, soplaron
los vientos y se arrojaron contra aquella
casa, pero la casa no se derrumbó,
porque tenía los cimientos sobre
roca. Pero dirán del que oye estas
palabras mías, y no las pone en práctica:
aquí tienen a un tonto que construyó
su casa sobre arena Cayó la lluvia,
se desbordaron los ríos, soplaron
los vientos y se arrojaron contra esa casa:
la casa se derrumbó y todo fue un
gran desastre.»"
Lunes
3 de junio del 2002
2 Pe. 1, 2-7
Sal. 90, 1-2.14-16
Mc. 12, 1-12
"Jesús entonces les dirigió
estas parábolas: «Un hombre
plantó una viña, la rodeó
de una cerca, cavó en ella un lagar
y construyó una casa para el celador.
La alquiló después a unos
trabajadores y se marchó al extranjero.
A su debido tiempo envió a un sirviente
para pedir a los viñadores la parte
de los frutos que le correspondían.
Pero ellos lo tomaron, la apalearon y lo
despacharon con las manos vacías.
Envió de nuevo a otro servidor, y
a éste lo hirieron en la cabeza y
lo insultaron. Mandó a un tercero,
y a éste lo mataron. Y envió
a muchos otros, pero a unos los hirieron
y a otros los mataron. Todavía le
quedaba uno: ése era su hijo muy
querido. Lo mandó por último,
pensando:«A mi hijo lo respetarán.»
Pero los viñadores se dijeron entre
sí: «Este es el heredero, la
viña será para él;
matémosle y así nos quedaremos
con la propiedad.» Tomaron al hijo,
lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
Ahora bien, ¿qué va a hacer
el dueño de la viña? Vendrá,
matará a esos trabajadores y entregará
la viña a otros.»
Y Jesús añadió: «¿No
han leído el pasaje de la Escritura
que dice: La piedra que rechazaron los constructores,
ha llegado a ser la piedra principal del
edificio. Esta es la obra del Señor
, y nos dejó maravillados?»
Los jefes querían apresar a Jesús,
pero tuvieron miedo al pueblo; habían
entendido muy bien que la parábola
se refería a ellos. Lo dejaron allí
y se fueron."
Martes
4 de junio del 2002
2 Pe. 3, 12-15.17-18
Sal. 89, 2-4.10-14
Mc. 12, 13-17
"Querían pillar a Jesús en
algo que dijera. Con ese fin le enviaron
algunos fariseos junto con partidarios de
Herodes. Y dijeron a Jesús: «Maestro,
sabemos que eres sincero y que no te inquietas
por los que te escuchan, sino que enseñas
con franqueza el camino de Dios . Dinos,
¿es contrario a la Ley pagar el impuesto
al César? ¿Tenemos que pagarlo
o no?»
Pero Jesús vio su hipocresía
y les dijo: «¿Por qué me
ponen trampas? Tráiganme una moneda,
que yo la vea.» Le mostraron un denario,
y Jesús les preguntó: «¿De
quién es esta cara y lo que está
escrito?» Ellos le respondieron: «Del
César.» Entonces Jesús
les dijo: «Devuelvan al César
las cosas del César, y a Dios lo
que corresponde a Dios .» Jesús,
pues, los dejó muy sorprendidos."
Miercoles
5 de junio del 2002
2 Tim. 1, 1-3.6-12
Sal. 122, 1-2
Mc. 12, 18-27
"Entonces se presentaron algunos saduceos.
Esta gente defiende que no hay resurrección
de los muertos, y por eso le preguntaron:
«Maestro, según la ley de Moisés,
si un hombre muere antes que su esposa sin
tener hijos, su hermano debe casarse con
la viuda para darle un hijo, que será
el heredero del difunto. Pues bien, había
siete hermanos: el mayor se casó
y murió sin tener hijos. El segundo
se casó con la viuda, y murió
también sin dejar herederos, y así
el tercero. Y pasó lo mismo con los
siete hermanos. Después de todos
ellos murió también la mujer.
En el día de la resurrección,
si han de resucitar, ¿de cuál
de ellos será esposa? Pues los siete
la tuvieron como esposa.»
