Cuentos
  Dibujos
  Entretenimientos
  Tarjetas impresas
  Canciones
  Tarjetas digitales
  Foros
  Chat por temas
  Libro de visitas
  Mapa del sitio
  Quiénes somos
  Escríbanos
   




Escriba su e-mail
para recibir gratis
los nuevos recursos.

   

Buenas Nuevas es un
sitio católico dedicado
al anuncio del Evangelio.

Director: Marcelo A. Murúa


Home Cursos a distancia Recursos Revistas Libros  
  Ud está en Recursos / Adviento...

Envíe esta página
a sus conocidos

 

Grabe un archivo Word del cuento

 

Ver el próximo cuento

 

Comentarios
y sugerencias

 

 

 

 

Cursos Bíblicos Pastorales
por internet


Conozca nuestra sección de cursos bíblicos a distancia por internet.

Ya hay decenas de personas de todo el mundo realizando nuestros cursos.

Reciba el material en su computadora y estudie en su casa en sus tiempos libres.

Ir a la sección de Cursos

 

El sueño de Dios
por Mamerto Menapace, publicado en Esperando el sol, reflexiones de Adviento y Navidad, Editorial Patria Grande.

 

Fue allá en los tiempos eternos. En una de esas mateadas de amanecer en el seno mismo de la Santísima Trinidad.

Porque hay que saber que en Dios también existe una vida íntima. Dicen que es un diálogo entre el Tata, el Hijo y el Espíritu Santo. De eso nada sabríamos, si no fuera porque el Hijo, cuando vivió entre nosotros, nos lo reveló.

Bueno: en una de esas conversaciones que Dios tiene consigo mismo, Tata Dios comentaba medio entristecido:

-¡Mal la veo, che! Mala tos le siento al gato. Fijate que creamos al hombre para que fuera feliz en la tierra, obedeciendo a nuestra palabra. Y resulta que el hombre y la mujer, mal anoticiados por Mandinga, prefirieron hacerle caso a él, y agarraron nomás por mal camino. De nada sirvió echarlos del paraíso. No comprendieron ni se corrigieron. Les mandamos el diluvio, y de entre los pocos que se salvaron, vovlió a renacer la mala semilla. Los desparramamos en la torre de Babel... y nada, sino peor. Ya no sé que hacer. No puedo seguir castigándolos. Pareciera que aunque vean clarito la buena senda, no tienen la fuerza para seguirla. ¡Qué hacer! ¿A quién enviaré?

Parece que entonces, el Espíritu Santo le inspiró al Hijo la respuesta:

-¡Ofrecete Vos, Che! Ofrecete Vos.

Y el Hijo, inspirado por el Espíritu, se puso a disposición del Tata para lo que se ofreciera:

-¡Aquí estoy para hacer su voluntad! ¡Envíeme!

Y, como cuentan los ancianos, de esta manera nació lo que llamaron la economía de la salvación. Es decir, el proyecto por el cual el Tata mandó a la tierra a su Hijo para que cumpliera plenamente su voluntad y nos la enseñara también a nosotros. Y no sólo eso: sino que llegara, por obediencia, a dar su propia vida para que nosotros tuviéramos la gracia y la fuerza para seguir la buena senda que nos devolviera a la casa paterna. De ese lugar de vida de donde nos habíamos apartado por la desobediencia.

Pero el Verbo de Dios le pidió a su Tata un regalo. Quiso poder elegirse y prepararse a su propia madre. Nadie de nosotros puede pretender esto. Pero el Hijo de Dios, sí.

Y como venía a luchar contra el pecado, quiso vencerlo de entrada en la que debía ser su madre. En previsión de los méritos, él nos conseguiría con su misterio Pascual, la preservó de todo el pecado desde el momento mismo de su concepción.

Por eso María nació pura y limpia desde el principio. Sin mancha de pecado. Hasta ella no llegaría el contagio que Adán y Eva nos habían agarrado allá debajo del árbol, cuando desobedecieron a Dios. Ella quedó preservada de aquella herida, gracias a la obediencia de Jesucristo, el nuevo Adán, que venciera a Mandinga en el árbol de la cruz.

¡Lindo regalo el del Hijo para su madre! De lo que a nosotros nos vendría a curar, ella la preservó. La hizo llena de gracia. Evidentemente, el Tata la estaba prefiriendo entre todas las mujeres, porque su vientre sería el lugar donde habría de nacer el fruto bendito que nos daría la salud a todos.

Pero esta preferencia de Dios no significó para María el que todo le iba a resultar fácil y simple. Más vale lo contrario. A la planta que el jardinero ama, es a la que más poda. Y lo hace para que dé más fruto. Y que su fruto sea el mejor.

 

Guía de Trabajo Pastoral por María Inés Casalá

Este cuento lo podemos trabajar en tiempo de Adviento. Nos ayuda a reflexionar acerca del misterio de la encarnación, y cómo Dios pensó y preparó el nacimiento de su hijo. También nos permite pensar nuestra vida y encontrar en ella lo que hemos perdido o hemos sufrido para transformarlo en vida.

 

Propuesta de reunión

o Entregar a cada participante una copia y dejar un tiempo para la lectura y reflexión personal.

Se puede ayudar este momento con preguntas:

o ¿Cuáles son las cosas que intentamos cambiar a lo largo de los años? ¿Por qué no lo conseguimos?

o ¿Qué significó la navidad a lo largo de nuestra vida?

o ¿Qué significa la Navidad para cada uno de los participantes?

o ¿Somos capaces de ofrecer nuestra vida, como María, para que Dios siga naciendo en este tiempo?

Dejar un tiempo para que, el que quiera, comparta sus reflexiones.

o Leer el relato de la anunciación.(Lucas 1, 26 - 38) ¿Qué habrá pensado y sentido María? ¿Cómo se habrá preparado durante el embarazo para esperar a Jesús? ¿Qué habrá pensado? ¿Cómo nos preparamos nosotros para recibir a Jesús en nuestra vida?

 

Trabajo grupal:

o Realizar afiches para colocar en la parroquia o colegio para preparar a la comunidad durante el adviento.

o Escribir las distintas experiencias de cómo vivieron la Navidad de pequeños (comidas, costumbres, adornos...) y armar con ellas una carpeta para leer con los chicos.

 

publicado en Diálogo 96

 

Copyrigth © Buenasnuevas.com 2002