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Espíritu
del Señor,
ven pronto a nuestras comunidades,
habita en medio nuestro,
siembra tu presencia en nuestra
tierra.
Te ofrecemos nuestras manos
sencillas,
conviértelas en instrumentos
de la paz.
Ayúdanos a levantar la
voz por la justicia,
sacúdenos la indiferencia
de los tibios,
embébenos del coraje
de los profetas,
para decir con esperanza:
la paz es posible
y para lograrla hay que reestablecer
la justicia.
Queremos la paz,
Espíritu de Jesús,
queremos la vida.
Danos fuerza, coraje y valentía
para sumar nuestros esfuerzos
allí donde brote la solidaridad
efectiva,
que nuestras comunidades
sean semillas de cambio,
amaneceres de humanidad,
para decir con esperanza:
la paz es posible
y para lograrla hay que luchar
por la vida.
Queremos la paz,
buscamos la paz,
danos tu Paz,
Santo Espíritu de Dios. |
Unimos
nuestras voces,
te cantamos con alegría
en el camino,
oramos juntos al Dios de la
Vida,
te lo pedimos en el nombre de
Jesús,
a quien seguimos por el camino
hacia el Reino.
Danos tu Paz,
Espíritu Santo,
para decir con esperanza:
la paz es posible,
la paz es don de Dios
y para lograrla hay que pedirla.
Te presentamos nuestra oración,
ayúdanos a comprometer
la vida,
en lo pequeño de cada
día
para hacer un aporte concreto
a la paz de todos.
Que nuestra existencia sea espejo
de lo que creemos y anhelamos,
para decir con esperanza:
la paz es posible,
depende de todos,
si tú, yo y nosotros
todos
comenzamos hoy
a construir nuestra parte.
Marcelo
A. Murúa
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