Jesús les contestó: «Ustedes
están equivocados; a lo mejor no
entienden la Escritura , y tampoco el poder
de Dios . Pues cuando resuciten de la muerte,
ya no se casarán hombres y mujeres,
sino que serán en el cielo como los
ángeles.
Y en cuanto a saber si los muertos resucitan,
¿no han leído en el libro de
Moisés, en el capítulo de
la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy
el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el
Dios de Jacob? Dios no es un Dios de muertos,
sino de vivos. Ustedes están muy
equivocados.»"
Jueves
6 de junio del 2002
2 Tim. 2, 8-15
Sal. 24, 4-8.8-10
Mc. 12, 28-34
"Entonces se adelantó un maestro
de la Ley . Había escuchado la discusión,
y se quedaba admirado de cómo Jesús
les había contestado. Entonces le
preguntó: «¿Qué
mandamiento es el primero de todos?»
Jesús le contestó: «El
primer mandamiento es: Escucha, Israel:
El Señor , nuestro Dios , es un único
Señor . Amarás al Señor
, tu Dios , con todo tu corazón,
con toda tu alma, con toda tu inteligencia
y con todas tus fuerzas. Y después
viene este otro: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. No hay ningún mandamiento
más importante que éstos.»
El maestro de la Ley le contestó:
«Has hablado muy bien, Maestro; tienes
razón cuando dices que el Señor
es único y que no hay otro fuera
de él, y que amarlo con todo el corazón,
con toda la inteligencia y con todas las
fuerzas y amar al prójimo como a
sí mismo vale más que todas
las víctimas y sacrificios.»
Jesús vio que ésta era respuesta
sabia y le dijo: «No estás lejos
del Reino de Dios .» Y después
de esto, nadie más se atrevió
a hacerle nuevas preguntas."
Viernes
7 de junio del 2002
Deut. 7, 6-11
Sal. 102, 1-4.6-9
1 Jn. 4, 7-16
Mt. 11, 25-30
"En aquella ocasión Jesús
exclamó: «Yo te alabo, Padre,
Señor del Cielo y de la tierra, porque
has mantenido ocultas estas cosas a los
sabios y entendidos y las has revelado a
la gente sencilla. Sí, Padre, pues
así fue de tu agrado.
Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis
manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre,
y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos
a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer.
Vengan a mí los que van cansados,
llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré.
Carguen con mi yugo y aprendan de mí,
que soy paciente y humilde de corazón,
y sus almas encontrarán descanso.
Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.»"
Sabado
8 de junio del 2002
2 Tim. 4, 1-8
Sal. 70, 8-9.14-17
Mc. 12, 38-44
"En su enseñanza Jesús les
decía también: «Cuídense
de esos maestros de la Ley , a quienes les
gusta pasear con sus amplias vestiduras,
ser saludados en las plazas y ocupar asientos
reservados en las sinagogas y en los banquetes;
incluso devoran los bienes de las viudas,
mientras se amparan detrás de largas
oraciones. ¡Con qué severidad
serán juzgados!»
Jesús se había sentado frente
a las alcancías del Templo, y podía
ver cómo la gente echaba dinero para
el tesoro; pasaban ricos, y daban mucho.
Pero también se acercó una
viuda pobre y echó dos moneditas
de muy poco valor.
Jesús entonces llamó a sus
discípulos y les dijo: «Yo les
aseguro que esta viuda pobre ha dado más
que todos los otros. Pues todos han echado
de lo que les sobraba, mientras ella ha
dado desde su pobreza; no tenía más,
y dio todos sus recursos.»"
Domingo
9 de junio del 2002
Os. 6, 3b-6
Sal. 49, 1-8.12-15
Rom. 4, 18-25
Mt. 9, 9-13
"Jesús, al irse de allí,
vio a un hombre llamado Mateo en su puesto
de cobrador de impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Mateo se levantó y lo siguió.
Como Jesús estaba comiendo en casa
de Mateo, un buen número de cobradores
de impuestos y otra gente pecadora vinieron
a sentarse a la mesa con Jesús y
sus discípulos. Los fariseos, al
ver esto, decían a los discípulos:
«¿Cómo es que su Maestro
come con cobradores de impuestos y pecadores?»
Jesús los oyó y dijo: «No
es la gente sana la que necesita médico,
sino los enfermos. Vayan y aprendan lo que
significa esta palabra de Dios: Me gusta
la misericordia más que las ofrendas.
Pues no he venido a llamar a los justos,
sino a los pecadores.»"
Lunes
10 de junio del 2002
1 Rey. 17., 1-6
Sal.120, 1-8
Mt. 5, 1-12
"Jesús, al ver toda aquella muchedumbre,
subió al monte. Se sentó y
sus discípulos se reunieron a su
alrededor. Entonces comenzó a hablar
y les enseñaba diciendo:
«Felices los que tienen el espíritu
del pobre, porque de ellos es el Reino de
los Cielos.
Felices los que lloran, porque recibirán
consuelo.
Felices los pacientes, porque recibirán
la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de
justicia, porque serán saciados.
Felices los compasivos, porque obtendrán
misericordia.
Felices los de corazón limpio, porque
verán a Dios .
Felices los que trabajan por la paz, porque
serán reconocidos como hijos de Dios
.
Felices los que son perseguidos por causa
del bien, porque de ellos es el Reino de
los Cielos.
Felices ustedes, cuando por causa mía
los insulten, los persigan y les levanten
toda clase de calumnias. Alégrense
y muéstrense contentos, porque será
grande la recompensa que recibirán
en el cielo. Pues bien saben que así
persiguieron a los profetas que vivieron
antes de ustedes."
Martes
11 de junio del 2002
1 Rey. 17, 7-16
Sal. 4, 2-8
Mt. 5, 13-16
"Ustedes son la sal de la tierra. Pero
si la sal deja de ser sal, ¿cómo
podrá ser salada de nuevo? Ya no
sirve para nada, por lo que se tira afuera
y es pisoteada por la gente.
Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo
se puede esconder una ciudad asentada sobre
un monte? Nadie enciende una lámpara
para taparla con un cajón; la ponen
más bien sobre un candelero, y alumbra
a todos los que están en la casa.
Hagan, pues, que brille su luz ante los
hombres; que vean estas buenas obras, y
por ello den gloria al Padre de ustedes
que está en los Cielos."
Miercoles
12 de junio del 2002
1 Rey. 18, 20-39
Sal. 15, 1-2.4-5.8.11
Mt. 5, 17-19
"No crean que he venido a suprimir la Ley
o los Profetas. He venido, no para deshacer,
sino para llevar a la forma perfecta. En
verdad les digo: mientras dure el cielo
y la tierra, no pasará una letra
o una coma de la Ley hasta que todo se realice.
Por tanto, el que ignore el último
de esos mandamientos y enseñe a los
demás a hacer lo mismo, será
el más pequeño en el Reino
de los Cielos. En cambio el que los cumpla
y los enseñe, será grande
en el Reino de los Cielos."
Jueves
13 de junio del 2002
1 Rey. 18, 41-46
Sal. 64, 10-13
Mt. 5, 20-26
"Yo se lo digo: si no hay en ustedes algo
mucho más perfecto que lo de los
Fariseos, o de los maestros de la Ley ,
ustedes no pueden entrar en el Reino de
los Cielos.
Ustedes han escuchado lo que se dijo a
sus antepasados: «No matarás;
el homicida tendrá que enfrentarse
a un juicio.» Pero yo les digo: Si
uno se enoja con su hermano, es cosa que
merece juicio. El que ha insultado a su
hermano, merece ser llevado ante el Tribunal
Supremo; si lo ha tratado de renegado de
la fe, merece ser arrojado al fuego del
infierno. Por eso, si tú estás
para presentar tu ofrenda en el altar, y
te acuerdas de que tu hermano tiene algo
contra ti, deja allí mismo tu ofrenda
ante el altar, y vete antes a hacer las
paces con tu hermano; después vuelve
y presenta tu ofrenda.
Trata de llegar a un acuerdo con tu adversario
mientras van todavía de camino al
juicio. ¿O prefieres que te entregue
al juez, y el juez a los guardias, que te
encerrarán en la cárcel? En
verdad te digo: no saldrás de allí
hasta que hayas pagado hasta el último
centavo."
Viernes
14 de junio del 2002
1 Rey. 19, 9a.11-16
Sal.26, 7-9.13-14
Mt. 5, 27-32
"Ustedes han oído que se dijo: «No
cometerás adulterio.» Pero yo
les digo: Quien mira a una mujer con malos
deseos, ya cometió adulterio con
ella en su corazón.
Por eso, si tu ojo derecho te está
haciendo caer, sácatelo y tíralo
lejos; porque más te conviene perder
una parte de tu cuerpo y no que todo tu
cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu
mano derecha te lleva al pecado, córtala
y aléjala de ti; porque es mejor
que pierdas una parte de tu cuerpo y no
que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.
También se dijo: «El que se
divorcie de su mujer, debe darle un certificado
de divorcio.» Pero yo les digo: Si
un hombre se divorcia de su mujer, a no
ser por motivo de infidelidad, es como mandarla
a cometer adulterio: el hombre que se case
con la mujer divorciada, cometerá
adulterio."
Sabado
15 de junio del 2002
1 Rey. 19, 19-21
Sal. 15, 1-2.5.7-11
Mt. 5, 33-37
"Ustedes han oído lo que se dijo
a sus antepasados: «No jurarás
en falso, y cumplirás lo que has
jurado al Señor .» Pero yo les
digo: ¡No juren! No juren por el cielo,
porque es el trono de Dios; ni por la tierra,
que es la tarima de sus pies; ni por Jerusalén,
porque es la ciudad del Gran Rey. Tampoco
jures por tu propia cabeza, pues no puedes
hacer blanco o negro ni uno solo de tus
cabellos. Digan sí cuando es sí,
y no cuando es no; cualquier otra cosa que
se le añada, viene del demonio."
Domingo
16 de junio del 2002
Ex. 19, 2-6a
Sal. 99, 2-3.5
Rom. 5, 6-11
Mt. 9, 36-10,8
" Jesús recorría todas
las ciudades y pueblos; enseñaba
en sus sinagogas, proclamaba la Buena Nueva
del Reino y curaba todas las dolencias y
enfermedades. Al contemplar aquel gran gentío,
Jesús sintió compasión,
porque estaban decaídos y desanimados,
como ovejas sin pastor. Y dijo a sus discípulos:
«La cosecha es abundante, pero los
trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al
dueño de la cosecha que envíe
trabajadores a recoger su cosecha.»
Jesús llamó a sus doce discípulos
y les dio poder sobre los malos espíritus
para expulsarlos y para curar toda clase
de enfermedades y dolencias. Estos son los
nombres de los doce apóstoles: primero
Simón, llamado Pedro, y su hermano
Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo,
y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé;
Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos;
Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón,
el cananeo y Judas Iscariote, el que lo
traicionaría. A estos Doce Jesús
los envió a misionar, con las instrucciones
siguientes: «No vayan a tierras de
paganos, ni entren en pueblos de samaritanos.
Diríjanse más bien a las ovejas
perdidas del pueblo de Israel. A lo largo
del camino proclamen: ¡El Reino de
los Cielos está ahora cerca! Sanen
enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos
y echen los demonios. Ustedes lo recibieron
sin pagar, denlo sin cobrar."
Lunes
17 de junio del 2002
1 Rey. 21, 1-16
Sal. 5, 2-3.5-7
Mt. 5, 38-42
"Ustedes han oído que se dijo: «Ojo
por ojo y diente por diente.» Pero
yo les digo: No resistan al malvado. Antes
bien, si alguien te golpea en la mejilla
derecha, ofrécele también
la otra. Si alguien te hace un pleito por
la camisa, entrégale también
el manto. Si alguien te obliga a llevarle
la carga, llévasela el doble más
lejos. Da al que te pida, y al que espera
de ti algo prestado, no le vuelvas la espalda."
Martes
18 de junio del 2002
1 Rey. 21, 17-29
Sal. 50, 3-6.11.16
Mt. 5, 43-48
"Ustedes han oído que se dijo: «Amarás
a tu prójimo y no harás amistad
con tu enemigo.» Pero yo les digo:
Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores,
para que así sean hijos de su Padre
que está en los Cielos. Porque él
hace brillar su sol sobre malos y buenos,
y envía la lluvia sobre justos y
pecadores.
Si ustedes aman solamente a quienes los
aman, ¿qué mérito tiene?
También los cobradores de impuestos
lo hacen. Y si saludan sólo a sus
amigos, ¿qué tiene de especial?
También los paganos se comportan
así. Por su parte, sean ustedes perfectos
como es perfecto el Padre de ustedes que
está en el Cielo ."
Miercoles
19 de junio del 2002
2 Rey. 2, 1.6-14
Sal. 30, 20-21.24
Mt. 6, 1-6
"Guárdense de las buenas acciones
hechas a la vista de todos, a fin de que
todos las aprecien. Pues en ese caso, no
les quedaría premio alguno que esperar
de su Padre que está en el cielo.
Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques
al son de trompetas; no imites a los que
dan espectáculo en las sinagogas
y en las calles, para que los hombres los
alaben. Yo se lo digo: ellos han recibido
ya su premio.
Tú, cuando ayudes a un necesitado,
ni siquiera tu mano izquierda debe saber
lo que hace la derecha: tu limosna quedará
en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto,
te premiará.
Cuando ustedes recen, no imiten a los
que dan espectáculo; les gusta orar
de pie en las sinagogas y en las esquinas
de las plazas, para que la gente los vea.
Yo se lo digo: ellos han recibido ya su
premio. Pero tú, cuando reces, entra
en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu
Padre que está allí, a solas
contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto,
te premiará."
Jueves
20 de junio del 2002
Sir. 48, 1-15
Sal. 96, 1-7
Mt. 6, 7-15
"Cuando pidan a Dios , no imiten a los
paganos con sus letanías interminables:
ellos creen que un bombardeo de palabras
hará que se los oiga. No hagan como
ellos, pues antes de que ustedes pidan,
su Padre ya sabe lo que necesitan.
Ustedes, pues, recen así:
Padre nuestro, que estás en el
Cielo ,
santificado sea tu Nombre ,
venga tu Reino ,
hágase tu voluntad
así en la tierra como en el Cielo
.
Danos hoy el pan que nos corresponde;
y perdona nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos
a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del Maligno.
Porque si ustedes perdonan a los hombres
sus ofensas, también el Padre celestial
les perdonará a ustedes. Pero si
ustedes no perdonan a los demás,
tampoco el Padre les perdonará a
ustedes."
Viernes
21 de junio del 2002
2 Rey. 11, 1-4.9-18.20
Sal. 131, 11-14.17-18
Mt. 6, 19-23
"No junten tesoros y reservas aquí
en la tierra, donde la polilla y el óxido
hacen estragos, y donde los ladrones rompen
el muro y roban. Junten tesoros y reservas
en el Cielo , donde no hay polilla ni óxido
para hacer estragos, y donde no hay ladrones
para romper el muro y robar.
Pues donde está tu tesoro, allí
estará también tu corazón.
Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo.
Si tus ojos están sanos, todo tu
cuerpo tendrá luz; pero si tus ojos
están malos, todo tu cuerpo estará
en obscuridad. Y si la luz que hay en ti
ha llegado a ser obscuridad, ¡cómo
será de tenebrosa tu parte más
obscura!"
Sabado
22 de junio del 2002
2 Crón. 24, 17-25
Sal. 88, 4-5.29-35
Mt. 6, 24-34
"Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente
odiará a uno y amará al otro,
o bien cuidará al primero y despreciará
al otro. Ustedes no pueden servir al mismo
tiempo a Dios y al Dinero.
Por eso yo les digo: No anden preocupados
por su vida con problemas de alimentos,
ni por su cuerpo con problemas de ropa.
¿No es más importante la vida
que el alimento y más valioso el
cuerpo que la ropa? Fíjense en las
aves del cielo: no siembran, ni cosechan,
no guardan alimentos en graneros, y sin
embargo el Padre del Cielo , el Padre de
ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes
mucho más que las aves?
¿Quién de ustedes, por más
que se preocupe, puede añadir algo
a su estatura? Y ¿por qué se
preocupan tanto por la ropa? Miren cómo
crecen las flores del campo, y no trabajan
ni tejen. Pero yo les digo que ni Salomón,
con todo su lujo, se pudo vestir como una
de ellas. Y si Dios viste así el
pasto del campo, que hoy brota y mañana
se echa al fuego, ¿no hará mucho
más por ustedes? ¡Qué
poca fe tienen!
No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos
alimentos? o ¿qué beberemos?
o ¿tendremos ropas para vestirnos?
Los que no conocen a Dios se afanan por
esas cosas, pero el Padre del Cielo , Padre
de ustedes, sabe que necesitan todo eso.
Por lo tanto, busquen primero el Reino y
la Justicia de Dios , y se les darán
también todas esas cosas. No se preocupen
por el día de mañana, pues
el mañana se preocupará por
sí mismo. A cada día le bastan
sus problemas."
Domingo
23 de junio del 2002
Jer. 20, 10-13
Sal. 68, 8-10.14-17.33-35
Rom. 5, 12-15
Mt. 10, 26-33
"Pero no les tengan miedo. Nada hay oculto
que no llegue a ser descubierto, ni nada
secreto que no llegue a saberse. Lo que
yo les digo en la oscuridad, repítanlo
ustedes a la luz, y lo que les digo en privado,
proclámenlo desde las azoteas.
No teman a los que sólo pueden matar
el cuerpo, pero no el alma; teman más
bien al que puede destruir alma y cuerpo
en el infierno. ¿Acaso un par de pajaritos
no se venden por unos centavos? Pero ni
uno de ellos cae en tierra sin que lo permita
vuestro Padre. En cuanto a ustedes, hasta
sus cabellos están todos contados.
¿No valen ustedes más que muchos
pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.
Al que se ponga de mi parte ante los hombres,
yo me pondré de su parte ante mi
Padre de los Cielos. Y al que me niegue
ante los hombres, yo también lo negaré
ante mi Padre que está en los Cielos."
Lunes
24 de junio del 2002
Is. 49, 1-6
Sal. 1138, 1-3.13-14ab.14c-15
Lc. 1, 57-66.80
"Cuando le llegó a Isabel su día,
dio a luz un hijo, y sus vecinos y parientes
se alegraron con ella al enterarse de la
misericordia tan grande que el Señor
le había mostrado.
Al octavo día vinieron para cumplir
con el niño el rito de la circuncisión,
y querían ponerle por nombre Zacarías,
por llamarse así su padre. Pero la
madre dijo: «No, se llamará
Juan.» Los otros dijeron: «Pero
si no hay nadie en tu familia que se llame
así.» Preguntaron por señas
al padre cómo quería que lo
llamasen. Zacarías pidió una
tablilla y escribió: «Su nombre
es Juan», por lo que todos se quedaron
extrañados. En ese mismo instante
se le soltó la lengua y comenzó
a alabar a Dios .
Un santo temor se apoderó del vecindario,
y estos acontecimientos se comentaban en
toda la región montañosa de
Judea. La gente que lo oía quedaba
pensativa y decía: «¿Qué
va a ser este niño?» Porque
comprendían que la mano del Señor
estaba con él."
Martes
25 de junio del 2002
2 Rey. 19, 9b-11.14-21-31-35a.36
Sal. 47, 2-4.10-11
Mt. 7, 6.12-14
"Todo lo que ustedes desearían de
los demás, háganlo con ellos:
ahí está toda la Ley y los
Profetas.
Entren por la puerta angosta, porque ancha
es la puerta y espacioso el camino que conduce
a la ruina, y son muchos los que pasan por
él. Pero ¡qué angosta
es la puerta y qué escabroso el camino
que conduce a la salvación! y qué
pocos son los que lo encuentran."
Miércoles
26 de junio del 2002
1 Rey. 22, 8-13;23,1-3
Sal. 118, 33-37.40
Mt. 7, 15-20
"Cuídense de los falsos profetas:
se presentan ante ustedes con piel de ovejas,
pero por dentro son lobos feroces. Ustedes
los reconocerán por sus frutos. ¿Cosecharían
ustedes uvas de los espinos o higos de los
cardos?
Lo mismo pasa con un árbol sano:
da frutos buenos, mientras que el árbol
malo produce frutos malos. Un árbol
bueno no puede dar frutos malos, como tampoco
un árbol malo puede producir frutos
buenos. Todo árbol que no da buenos
frutos se corta y se echa al fuego. Por
lo tanto, ustedes los reconocerán
por sus obras."
Jueves
27 de junio del 2002
2 Rey. 24, 8-17
Sal. 78, 1-5.8-9
Mt. 7, 21-29
"No bastará con decirme: ¡Señor!,
¡Señor!, para entrar en el Reino
de los Cielos; más bien entrará
el que hace la voluntad de mi Padre del
Cielo .Aquel día muchos me dirán:
¡Señor, Señor! Hemos
hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos
expulsado demonios y realizado muchos milagros.
Entonces yo les diré claramente:
Nunca les conocí. ¡Aléjense
de mí, ustedes que hacen el mal!
Si uno escucha estas palabras mías
y las pone en práctica, dirán
de él: aquí tienen al hombre
sabio y prudente, que edificó su
casa sobre roca. Cayó la lluvia,
se desbordaron los ríos, soplaron
los vientos y se arrojaron contra aquella
casa, pero la casa no se derrumbó,
porque tenía los cimientos sobre
roca. Pero dirán del que oye estas
palabras mías, y no las pone en práctica:
aquí tienen a un tonto que construyó
su casa sobre arena. Cayó la lluvia,
se desbordaron los ríos, soplaron
los vientos y se arrojaron contra esa casa:
la casa se derrumbó y todo fue un
gran desastre.»
Cuando Jesús terminó este
discurso, la gente estaba admirada de cómo
enseñaba, porque lo hacía
con autoridad y no como sus maestros de
la Ley ."
Viernes
28 de junio del 2002
2 Rey. 25, 1-12
Sal.136, 1-6
Mt. 8, 1-4
"Jesús, pues, bajó del monte,
y empezaron a seguirlo muchedumbres.
Un leproso se acercó, se arrodilló
delante de él y le dijo: «Señor,
si tú quieres, puedes limpiarme.»
Jesús extendió la mano, lo
tocó y le dijo: «Quiero; queda
limpio.» Al momento quedó limpio
de la lepra. Jesús le dijo: «Mira,
no se lo digas a nadie; pero ve a mostrarte
al sacerdote y ofrece la ofrenda ordenada
por la Ley de Moisés, pues tú
tienes que hacerles una declaración.»"
Sábado
29 de junio del 2002
Hech. 12, 1-11
Sal. 33, 2-9
2 Tim. 4, 6-8.17-18
Mt.16, 13-19
"Jesús se fue a la región
de Cesarea de Filipo. Estando allí,
preguntó a sus discípulos:
«Según el parecer de la gente,
¿quién soy yo? ¿Quién
es el Hijo del Hombre ?» Respondieron:
«Unos dicen que eres Juan el Bautista;
otros que eres Elías, o bien Jeremías
o alguno de los profetas.»
Jesús les preguntó: «Y
ustedes, ¿quién dicen que soy
yo?» Pedro contestó: «Tú
eres el Mesías , el Hijo del Dios
vivo.» Jesús le replicó:
«Feliz eres, Simón Barjona,
porque esto no te lo ha revelado la carne
ni la sangre, sino mi Padre que está
en los Cielos.
Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro
(o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré
mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás
la podrán vencer. Yo te daré
las llaves del Reino de los Cielos: lo que
ates en la tierra quedará atado en
el Cielo , y lo que desates en la tierra
quedará desatado en el Cielo .»"
Domingo
30 de junio del 2002
2 Rey. 4, 8-11.14-16a
Sal. 88, 2-3.16-19
Rom. 6, 3-4.8-11
Mt. 10, 37-42
"El que ama a su padre o a su madre más
que a mí, no es digno de mí;
y el que ama a su hijo o a su hija más
que a mí, no es digno de mí.
El que no carga con su cruz y viene detrás
de mí, no es digno de mí.
El que vive su vida para sí la perderá,
y el que sacrifique su vida por mi causa,
la hallará.
El que los recibe a ustedes, a mí
me recibe, y el que me recibe a mí,
recibe a Aquel que me ha enviado. El que
recibe a un profeta porque es profeta, recibirá
recompensa digna de un profeta. El que recibe
a un hombre justo por ser justo, recibirá
la recompensa que corresponde a un justo.
Asimismo, el que dé un vaso de agua
fresca a uno de estos pequeños, porque
es discípulo, no quedará sin
recompensa: soy yo quien se lo digo.»"
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